Los datos provienen de la actualización más reciente del Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), que la SEP subió en días pasados con las cifras del ciclo 2025-2026. Al cotejarlas con el periodo anterior, Educación con Rumbo advirtió que la reducción neta nacional esconde un panorama más agudo: si se suman únicamente las pérdidas de educación inicial, preescolar, primaria, secundaria y media superior, la caída acumulada llega a 529,536 estudiantes, cifra que se compensa parcialmente con el crecimiento en universidades.
El mayor descenso ocurrió en primaria, cuya matrícula bajó de 12,838,201 a 12,520,339 estudiantes, una reducción de 317,862 alumnos equivalente a 2.48%. Según el Sistema Interactivo de Consulta de Estadística Educativa de la SEP, la caída se registró en 31 de las 32 entidades federativas; Coahuila fue la única excepción.
Preescolar tuvo la segunda mayor disminución, con 173,073 niñas y niños menos —de 3,996,767 a 3,823,694—, una baja de 4.33%. Entre ambos niveles, preescolar y primaria sumaron 490,935 estudiantes, el 92.7% de toda la reducción registrada en los niveles que perdieron matrícula. Educación inicial bajó de 229,843 a 222,855 alumnos; secundaria pasó de 6,293,530 a 6,279,266, y media superior cayó de 5,492,491 a 5,475,142.
El contraste con la educación superior
En sentido inverso, la matrícula de educación superior creció 240,687 estudiantes, al pasar de 5,519,791 a 5,760,478, un aumento de 4.36%. Para Educación con Rumbo, ese avance no compensa el deterioro en la base del sistema escolar, donde se concentra casi la totalidad de las pérdidas.
"No basta con que aumente la matrícula universitaria si cada vez hay menos niños y niñas en los primeros niveles educativos. Aunque tenemos que lograr que los estudiantes lleguen a la universidad, el principal reto es garantizar que tengan las condiciones para ingresar, permanecer y avanzar desde el inicio de su trayectoria escolar", señaló Patricia Ganem, coordinadora de Investigación del Observatorio de la Educación.
La organización precisó que una caída en la matrícula no equivale automáticamente a abandono o deserción escolar, pues puede responder a factores demográficos, movilidad de la población, migración o ajustes en la cobertura educativa. Aun así, planteó la necesidad de conocer con precisión qué ocurre con las niñas, niños y adolescentes que deberían estar inscritos y no aparecen en las cifras del ciclo actual.
Por ello, Educación con Rumbo exhortó a la SEP y a su titular, Mario Delgado, a explicar los factores detrás de la disminución y a precisar cuántos estudiantes efectivamente dejaron la escuela frente a quienes solo cambiaron de nivel o modalidad. El reclamo se suma a otros señalamientos sobre el desempeño del sistema: especialistas ya han exigido revertir la caída de México en la prueba Pisa 2025, donde el país quedó en penúltimo lugar en lectura y ciencias. Delgado ha sostenido, en sentido contrario, que la Nueva Escuela Mexicana "ya da frutos en PISA".
Educación con Rumbo planteó que una política educativa orientada a garantizar el derecho humano a la educación debe asegurar que cada generación pueda ingresar, permanecer y aprender desde los primeros años de escolaridad hasta concluir su trayectoria educativa.