El presentador de Pasapalabra y de El desafío, dos de los formatos más vistos de Antena 3, no ha ocultado nunca sus orígenes y suele referirse con cariño a la localidad sevillana donde creció. Su padre llegó a echar largas jornadas en la construcción antes de tener que prejubilarse tras sufrir un infarto, un episodio que Leal ha relatado sin dramatismo. «Mi padre echaba muchas horas en la obra», recordó el presentador, que pese a las dificultades guarda un recuerdo positivo de aquella etapa.
«Gracias a Dios, nunca hemos tenido ningún bache», señaló al valorar el esfuerzo de sus padres para sacar adelante el hogar. La conexión con Alcalá de Guadaíra sigue presente en su vida: años después de dejar la localidad, regresó a los escenarios de su niñez en El camino a casa, el programa que presentaba Albert Espinosa.
El colegio y las latas de refresco
Uno de los momentos más emotivos de aquel recorrido fue la vuelta a su antiguo colegio, donde evocó los recreos sin balón. «No teníamos ni pelota, lo hacíamos con latas de refresco», rememoró. El fútbol llegó a formar parte de sus aspiraciones en aquellos años, aunque él mismo reconoce con humor que la posibilidad no llegó lejos por una razón sencilla: «Era muy malo».
Sus antiguos profesores lo describieron como un alumno respetuoso y humilde, aunque su expediente académico reflejaba una adolescencia con altibajos. El propio presentador ha situado el tramo más complicado entre sexto y séptimo de EGB, cuando empezó a juntarse con compañeros con los que se divertía y perdió parte de la concentración que había tenido antes. Repitió segundo de BUP y cuarto de la ESO, algo que ha explicado con naturalidad: «Me di cuenta de que estaba haciendo un poco el tonto».
La conversación con su padre
La mejora posterior en sus calificaciones coincidió con el ánimo de una de sus profesoras y con una conversación decisiva con su padre. Al ver sus notas, este tiró ligeramente del colgante que llevaba su hijo y le lanzó una frase que Leal conserva como una de las más determinantes de su vida.
«Estudia, que yo no he podido», le dijo su padre a Roberto Leal.
La frase adquiere un peso especial si se tiene en cuenta que su padre comenzó a trabajar en la construcción con apenas 11 años, sin posibilidad de acceder a una formación reglada. En aquellos años de indecisión vocacional, Roberto Leal se planteaba estudiar Bellas Artes o Historia antes de encaminarse hacia el periodismo. «Casi siempre pensaba en Bellas Artes, incluso algo de Historia que siempre me ha gustado mucho», reconoció.
Leal terminó forjando su carrera en el periodismo y la televisión hasta convertirse en uno de los presentadores más populares del país, sin renunciar en ningún momento a reivindicar su acento y su procedencia sevillana ante el público. Su recorrido en Antena 3 se cruza estos días con otras figuras del entretenimiento y el deporte, como el atractivo publicitario que rodea a las grandes marcas, según recogió El Hemiciclo al informar de que On ficha a Mbappé tras su ruptura con Nike.

