El proyecto contempla, según el Viceministerio de Diáspora y Movilidad Humana, proyecciones de crecimiento y generación de empleo local en el municipio santaneco. Godínez destacó durante la actividad el papel de los salvadoreños en el exterior como motor de desarrollo económico para sus comunidades de origen y remarcó que el acompañamiento institucional a este tipo de iniciativas forma parte de la gestión del viceministerio que encabeza.
«Es un honor acompañar historias que transforman a El Salvador», expresó la viceministra Patricia Godínez, quien reiteró que el Viceministerio de Diáspora y Movilidad Humana y la Dirección de Inversiones de la Diáspora continuarán acompañando los proyectos de salvadoreños en el exterior que apuestan por el desarrollo del país.
La presencia de la cónsul general Mónica Marín en el evento se enmarca en el trabajo de las representaciones consulares salvadoreñas en Estados Unidos, que en los últimos años han ampliado su agenda más allá de los trámites de DUI y pasaportes hacia la promoción de vínculos económicos con las comunidades de origen de los migrantes.
El alcalde Gustavo Acevedo participó en la apertura del emprendimiento, un gesto que refleja el interés de los gobiernos municipales en sumarse a proyectos impulsados por salvadoreños residentes en el exterior como vía para dinamizar la economía local. Santa Ana, cabecera del departamento homónimo y segunda ciudad más poblada del país, ha sido escenario en los últimos meses de otras iniciativas de alcance comunitario, como la Feria Integra que llevó salud y talleres gratuitos al Centro Escolar Insa.
Las remesas familiares constituyen uno de los principales motores de la economía salvadoreña, de acuerdo con las cifras que publica periódicamente el Banco Central de Reserva, y el Órgano Ejecutivo ha impulsado en los últimos años programas para canalizar parte de esos recursos hacia inversión productiva y no solo hacia el consumo doméstico. El esfuerzo por vincular a la diáspora con el desarrollo nacional no es nuevo: desde los acuerdos de paz de 1992, el crecimiento de la emigración salvadoreña hacia Estados Unidos convirtió las remesas en un pilar permanente de la economía.
El Viceministerio de Diáspora y Movilidad Humana, junto con la Dirección de Inversiones de la Diáspora, mantiene abierta una línea de acompañamiento técnico para salvadoreños en el exterior que buscan concretar proyectos productivos en sus municipios de origen, según reiteró Godínez durante el acto en Santa Ana.
Para la funcionaria, iniciativas como la de Erazo muestran el potencial de la diáspora para contribuir al desarrollo de sus comunidades mediante la inversión y el emprendimiento, fortaleciendo los vínculos con el territorio nacional y abriendo nuevas oportunidades de empleo en el país.