La especialista explicó que los rendimientos de los instrumentos mexicanos de largo plazo están expuestos a los movimientos del mercado estadounidense porque los bonos del Tesoro operan como referencia para los inversionistas internacionales. Un incremento en la rentabilidad exigida por mantener deuda de ese país, dijo, puede trasladarse a otros mercados, aunque la magnitud del efecto depende de las condiciones de cada economía. Por esa vía, matizó, las condiciones financieras mexicanas pueden endurecerse al margen de las decisiones de Banxico.
, el rendimiento del Treasury a 10 años acumuló cinco semanas consecutivas de alzas hasta el cierre del 2 de octubre, con un aumento de alrededor de 120 puntos base en lo que va del año. Díaz Loubet refirió a los economistas de BNP Paribas en EU, que identifican dos motores de fondo: una inflación de servicios arraigada desde la pandemia, con demanda impulsada por el estímulo fiscal y la Inteligencia Artificial, y un factor fiscal que no ha cambiado en ese país.
"Los fundamentos fiscales de Estados Unidos no han cambiado y mientras la Reserva Federal no demuestre claramente que mantendrá un ciclo de alzas de tasas para reducir la inflación, el mercado seguirá exigiendo una compensación adicional por mantener instrumentos de largo plazo", explicó Pamela Díaz Loubet, economista para México en BNP Paribas.
En las minutas de su decisión monetaria del 24 de septiembre, la Junta de Gobierno de Banxico identificó aumentos generalizados en las curvas de rendimiento de los bonos gubernamentales de las economías avanzadas y señaló que las tasas de los valores gubernamentales mexicanos subieron en la mayoría de sus plazos, en línea con el entorno internacional.
Para Díaz Loubet, ese documento sugiere que la Junta de Gobierno ya incorpora en su análisis el comportamiento de las tasas internacionales, pese a que los rendimientos de corto y largo plazo responden a factores distintos. La economista subrayó que las condiciones en México pueden apretarse aunque el banco central no mueva su tasa de referencia.
"Las condiciones financieras en México pueden endurecerse un poquito más, aunque Banxico no esté moviendo la tasa, porque la parte larga se va ajustando con Estados Unidos. Es algo que parecería que la Junta está incorporando en su análisis", afirmó la economista de BNP Paribas.
La especialista matizó que el efecto no es automático ni se produce necesariamente en la misma magnitud en ambos países, ya que los rendimientos de la deuda mexicana también dependen de las expectativas de inflación, las perspectivas económicas y la percepción de riesgo de los inversionistas.
El peso del servicio de la deuda
El posible encarecimiento del financiamiento llega cuando el pago de intereses ya representa una presión para las finanzas públicas. De acuerdo con Moody's, México destinó en 2025 el equivalente a 17% de los ingresos del gobierno al pago de intereses de la deuda, frente a 11% en 2021, un salto que reduce los recursos disponibles para otros rubros del gasto público. La exposición a las tasas externas no es nueva: en el llamado error de diciembre de 1994, el encarecimiento del financiamiento en moneda extranjera obligó a un rescate internacional que marcó la política de deuda mexicana durante años.
Esa carga gana relevancia en la discusión del paquete económico y la Cuenta Pública de los próximos ejercicios, en los que cualquier factor que eleve el costo de endeudamiento del gobierno federal compite con otras prioridades presupuestarias, desde infraestructura hasta programas sociales como la novena Utopía en Milpa Alta. Los rendimientos de los valores gubernamentales mexicanos ya aumentaron en la mayoría de sus plazos, según las minutas de Banxico del 24 de septiembre.
