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El MAG ejecuta un programa de siembra para asegurar granos básicos ante El Niño

El Ministerio de Agricultura y Ganadería definió un calendario de siembra ajustado a las proyecciones climáticas para amortiguar los efectos del fenómeno en el abastecimiento nacional.

Por Redacción de El Hemiciclo· San Salvador·
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El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ejecuta el Programa de Aumento a la Producción, una iniciativa orientada a garantizar el abastecimiento de granos básicos frente a los efectos del cambio climático y la posible incidencia del fenómeno de El Niño, según información divulgada por la propia cartera del Órgano Ejecutivo.

El programa busca anticipar los efectos de la variabilidad climática sobre los ciclos de siembra y cosecha, un problema recurrente en El Salvador. El país forma parte del corredor seco centroamericano, una franja que atraviesa también Guatemala, Honduras y Nicaragua y que resulta particularmente vulnerable tanto a sequías prolongadas como a lluvias intensas asociadas a los fenómenos de El Niño y La Niña. El fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical, suele traducirse en Centroamérica en una reducción de las precipitaciones durante la temporada lluviosa, lo que puede comprometer la fase crítica de la siembra de primera, la que concentra el grueso de la producción anual de maíz y frijol.

El maíz y el frijol constituyen la base de la dieta nacional, y su abastecimiento ha estado sujeto en el pasado a fluctuaciones de precio derivadas tanto de choques climáticos internos como de la volatilidad de los mercados internacionales de materias primas agrícolas, de los que El Salvador importa una porción significativa de su consumo, especialmente de maíz amarillo para forraje. Su contraparte climática, La Niña, tiende a generar el efecto inverso, con lluvias más intensas y riesgo de inundaciones en zonas bajas.

Un sector marcado por la sequía de 2018

El antecedente más citado en la memoria reciente del sector agropecuario salvadoreño es la sequía de 2018, que según productores y gremios del agro provocó pérdidas relevantes en las cosechas de maíz y frijol en buena parte del territorio nacional, y que llevó a declarar estados de emergencia agropecuaria en distintas zonas. Aquel episodio marcó un punto de inflexión en la discusión pública sobre la necesidad de fortalecer la resiliencia climática del sector.

El MAG es la entidad del Órgano Ejecutivo responsable de la política agropecuaria nacional, y entre sus funciones se encuentra la distribución de paquetes agrícolas —semillas mejoradas y fertilizante— a productores de subsistencia, un mecanismo utilizado por distintas administraciones como herramienta principal de apoyo a la agricultura familiar.

Organizaciones campesinas y gremiales del sector han señalado en el pasado que la entrega de insumos, por sí sola, resulta insuficiente si no se acompaña de asistencia técnica, acceso a crédito y mecanismos de comercialización que permitan a los pequeños productores obtener precios justos por sus cosechas. Esa observación ha sido recurrente con independencia del gobierno de turno, lo que apunta a un problema estructural del sector más que a una controversia coyuntural.

La estrategia de calendarización de siembras se enmarca en un enfoque de adaptación climática que también han impulsado organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en distintos países de la región centroamericana, orientado a ajustar las fechas y variedades de cultivo a los patrones de lluvia proyectados para cada ciclo agrícola.

Impacto en precios y presupuesto

El Banco Central de Reserva (BCR) ha documentado en informes previos cómo las variaciones en la producción agropecuaria interna pueden incidir en el índice de precios al consumidor, particularmente en el rubro de alimentos, uno de los componentes con mayor peso relativo en la canasta básica de los hogares salvadoreños de menores ingresos.

La discusión sobre la seguridad alimentaria y el abastecimiento de granos básicos suele intensificarse en la Asamblea Legislativa durante el debate del Presupuesto General de la Nación, cuando las distintas fracciones legislativas discuten la asignación de recursos para el sector agropecuario, un rubro que en años recientes ha representado una proporción reducida del gasto público total frente a otras carteras del Estado.

Hasta el momento no se han divulgado cifras oficiales sobre el monto de inversión destinado al Programa de Aumento a la Producción ni sobre las metas específicas de cobertura en hectáreas o número de productores beneficiados, datos necesarios para valorar el alcance real de la iniciativa frente a ediciones anteriores de programas similares.

De cara a los próximos meses, el calendario agrícola salvadoreño entrará en su fase decisiva con el cierre de la siembra de primera y el inicio de la de postrera, periodo en el que se conocerán las primeras estimaciones de cosecha para el ciclo 2026 y en el que podrá valorarse, con datos verificables, si el Programa de Aumento a la Producción logró mitigar los efectos climáticos que motivaron su puesta en marcha.

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