Los sistemas de defensa aérea pakistaníes detectaron el miércoles los drones lanzados desde suelo afgano, que fueron rastreados y neutralizados antes de alcanzar sus objetivos, de acuerdo con una publicación de Tarar en la red social X. Tras ese episodio, las fuerzas paquistaníes ejecutaron los ataques de represalia contra las 10 localizaciones señaladas como puntos de lanzamiento y almacenamiento de los aparatos.
"Cualquier nuevo acto provocador por parte de los talibanes afganos recibirá una respuesta firme y resuelta", declaró Attaullah Tarar, ministro de Información de Pakistán.
Funcionarios del régimen talibán negaron ante la agencia Reuters que su gobierno hubiera disparado drones contra Pakistán el miércoles. Dos portavoces talibanes precisaron a esa agencia que los ataques aéreos paquistaníes de este jueves impactaron varias zonas de las provincias sudorientales de Khost y Paktia sin causar víctimas.
El deterioro entre ambos vecinos se intensificó tras un ataque contra una instalación policial en el noroeste de Pakistán la semana pasada, en el que murieron al menos 24 personas, hecho que reavivó los enfrentamientos después de casi tres meses de relativa calma. Islamabad acusa al gobierno de Kabul de dar refugio a milicianos islamistas responsables de incursiones transfronterizas, señalamiento que las autoridades talibanas rechazan al argumentar que la militancia armada es un asunto interno de Pakistán.
El gobierno paquistaní afirmó también esta semana haber realizado ataques aéreos en la región fronteriza que dejaron 28 milicianos muertos, mientras que funcionarios talibanes acusaron a Islamabad de matar a tres civiles en bombardeos nocturnos sobre territorio afgano.
El episodio más grave entre ambos países ocurrió en marzo pasado, cuando más de 400 personas murieron en un ataque aéreo paquistaní sobre Kabul que, según el régimen talibán, alcanzó un centro de rehabilitación de personas con adicciones. Islamabad rechazó esa acusación y sostuvo que la operación "se dirigió específicamente contra instalaciones militares e infraestructuras de apoyo a los terroristas".
La escalada entre Islamabad y Kabul se produce en un contexto en el que Pakistán ha buscado respaldo diplomático de otros países musulmanes: Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron recientemente en La Meca un acuerdo de defensa mutua. El conflicto se enmarca en el patrón de presiones externas sobre gobiernos vecinos que ha marcado también la política exterior de Estados Unidos, como reflejan las declaraciones del embajador estadounidense en México sobre la relación de EU con la lucha contra el crimen organizado.
Los ataques aéreos de este jueves en Khost y Paktia no causaron víctimas, según los dos portavoces talibanes citados por Reuters, mientras Tarar reiteró que los objetivos alcanzados "se limitaron a objetivos militares identificados" vinculados a los intentos de ataque contra territorio pakistaní.