Pese a que el dato de 2025 significó una reducción de 2.6% frente a los 32,409 casos registrados en 2024, se trata del cuarto nivel más alto desde que Redim comenzó a documentar esta serie estadística hace 15 años, según el organismo. El entorno familiar concentra la mayoría de las agresiones: 62.9% de las atenciones correspondió a violencia dentro de ese ámbito, y de ellas, 86.7% de las víctimas fueron mujeres.
Juan Martín Pérez, coordinador regional de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, advierte que el alza en los registros no implica necesariamente que existan hoy más víctimas que hace año y media década. Explica que también ha crecido la capacidad institucional para documentar los casos, las denuncias y el rechazo social hacia prácticas que durante décadas se normalizaron dentro de las familias y las escuelas. Desde 2014, apunta, existe un marco legal más sólido para prevenir y registrar estas agresiones.
"México ha ido cambiando paulatinamente sus pautas de crianza tradicionales basadas en violencia hacia otras formas de relación basadas en crianza positiva", señaló Juan Martín Pérez, coordinador regional de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe.
Del total de menores atendidos, 75.1% fueron niñas y adolescentes. Por edad, 82% tenía entre 12 y 17 años; 12.8%, entre seis y 11, y 5.1%, entre uno y cinco años. Para Pérez, esta distribución no puede leerse de forma aislada, sino como reflejo de un componente de violencia machista que atraviesa los hogares y las comunidades del país.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con información de la Secretaría de Salud, documentó que 70.89% de las lesiones por violencia contra la niñez atendidas en 2024 ocurrieron en la vivienda donde habitaban las víctimas. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022, citada por el organismo, indica que 55.5% de la población infantil y adolescente ha experimentado métodos de disciplina violenta en casa.
La violencia sexual, 93% contra mujeres
La violencia sexual representó 35.2% de las atenciones hospitalarias de 2025, con 92.9% de las víctimas mujeres. El Análisis de la situación de la niñez y adolescencia en México 2018-2025, de UNICEF México, documenta que la tasa nacional de violencia sexual contra menores de 18 años pasó de 58.4 víctimas por cada 100 mil en 2018 a 127.2 en 2023; entre niñas y adolescentes mujeres alcanzó 223.6 por cada 100 mil, frente a 34.2 entre hombres. Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021, 53% de las adolescentes de 15 a 17 años declaró haber experimentado alguna forma de violencia sexual a lo largo de su vida.
Por tipo de agresión, 32.2% de los menores atendidos en 2025 sufrió violencia física y 27.1%, sicológica, además de casos de abandono, negligencia y afectaciones patrimoniales. El Estado de México concentró el mayor número de atenciones por violencia familiar y no familiar durante el año, seguido de Jalisco y Guanajuato; ambas entidades reunieron uno de cada tres casos registrados en el país. Redim advierte que los registros hospitalarios no reflejan la totalidad de las agresiones, pues muchas víctimas no llegan a los servicios de salud. Solo por violencia física, 10,159 menores fueron atendidos en 2025 y 14 murieron a consecuencia de las agresiones.
Jesús Villalobos, director ejecutivo de Utopía —organización que trabaja con infancias en condiciones de pobreza y violencia extrema en el Estado de México, entidad donde la red social inauguró su novena sede en Milpa Alta— sostiene que la respuesta institucional ha sido insuficiente y que los programas públicos se han concentrado en paliar las consecuencias sin atender las causas de fondo.
"Cada vez más estamos sumergidos no solamente en la violencia, sino en las explicaciones de que con becas u otorgando apoyos económicos se van a resolver los problemas estructurales", afirmó Jesús Villalobos, director ejecutivo de Utopía.
Pérez insiste en la necesidad de avanzar hacia modelos de crianza positiva y una educación que cuestione los roles tradicionales de género. "Tenemos que ir rompiendo con esta idea de que las niñas son lindas, que las niñas obedecen y no pueden comportarse como hombres, para poder desarrollar realmente una educación basada en la igualdad y en la equivalencia humana", subrayó el coordinador regional de Tejiendo Redes Infancia.
