El movimiento no responde solo a una cuestión de metros cuadrados. Según la propia consultora, la nueva sede busca dar forma física a un modelo de negocio integrado que reúne bajo un mismo techo comunicación corporativa, financiera, digital e interna, asuntos públicos, creatividad, marca, medición de la reputación y gestión de crisis y litigios, con la voluntad declarada de reforzar el trabajo transversal entre disciplinas y la transferencia de conocimiento entre equipos.
La presidenta y CEO de Roman, Silvia Alsina, vincula la decisión a una transformación más amplia en la manera de entender la consultoría de reputación en un entorno que describe marcado por la transformación tecnológica, la incertidumbre geopolítica y una mayor exigencia pública hacia las organizaciones.
«Las organizaciones ya no pueden gestionar de manera separada su negocio, sus relaciones y su reputación. Todo está conectado. Por eso necesitamos equipos capaces de comprender el contexto, anticipar riesgos, interpretar las expectativas de los distintos grupos de interés y convertir la comunicación en una auténtica herramienta de gestión», señala Silvia Alsina, presidenta y CEO de Roman.
De la Casa de les Punxes a la Diagonal
El cambio de ubicación ha sido pilotado por Cushman & Wakefield, la firma especializada en transformación de espacios que ha acompañado a Roman desde la búsqueda del inmueble hasta la ejecución de la reforma, un proceso liderado por los expertos Gemma Cuch, Iñaki Uriz y Joan Richarte. La operación implicaba abandonar un edificio emblemático del modernismo catalán —obra de Josep Puig i Cadafalch, terminada en 1918— y trasladar la identidad de la firma a un espacio adaptado a sus necesidades actuales.
«Ayudar a la consultoría a moverse de un espacio emblemático y tradicional como la Casa de les Punxes a un edificio a la altura de sus necesidades actuales requería una reflexión estratégica compleja, tanto sobre la ubicación como sobre el espacio interior. Un espacio que ahora reúne todas las características que responden a la naturaleza de Roman», afirma Joan Richarte, Associate and Co-coordinator Architecture & M&E en Cushman & Wakefield Barcelona.
El nuevo espacio acoge también al talento de La Casa de Carlota, firma integrada en el grupo, y ha sido diseñado con una configuración flexible que la compañía presenta como preparada para absorber futuras incorporaciones y adaptarse a la evolución de sus clientes. Roman defiende que el proyecto mantiene los rasgos de una firma boutique —cercanía, especialización e implicación sénior— combinados con la capacidad de asumir encargos de mayor envergadura.
La renovación física coincide con el lanzamiento de una nueva plataforma digital que reorganiza la oferta de la consultora en torno a cuatro ejes: estrategia, creatividad, datos e impacto. El objetivo declarado es explicar con mayor claridad cómo se conectan entre sí las distintas capacidades de la firma para responder a los retos reputacionales de empresas e instituciones. El sector de la comunicación corporativa vive un proceso de consolidación que ha llevado a firmas de tamaño medio a ganar escala reorganizando equipos y sedes, una dinámica visible en operaciones recientes del mercado, como la protagonizada por la fundadora de Ivorypress Valentina Suárez-Zuloaga en el ámbito de las marcas culturales.

