Entre las principales incorporaciones destaca la expansión del conjunto de herramientas de detección Health Guardian, que estará disponible tanto en la Fitbit Edge como en la pulsera Fitbit Air. Estas funciones analizan patrones mensuales en segundo plano para identificar cambios en la presión arterial y, de forma pionera en un dispositivo de muñeca, estiman tendencias de resistencia a la insulina sin recurrir a punciones.
El cálculo del seguimiento metabólico se realiza mediante los sensores ya integrados en el dispositivo, combinados con modelos de inteligencia artificial entrenados con datos biométricos validados clínicamente. Según explicó la compañía en una llamada con medios, el análisis de resistencia a la insulina no depende de monitores continuos de glucosa externos, sino del procesamiento algorítmico de los sensores propios del dispositivo. La pulsera incluye además sensor para electrocardiogramas, sensor de temperatura cutánea y lector óptico de pulso.
Google dio a conocer también un acuerdo de colaboración plurianual con la aplicación Flo Health, que ayuda a las usuarias a predecir su ciclo menstrual y calcular sus días fértiles. La alianza permitirá sincronizar datos, con consentimiento de las usuarias, para correlacionar fases del ciclo menstrual y etapas de la vida con el rendimiento físico y el descanso, además de impulsar proyectos de investigación médica enfocados en salud femenina con herramientas de inteligencia artificial.
Detección automática de más de 100 actividades
El dispositivo estrena una actualización en la detección automática de actividades, una función similar a la que desde hace tiempo ofrecen los relojes inteligentes de Apple, que amplía el catálogo reconocido de 10 a más de 100 tipos de entrenamiento diferentes. Para lograrlo, el sistema emplea modelos de lenguaje de gran tamaño que cruzan señales de movimiento con el historial, la rutina y la ubicación del usuario para identificar deportes de raqueta, entrenamientos de fuerza o circuitos de intervalos de alta intensidad.
En el apartado físico, la pulsera mide 11.5 milímetros de grosor y cuenta con una pantalla híbrida de diodo orgánico de emisión de luz integrada, que incrementa en 46% la superficie visible respecto a la Fitbit Charge 6. La batería ofrece una duración media de hasta siete días, con recarga rápida de un día de autonomía en solo cinco minutos de conexión; la carga completa de 0 a 100% se realiza en 90 minutos.
Los voceros de la compañía aclararon que el dispositivo carece de micrófono y altavoz, por lo que replica llamadas y avisos de texto, pero no admite llamadas de voz directas ni pagos sin contacto mediante el celular o el reloj inteligente. Google dio a conocer también una nueva correa de malla metálica de acero inoxidable para la Fitbit Air y la Fitbit Edge, con la que busca convertir los monitores de actividad en piezas de joyería.
La apuesta por la salud preventiva se suma al avance de la compañía en el país, donde Google Cloud acelera su expansión con una apuesta por la inteligencia artificial agéntica. La Fitbit Edge saldrá a la venta el 27 de octubre en $179.99 dólares, con tres meses de suscripción al servicio Google Health Premium incluidos; las reservas anticipadas comenzaron este lunes y la distribución oficial en tiendas arrancará el 27 de octubre.
