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Ridley Scott estrena el 26 de agosto su versión de «La constelación del perro»

Peter Heller relata cómo el deterioro de los ríos de Colorado y el confinamiento de 2020 filtraron en la realidad la distopía que había publicado en 2012.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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El escritor estadounidense Peter Heller ha explicado a otro medio, con motivo del estreno el 26 de agosto de la adaptación cinematográfica de su novela «La constelación del perro» —dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Jacob Elordi—, cómo la observación directa del calentamiento de los ríos de Colorado y, años después, el confinamiento por la pandemia de coronavirus le hicieron sentir que su propia ficción distópica se filtraba en la realidad.

Heller, periodista y novelista célebre por sus relatos de supervivencia en plena naturaleza, ha reconocido que no concibió el libro como un ejercicio de anticipación consciente. Sin embargo, ha situado con precisión el momento en que empezó a intuir que la trama tenía una base real: fue en un tramo del suroeste de Colorado, en un cañón boscoso de piceas y abetos donde había aprendido a pescar con mosca por su cuenta y al que describe como «un lugar salvaje y hermoso».

Durante varios veranos consecutivos, el escritor fue registrando cambios en el caudal y la temperatura del agua que, según ha relatado, resultaron decisivos para la gestación del libro. «El riachuelo bajaba cada vez con menos agua. Un día, al entrar en ella, la noté demasiado tibia en mis piernas. Metí el termómetro y marcaba 21 grados. Debería haber estado a unos 15», ha explicado. Esa alteración térmica compromete la capacidad del agua para retener oxígeno: por eso dejó de pescar en la zona, porque las truchas capturadas y liberadas a esa temperatura mueren al no poder recuperarse. Heller ha calificado el episodio como «desgarrador» y lo ha situado como el origen del imaginario ecológico que vertebra la novela, en la que los ríos se calientan, los bosques mueren por la sequía y las truchas desaparecen del paisaje.

Lo que Heller no anticipó, según sus propias palabras, es que la ficción volvería a alcanzarle años más tarde, esta vez por la vía de una crisis sanitaria global. El día en que se decretó el confinamiento en Denver, en marzo de 2020, el escritor salió a pescar al río South Platte, al sur de la ciudad, y encontró un paisaje que reproducía con extrañeza las escenas de su propio libro. «Crucé la entrada del parque estatal y no había ningún guardabosques. Tampoco había pescadores en el aparcamiento donde suelo estacionar. Había un solo hombre pescando y le grité: '¿Qué tal va la pesca?'. Y me respondió: 'Están saliendo carpas, pero no he pescado ni una sola trucha'», ha relatado, subrayando que esa sustitución de especies —la trucha desplazada por la carpa, más resistente a aguas cálidas— es exactamente lo que ocurre en la novela.

El regreso a casa por el bulevar Wadsworth, completamente vacío de tráfico, terminó de cristalizar la sensación de que la realidad imitaba a la ficción. «Se me erizaron los pelos de la nuca. Pensé: cielo santo, me siento como Hig», ha afirmado el autor, en referencia al protagonista de su novela, interpretado en la película por el actor australiano Jacob Elordi.

La trama se sostiene sobre la tensión moral entre dos formas de afrontar el colapso. Frente a Bangley, dispuesto a cualquier cosa con tal de sobrevivir, se sitúa Hig, para quien la mera supervivencia resulta insuficiente como horizonte vital. Heller ha planteado esa disyuntiva como una pregunta abierta: si ante la adversidad conviene priorizar la supervivencia individual a costa de los demás o si cabe sostener algún vínculo comunitario incluso en el peor de los escenarios.

El propio autor ha defendido el valor de las narrativas distópicas como herramienta de consuelo colectivo antes que de mera advertencia. «Las distopías nos ayudan a sentirnos menos solos», ha declarado. La idea enlaza con una tradición literaria de largo recorrido: desde «La peste», de Albert Camus, obra recuperada de forma masiva durante la pandemia de 2020, hasta «La carretera», de Cormac McCarthy, título posapocalíptico con el que la crítica comparó «La constelación del perro» desde su aparición en 2012.

La adaptación llega de la mano de Ridley Scott, director cuya filmografía incluye incursiones tempranas en la ciencia ficción y la distopía, como «Alien» (1979) y «Blade Runner» (1982). El precedente marca el listón con el que la crítica y el público medirán el tratamiento visual del universo fluvial y posapocalíptico ideado por Heller. Blackie Books ha aprovechado el estreno para relanzar en España la edición de la novela, publicada por primera vez en Estados Unidos en 2012.

La reedición se produce en un contexto en el que la literatura y el cine distópicos han ganado atención pública desde la pandemia, con la ciencia ficción climática —el llamado «cli-fi»— asentada como una corriente de fondo del mercado editorial de la última década. No existen, sin embargo, series estadísticas oficiales en España que cuantifiquen ese repunte por géneros, por lo que la evolución se documenta a partir de las tendencias señaladas por libreros y editoriales.

El estreno se enmarca en el calendario habitual de grandes producciones que llegan a las salas europeas a finales de agosto, antes del arranque de la temporada de premios en otoño, un periodo en el que distribuidoras y productoras suelen situar títulos con aspiraciones comerciales y de reconocimiento crítico. Queda por ver qué recorrido tendrá «La constelación del perro» en los principales festivales y certámenes de la temporada 2026-2027, así como su rendimiento en taquilla tras el desembarco en cartelera del 26 de agosto.

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