Sirera vinculó el anuncio de Colau con el balance de sus ocho años como alcaldesa de Barcelona, entre 2015 y 2023, periodo en el que, según el dirigente popular, la vivienda se convirtió en «el principal problema de los barceloneses». El portavoz sostuvo que Barcelona registra el metro cuadrado de alquiler más caro de España y señaló como causa la obligación impuesta a los promotores de reservar el 30% de las nuevas construcciones a vivienda social, una medida que, según sus cifras, dejó el resultado en 36 viviendas construidas frente a las 300 previstas.
Esa reserva del 30% la aprobó el pleno municipal en diciembre de 2018 bajo el mandato de Colau y obliga a destinar a vivienda protegida ese porcentaje en promociones de nueva construcción o grandes rehabilitaciones por encima de los 600 metros cuadrados, un mecanismo singular en el conjunto de las grandes ciudades españolas.
«Ada Colau dijo que era okupa. En la ciudad de Barcelona hay 32 inmuebles municipales ocupados, algunos desde hace muchísimos años, y se tolera y se permite», denunció Daniel Sirera, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona.
El dirigente recordó que puso como condición al socialista Jaume Collboni, tras el pacto que le permitió llegar a la alcaldía en junio de 2023, que Colau no formara parte del Gobierno municipal. Desde entonces, afirmó, la exalcaldesa se ha dedicado al activismo —con su participación en las flotillas rumbo a Gaza como uno de los episodios más visibles— antes de plantear ahora su papel en la nueva coalición de izquierdas que busca ocupar el espacio de Sumar.
El acceso a la vivienda concentra buena parte del malestar social, como refleja la persistencia de la acampada de Sol por la vivienda que el Sindicato de Inquilinas mantiene en Madrid con una presencia ya reducida. Sirera situó en ese terreno su reproche al Gobierno central a propósito del caso de una afectada por un desahucio identificada como Maricarmen.
El portavoz calificó de «repugnante» su instrumentalización política y reprochó a Pedro Sánchez que señale a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde José Luis Martínez-Almeida por los desahucios en la capital mientras, según sostuvo, los que se producen en Barcelona bajo el gobierno de Collboni los triplican.
Preguntado por el llamamiento de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a manifestarse contra la gestión del propio Ejecutivo del que forma parte, Sirera planteó que, si discrepa de las políticas del Gobierno, «lo que tenía que hacer es dimitir, irse a la oposición y dejarlo». El dirigente equiparó a Díaz y a Colau como, en sus palabras, «dos vividoras de la política».
Sobre el horizonte catalán, Sirera pronosticó un futuro político limitado para el expresidente Carles Puigdemont en caso de regresar a España, apoyándose en encuestas que, según citó, le atribuyen un respaldo del 5% de los catalanes para presidir la Generalitat. El retorno sería posible al amparo de la ley de amnistía aprobada por el Congreso en mayo de 2024, que extingue la responsabilidad penal por los hechos del proceso independentista de 2017, cuyos líderes cumplieron prisión antes de ser indultados en 2021.
Sirera calculó que, de producirse el regreso, Puigdemont se dedicaría a «dar conferencias y poco más», y definió a Junts como «un partido en descomposición al que le queda poco tiempo para desaparecer», recordando que el PP superó a esa formación en más de 80.000 votos en las últimas elecciones generales.


