El contraste entre corredores convierte a España en el punto donde se invierte la tendencia general del continente. Mientras Italia y Grecia constatan menos presión en sus costas, el Mediterráneo occidental —que conecta el norte de África con la península ibérica y el archipiélago balear— gana peso relativo frente a la ruta canaria, que une Mauritania y Senegal con Canarias, y la central, entre Libia, Túnez e Italia.
Los datos de Frontex no incluyen la crisis de Ceuta de finales de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron de forma irregular desde Marruecos hacia la ciudad autónoma. Aquel episodio obligó a Bruselas a movilizar ayuda de emergencia y motivó la aprobación de 114,7 millones de euros para reforzar la frontera de Ceuta.
La ruta central del Mediterráneo fue durante años la de mayor volumen de tránsito hacia la UE, con picos históricos en 2015 y 2016 durante la crisis migratoria que siguió al conflicto sirio, cuando más de un millón de personas alcanzaron territorio europeo en un solo año. La ruta canaria, por su parte, llegó a ser la principal vía de entrada hacia España en 2023 y 2024, y ahora pierde fuelle según los registros de la agencia.
El repunte hacia Baleares se produce en un contexto de refuerzo de los controles terrestres en el sur de Europa. Italia y España han reactivado en los últimos meses controles fronterizos en el marco de Schengen, una medida excepcional que el espacio de libre circulación permite en situaciones de presión migratoria o de seguridad, tal y como se detalló en el podcast sobre Schengen y las decisiones de Roma.
Frontex viene advirtiendo desde hace varios ejercicios de que la presión migratoria tiende a desplazarse de una ruta a otra en función de la eficacia de los controles, un fenómeno conocido como efecto sustitución. El descenso global se apoya, según la agencia, en acuerdos de cooperación con países de origen y tránsito y en una mayor vigilancia marítima. El caso español ilustra ese desplazamiento: Baleares, hasta ahora destino secundario frente a las costas andaluzas o el archipiélago canario, emerge como punto de llegada con mayor frecuencia en los registros del organismo.
Los datos correspondientes a los ocho primeros meses del año servirán de referencia para el balance anual que Frontex suele presentar hacia el último trimestre, cuando se conocerá si la tendencia hacia Baleares se consolida o si los refuerzos anunciados por España e Italia logran contenerla.

