El primer ataque ocurrió en un edificio de departamentos de la calle Arquitectos, en la colonia Tierra Blanca. De acuerdo con las primeras diligencias, dos personas llegaron hasta el departamento número ocho, donde se encontraba Martha Elizabeth «N», y una de ellas le disparó a corta distancia antes de huir. La víctima recibió un impacto en el rostro. Paramédicos que respondieron al reporte de detonaciones la hallaron herida y la trasladaron de inmediato a un hospital de la capital sinaloense.
Horas antes o después —las autoridades no han precisado la secuencia—, en la zona sur-poniente de la ciudad, Selene Guadalupe «N», de 22 años, fue atacada a balazos cuando se encontraba cerca de una plaza comercial del fraccionamiento Infonavit Barrancos, sobre la calle Geovanny Zamudio. Según la reconstrucción disponible, la joven intentó correr en busca de refugio al escuchar las primeras detonaciones, sin conseguirlo.
Vecinos que salieron al percatarse del tiroteo la encontraron tendida en la vía pública con sangre en la ropa y dieron aviso a los cuerpos de auxilio y a las policías municipal y estatal. Elementos de la Cruz Roja la estabilizaron y la trasladaron a un hospital, donde fue ingresada a cirugía porque presentaba más de dos impactos de bala en el cuerpo. No se ha precisado si la joven residía en el domicilio donde ocurrió la agresión o si se encontraba de paso por la zona.
Peritos e investigadores de la Fiscalía General del Estado iniciaron los trabajos de campo en ambos puntos: recolección de indicios balísticos, entrevistas a testigos y revisión de cámaras de videovigilancia cercanas, procedimientos habituales en la integración de una carpeta de investigación por el delito de lesiones dolosas calificadas por el uso de arma de fuego.
Sin líneas de investigación difundidas ni vínculo entre los ataques
Ninguna autoridad estatal ha señalado públicamente una línea de investigación específica ni ha vinculado los dos ataques entre sí. La Fiscalía tampoco había emitido, al cierre de esta nota, un boletín formal sobre los hechos ni había actualizado el estado de salud de las víctimas. Ambas mujeres han sido referidas solo con nombres parciales seguidos de la letra «N», práctica del Ministerio Público estatal para proteger la identidad de las víctimas mientras avanza la indagatoria.
La legislación penal sinaloense contempla agravantes cuando el delito de lesiones se comete con arma de fuego, y el marco jurídico estatal prevé la posibilidad de reclasificar conductas cometidas contra mujeres por razón de género, conforme al Código Penal del Estado de Sinaloa. Corresponderá a la Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra las Mujeres, en coordinación con la Fiscalía General, determinar si alguno de los expedientes se ajusta a esa figura conforme se desarrolle la investigación.
Culiacán ha registrado en los últimos años episodios recurrentes de violencia armada vinculados a disputas entre grupos del crimen organizado que operan en la entidad. La ciudad concentró buena parte de la escalada de violencia desatada en Sinaloa a partir de septiembre de 2024, tras la captura en Estados Unidos de dos figuras del grupo delictivo local, que derivó en enfrentamientos entre facciones y en un repunte sostenido de homicidios y ataques armados en la capital del estado, documentado por autoridades de seguridad estatales y federales.
Como referencia histórica, la capital sinaloense ya había vivido crisis de seguridad de gran visibilidad, entre ellas el llamado «culiacanazo» del 17 de octubre de 2019, cuando la detención y posterior liberación de un objetivo prioritario paralizó la ciudad y expuso los límites de la respuesta institucional ante el crimen organizado en la entidad.
El siguiente paso procesal depende de que la Fiscalía identifique y ubique a los presuntos responsables. Solo entonces, y de contar con elementos suficientes, podría solicitar ante un juez de control las órdenes de aprehensión correspondientes. Hasta ese momento, ambos casos permanecen abiertos como carpetas de investigación sin sujetos identificados, mientras las dos mujeres continúan bajo atención médica en hospitales de Culiacán.