Una cifra de máximo histórico aún sin contrastar
El 7,6% de horas pactadas no trabajadas que atribuye El Mundo marcaría un techo en la serie del mercado laboral español. Este porcentaje habitualmente se contrasta con fuentes oficiales como la Encuesta de Coyuntura Laboral o los datos de la Seguridad Social, pero en este caso la magnitud procede de un solo medio y no ha sido validada por una segunda fuente, por lo que debe leerse con cautela hasta que exista corroboración estadística.
La brecha entre el coste oficial y el coste real
La discrepancia que denuncia El Mundo separa el coste oficial —calculado a partir de las prestaciones por incapacidad temporal que abona la Seguridad Social— del coste real, que incorporaría pérdidas de productividad, gastos de sustitución de personal y otros costes indirectos para las empresas., ese coste real multiplicaría por hasta cuatro la cifra reconocida por las administraciones. La propia amplitud de la horquilla, de entre 60.000 y 129.000 millones de euros, refleja la dificultad de medir con precisión un fenómeno que mezcla factores médicos, organizativos y laborales.
La metodología varía sustancialmente según quién la elabore. La patronal CEOE ha sostenido en años anteriores que el absentismo lastra la competitividad de las empresas españolas, mientras que los sindicatos UGT y CCOO han cuestionado que se equipare el absentismo con el fraude o la simulación de enfermedad, recordando que la mayoría de las bajas responden a patologías reales certificadas por el sistema sanitario público. Ninguna de las dos partes se ha pronunciado específicamente sobre las cifras.
Cataluña, a la cabeza del gasto autonómico
El análisis sitúa a Cataluña como la comunidad con mayor gasto vinculado al absentismo, aunque no precisa si esa posición responde a su mayor peso demográfico y empresarial o a una tasa proporcionalmente superior a la media estatal. Cataluña concentra en torno al 16% de la población española, según el Padrón Continuo del INE, lo que la convierte en una de las comunidades más pobladas junto a Andalucía y Madrid. Sin datos desagregados procedentes de una segunda fuente, El Hemiciclo no puede confirmar de forma independiente ni la magnitud ni las causas de ese liderazgo.
Un debate que arranca en la industria de la Transición
El absentismo laboral ha sido objeto de estudios y polémicas en España desde los años de la Transición, cuando ya se debatía su impacto en sectores industriales con alta tasa de bajas. La discusión ha reaparecido de forma recurrente en cada ciclo económico, siempre marcada por la tensión entre quienes lo interpretan como un problema de productividad y quienes lo vinculan a las condiciones de trabajo y a la salud de los empleados.
El repunte tras la pandemia de covid-19 ha sido una constante señalada por analistas del mercado laboral, que apuntan a un cambio en la relación de los trabajadores con la salud mental, a la persistencia de secuelas de la enfermedad y a una mayor atención al descanso. Ninguna de estas hipótesis ha sido validada de forma unánime por la comunidad académica ni por los organismos estadísticos oficiales, que trabajan con series metodológicamente estables y sujetas a revisión periódica.
Quién controla las bajas: el marco normativo
El control de las incapacidades temporales corresponde, según la Ley General de la Seguridad Social, a los servicios públicos de salud de cada comunidad autónoma, encargados de expedir y validar los partes de baja, confirmación y alta médica. El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) puede realizar controles adicionales a través de sus propios equipos médicos. Desde la reforma normativa de 2023, las empresas disponen de mecanismos telemáticos para comunicar las bajas de sus trabajadores, lo que en teoría agiliza el seguimiento estadístico del fenómeno.
La Inspección de Trabajo y Seguridad Social mantiene la potestad de investigar posibles casos de fraude en la percepción de prestaciones por incapacidad temporal. Los expedientes sancionadores por este motivo representan, según las memorias anuales publicadas en años anteriores, una proporción reducida del total de bajas registradas, un dato que los sindicatos suelen esgrimir frente a la equiparación entre absentismo y abuso.
Silencio del Gobierno y próximos hitos
Ni el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ni el Ministerio de Trabajo y Economía Social han emitido, hasta la publicación de esta pieza, una valoración oficial sobre las cifras Ambos departamentos son los que disponen de las series oficiales con las que podría contrastarse la estimación difundida.
La confirmación o el desmentido de la horquilla de coste dependerá de la publicación de series comparables por parte del INE o de la Seguridad Social y de estudios independientes con metodologías contrastables. Hasta entonces, la cifra de entre 60.000 y 129.000 millones de euros debe entenderse como una estimación de una única fuente periodística, sujeta a revisión, y no como un dato consolidado sobre el impacto económico real del absentismo laboral en España.

