La decisión se apoya, de acuerdo con el MEF, en la continuidad de las políticas económicas y en la reducción prevista del déficit fiscal para los ejercicios de 2026 y 2027. La calificadora destacó dos reformas como sustento de esa trayectoria: la de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, de 2024, y la del sistema de pensiones de la Caja de Seguro Social, aprobada en marzo de 2025.
La agencia proyecta que el Producto Interno Bruto panameño crecerá alrededor de 4.5% en 2026, una de las tasas más altas previstas para América Latina, y estima un ritmo cercano al 4% para el periodo 2027-2029. Ese desempeño estaría impulsado, según S&P, por el Canal de Panamá, la construcción privada, el transporte aéreo y el turismo.
La calificadora señaló también que la reducción de las primas de riesgo le permitió a Panamá regresar a los mercados internacionales en febrero de 2026, dentro de la estrategia de gestión de pasivos de la República orientada a aliviar el perfil de vencimientos y reducir el costo del financiamiento externo. El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, atribuyó la ratificación a los resultados de la disciplina financiera y de la gestión de la deuda, en una valoración que el propio ministerio difundió junto con el reporte.
La calificación BBB- ubica a Panamá en el escalón más bajo del grado de inversión. Perder ese estatus obligaría al país a pagar tasas más altas por la deuda soberana y encarecería el financiamiento tanto del Estado como de las empresas privadas que dependen de los mercados internacionales. Panamá alcanzó el grado de inversión en 2010, cuando Fitch elevó por primera vez la calificación soberana, y desde entonces las tres grandes agencias lo han sostenido pese a las presiones de gasto y al impacto de la pandemia sobre las finanzas públicas.
La reforma de pensiones de la Caja de Seguro Social, aprobada en tercer debate por la Asamblea Nacional en marzo de 2025, atravesó un intenso debate entre los gremios laborales antes de su sanción por el Ejecutivo, precisamente por su papel en el equilibrio de las cuentas públicas que la calificadora reconoce ahora como uno de los pilares de la perspectiva estable.
El pronunciamiento de S&P llega en un entorno externo tensionado por el encarecimiento del petróleo, tras el reciente bloqueo de Ormuz que disparó el crudo a $107 por barril, un factor que presiona a las economías dependientes del comercio marítimo y del tránsito por rutas estratégicas, entre ellas la panameña.
S&P proyecta que el Canal de Panamá, la construcción privada, el transporte aéreo y el turismo seguirán sosteniendo el crecimiento hacia 2029, mientras el MEF sitúa la ratificación como respaldo a su estrategia de gestión de deuda tras el retorno a los mercados internacionales en febrero de este año.
