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PP y Vox sellan un pacto de coalición en Extremadura que incluye la devolución de menores no acompañados, la prohibición del burka y la protección de Almaraz: Guardiola será investida el martes mientras Moreno se desmarca del acuerdo desde Andalucía

El acuerdo de 61 puntos negociado durante cuatro meses otorga a Vox la vicepresidencia y dos consejerías a cambio de investir a María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura. Las medidas más polémicas —la política migratoria restrictiva, la prohibición de prendas que cubran el rostro en espacios públicos y el compromiso de no cerrar la central nuclear de Almaraz— han provocado la reacción inmediata de Juan Manuel Moreno, que desde Sevilla ha anunciado que su modelo es 'gobernar solo' en las elecciones del 17 de mayo. La distancia del presidente andaluz con el pacto extremeño refleja la fractura interna del PP sobre la relación con Vox a un mes de las urnas.

Por Redacción de El Hemiciclo· Mérida / Sevilla·
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PP y Vox sellan un pacto de coalición en Extremadura que incluye la devolución de menores no acompañados, la prohibición del burka y la protección de Almaraz: Guardiola será investida el martes mientras Moreno se desmarca del acuerdo desde Andalucía

Extremadura se ha convertido este viernes en el nuevo laboratorio de las coaliciones de derecha en España. Tras cuatro meses de negociaciones que en varias ocasiones estuvieron a punto de fracasar, el Partido Popular y Vox han firmado un acuerdo de coalición de 61 puntos que permitirá la investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta la próxima semana, previsiblemente el martes o miércoles, en una votación en la que la coalición cuenta con 33 de los 65 escaños de la Asamblea. Pero el acuerdo que desbloquea Extremadura ha abierto simultáneamente una grieta dentro del PP que amenaza con condicionar las elecciones andaluzas del 17 de mayo.

El documento firmado por Guardiola y por el coordinador regional de Vox, Ángel Pelayo, consta de 61 medidas distribuidas en ocho bloques temáticos: economía y empleo, sanidad, educación, infraestructuras, política agraria, seguridad ciudadana, inmigración y medio ambiente. El reparto de poder otorga a Vox la vicepresidencia de la Junta —que será ocupada por el propio Pelayo— y dos consejerías cuya denominación exacta se definirá en el decreto de estructura del Gobierno: una de Seguridad, Justicia y Emergencias, y otra de Agricultura, Ganadería y Medio Rural. El PP se queda con la presidencia, la portavocía del Gobierno y las cinco consejerías restantes, incluyendo Hacienda, Sanidad y Educación, las tres carteras de mayor peso presupuestario. Las fuentes de Vox consultadas han descrito el reparto como 'equilibrado' y han señalado que la consejería de Seguridad les permitirá implementar directamente las medidas migratorias del acuerdo, el punto que consideran más importante del pacto.

Las tres medidas que han generado mayor controversia se concentran en el bloque de inmigración y seguridad ciudadana. La primera es el compromiso de 'impulsar todas las acciones legales disponibles para la devolución de menores extranjeros no acompañados a sus familias de origen o a las autoridades de sus países', una formulación que los juristas consultados consideran de difícil encaje con la legislación vigente de protección de la infancia, que establece que los menores no acompañados son tutelados por la comunidad autónoma donde se encuentran y que su devolución solo es posible cuando se garantiza la reagrupación familiar en condiciones de seguridad verificadas. Extremadura acoge actualmente a 347 menores no acompañados, el 68% de ellos de origen marroquí y subsahariano, y las organizaciones de derechos humanos han denunciado que la medida vulnera la Convención de los Derechos del Niño ratificada por España en 1990.

La segunda medida polémica es la prohibición de llevar prendas que cubran completamente el rostro en espacios públicos, una formulación que, sin mencionar explícitamente el burka o el niqab, está diseñada para prohibir estas prendas en la práctica. La medida se inscribe en el debate europeo sobre el velo integral que ya ha producido legislación en Francia (2010), Bélgica (2011), Austria (2017) y Dinamarca (2018), pero que en España no tiene precedente normativo a nivel autonómico. Los servicios jurídicos de la Junta de Extremadura, según fuentes conocedoras del informe, han advertido de que la medida podría ser anulada por el Tribunal Constitucional si no se formula como una restricción general de seguridad pública sino como una prohibición dirigida a un grupo religioso específico. Vox ha defendido la medida como 'una cuestión de seguridad ciudadana, no de religión' y ha citado la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 2014 (caso S.A.S. v. Francia) que avaló la ley francesa como precedente favorable.

La tercera medida que ha acaparado titulares es el compromiso de proteger la central nuclear de Almaraz y de oponerse activamente a su cierre previsto para 2028. La central, que genera el 55% de la electricidad consumida en Extremadura y emplea directamente a 1.200 trabajadores más otros 3.000 indirectos en la comarca de Campo Arañuelo, es una pieza central de la economía regional y de la política energética de Vox, que defiende la energía nuclear como alternativa limpia a los combustibles fósiles. El acuerdo compromete a la Junta a solicitar formalmente al Gobierno central la extensión de la licencia de operación de Almaraz hasta 2038 y a recurrir judicialmente cualquier decisión de cierre que no contemple un plan de transición justa 'con garantías reales de empleo alternativo'. El Gobierno central, que mantiene el calendario de cierre progresivo del parque nuclear español acordado con Enresa, no se ha pronunciado sobre la medida, pero fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica han señalado que 'la política nuclear es competencia exclusiva del Estado y ningún acuerdo autonómico puede alterar el calendario de desmantelamiento'.

La reacción de Juan Manuel Moreno desde Sevilla ha sido el otro polo de atención de la jornada. El presidente de la Junta de Andalucía, que afronta elecciones autonómicas el 17 de mayo, ha comparecido a las 10:30 en el Palacio de San Telmo para transmitir un mensaje de distancia inequívoca respecto al pacto extremeño. 'Yo aspiro a gobernar solo, sin coaliciones, sin dependencias, sin hipotecas. Ese es mi modelo y ese es el mensaje que les pido a los andaluces que avalen el 17 de mayo', ha declarado en respuesta a una pregunta sobre si el acuerdo de Extremadura anticipa lo que podría ocurrir en Andalucía si el PP no obtiene mayoría absoluta. Moreno ha evitado criticar directamente a Guardiola o a Vox —la disciplina de partido se lo impide—, pero su lenguaje corporal y sus silencios han sido más elocuentes que sus palabras: cuando un periodista le ha preguntado si el acuerdo le parece bueno para Extremadura, Moreno ha respondido con una sonrisa tensa y un lacónico 'cada comunidad tiene su realidad'.

La distancia de Moreno no es solo retórica sino estratégica. Las encuestas andaluzas sitúan al PP entre 48 y 52 escaños en un parlamento de 109, a entre tres y siete del umbral de la mayoría absoluta de 55. Si Moreno se queda corto, necesitará decidir si pacta con Vox —que las encuestas sitúan entre 8 y 12 escaños— o intenta un gobierno en minoría con apoyos puntuales de Ciudadanos o del Partido Andalucista. El pacto de Extremadura complica su cálculo porque ofrece a Vox un precedente inmediato: 'Si PP pacta con nosotros en Mérida, ¿por qué no en Sevilla?', ha resumido el portavoz de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, en una comparecencia a las 12:00 que parecía más dirigida a los votantes andaluces que a los extremeños. Moreno necesita convencer al electorado moderado de que su modelo es diferente al de Guardiola, una tarea que el acuerdo de Extremadura dificulta enormemente al demostrar que el PP nacional no tiene una línea roja clara respecto a las coaliciones con Vox.

En Génova 13, la sede nacional del PP, el acuerdo ha sido recibido con alivio contenido y preocupación soterrada. Alivio porque desbloquea una situación que llevaba cuatro meses enquistada y porque evita unas nuevas elecciones en Extremadura que el PP podría haber perdido por la desmovilización de su electorado. Preocupación porque las medidas sobre menores y burka proporcionan munición al PSOE y a Sumar para acusar al PP de abrazar la agenda de la extrema derecha, un argumento que Sánchez utilizará sin duda en la campaña andaluza. Feijóo, que ha guardado silencio a lo largo de la mañana, ha emitido a las 14:00 un comunicado escueto en el que felicita a Guardiola por el acuerdo y defiende que 'cada territorio decide sus fórmulas de gobernabilidad', una fórmula que le permite avalar el pacto sin abrazarlo. La estrategia del PP nacional pasa por compartimentar: lo que ocurre en Extremadura se queda en Extremadura, y Andalucía es otra historia. La pregunta es si los votantes aceptarán esa compartimentación o si verán en Mérida el ensayo general de lo que podría ocurrir en cualquier comunidad donde el PP necesite a Vox para gobernar.

La investidura de Guardiola, prevista para el martes o miércoles de la próxima semana según confirme la Mesa de la Asamblea, será la primera en Extremadura con un gobierno de coalición desde la restauración democrática. La comunidad ha sido gobernada ininterrumpidamente por el PSOE desde 1983 hasta 2023, cuando el PP ganó las elecciones pero sin mayoría suficiente para gobernar en solitario. Los cuatro meses de interinidad han generado una parálisis administrativa que la patronal extremeña CREEX ha cifrado en 420 millones de euros en proyectos de inversión congelados y en 2.800 empleos que no se han creado por la falta de un gobierno con capacidad ejecutiva. El reloj constitucional marcaba el 4 de mayo como fecha límite para la investidura antes de la convocatoria automática de nuevas elecciones, un escenario que ambos partidos querían evitar a toda costa. El acuerdo llega con el margen justo, pero llega. Lo que nadie sabe aún es si la convivencia entre un PP que aspira a la moderación y un Vox que exige radicalidad podrá sostenerse más allá de la luna de miel inaugural.

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