El anuncio llegó sin previo aviso y generó incertidumbre sobre su alcance real. No quedó claro si la restricción se aplicaría únicamente a los corresponsales acreditados o también a otros empleados de esos medios con algún tipo de acceso a las instalaciones presidenciales. Horas después del anuncio, periodistas de Politico y CNN permanecían dentro de la Casa Blanca, y un equipo de la última cadena continuaba cubriendo un viaje del vicepresidente JD Vance a Iowa.
En su mensaje, Trump escribió que los medios "no deberían poder escribir o informar constantemente sobre ficción y mentiras cuando cubren al presidente de Estados Unidos, la Administración Trump o Estados Unidos de América", y añadió que "otros medios de comunicación seguirán el ejemplo". La publicación no mencionó qué reportajes o publicaciones específicas motivaron la decisión.
Consultado sobre la medida en el Despacho Oval, el mandatario reconoció que no existía un detonante puntual, sino una acumulación de quejas.
"En realidad, son historias que se acumulan a lo largo de los últimos años. Uno termina harto de eso", declaró Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Trump admitió además que la decisión podría terminar en los tribunales, aunque insistió en defenderla como un mensaje de principio más que como una acción con garantías de prosperar judicialmente. Reconoció que su anuncio "podría dar lugar a impugnaciones legales", pero lo consideró un gesto necesario.
"Creo que es bueno señalarlo, independientemente de si sostiene o no. Para ser sincero, no creo que un tribunal deba permitir que se publiquen noticias falsas día tras día", afirmó Trump.
CNN calificó la eventual prohibición de "ataque ilegal" contra la libertad de prensa y anticipó que la medida enfrentaría impugnaciones legales si se materializa. La cadena defendió el trabajo de su corresponsalía en la sede presidencial y sostuvo que su cobertura es imparcial y precisa.
"CNN respalda plenamente a nuestro equipo en la Casa Blanca y su cobertura imparcial y precisa. Tenemos el derecho, en virtud de la Constitución de Estados Unidos, de realizar esa cobertura sin obstáculos ni interferencias por parte del gobierno", señaló la cadena en un comunicado.
Knight y el Comité de Reporteros advierten
El Instituto Knight para la Primera Enmienda de la Universidad de Columbia se sumó a las críticas y recordó que la Casa Blanca ya ha perdido casos similares ante los tribunales estadounidenses. Su director ejecutivo, Jameel Jaffer, afirmó que "con tantos tribunales que han fallado en su contra precisamente en este punto, uno pensaría que el presidente Trump ya habría aprendido la lección".
"Si el presidente Trump pretende expulsar a estos medios de comunicación del grupo de prensa de la Casa Blanca, su acción es doblemente inconstitucional porque el grupo de prensa es un 'foro público' según la Primera Enmienda, lo que significa que el presidente no puede excluir a los periodistas en función de sus puntos de vista", sostuvo Jaffer.
El Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa, entidad que brinda asesoría legal a medios estadounidenses, coincidió en que la restricción carece de sustento constitucional y confió en que sea revertida rápidamente por la vía judicial. Su presidente, Bruce Brown, describió la medida como "discriminación por opinión de manual".
"La Primera Enmienda deja claro que, una vez que la Casa Blanca invita a algunos periodistas, no puede prohibir la entrada a otros simplemente porque no le gusten sus reportes", declaró Bruce Brown, presidente del Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa.
La tensión entre Trump y el cuerpo de prensa acreditado no es nueva. Desde su regreso al cargo en enero de 2025, su gobierno reconfiguró las reglas de acceso: en febrero de ese año asumió el control directo del grupo de prensa que mantiene contacto con el presidente, función que por más de un siglo había correspondido a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Ese mismo mes restringió el acceso de reporteros y fotógrafos de Associated Press a espacios como el Despacho Oval y el avión presidencial, por el uso del término "Golfo de México" en lugar de "Golfo de América"; la agencia demandó al gobierno y el litigio sigue abierto.
Durante su primer mandato, Trump ya había retirado la acreditación al corresponsal de CNN Jim Acosta, credencial que le fue restituida tras una demanda de la cadena. El mandatario también ha emprendido acciones legales contra The Wall Street Journal, The New York Times y la BBC. El episodio se inscribe en un clima de tensión más amplio de Washington con actores tecnológicos y mediáticos, en momentos en que el gobierno chino rechazó la idea de una competencia maliciosa con Estados Unidos en torno a la inteligencia artificial.
Trump reconoció este viernes en el Despacho Oval que la lista de medios vetados podría ampliarse. "Puede que haya otros que se unan a ellos", dijo, sin precisar cuáles.
