El dispositivo, de aproximadamente 1,20 metros de altura y acabado en rojo y dorado, se acercó por detrás a la joven, que estaba acompañada de dos amigas en una zona concurrida, según la reconstrucción de la Policía de Colonia. El robot le tocó las nalgas y ejecutó movimientos de cadera con connotaciones sexuales, mientras los dos varones grababan y comentaban la transmisión en vivo.
Tras recibir el aviso, los agentes localizaron el robot en el maletero de un vehículo estacionado cerca del lugar y procedieron a su incautación, junto con los teléfonos móviles de los dos sospechosos. El adolescente de 16 años figura como presunto propietario del aparato y su acompañante, de 19, como la persona que habría grabado y retransmitido la escena.
Vídeos difundidos en redes sociales muestran al dispositivo, bautizado como «Ahmed», realizando gestos obscenos y aproximándose a varias mujeres en la misma zona antes del incidente denunciado. La Policía Criminal de Colonia examina ahora el funcionamiento técnico del robot durante el episodio, en concreto si alguien lo manejaba de forma remota y deliberada en el momento del contacto con la menor.
El caso se investiga inicialmente como un delito de agresión de carácter sexual, aunque las autoridades alemanas no han formulado cargos formales contra ninguno de los dos jóvenes, que por el momento mantienen la condición de sospechosos mientras continúa abierta la instrucción.
El episodio ha abierto un debate sobre la responsabilidad legal de quienes operan robots o dispositivos automatizados empleados para hostigar a terceros, un terreno en el que la legislación penal europea apenas ha empezado a adaptarse a la proliferación de aparatos de bajo coste capaces de moverse y grabar por control remoto. En la mayoría de ordenamientos europeos, la responsabilidad penal recae sobre la persona física que opera o dirige el instrumento, con independencia del medio empleado para cometer la agresión.
El suceso se inscribe en un ciclo de tensión social que atraviesa distintos países europeos, con episodios recientes como las protestas que llevaron a miles de estudiantes a asaltar ministerios en Tirana, en la jornada más violenta de los últimos cinco meses en Albania.
La investigación policial en Colonia continúa centrada en determinar el grado de responsabilidad individual de cada uno de los dos sospechosos y en esclarecer si el robot fue manipulado de forma intencionada para ejecutar los movimientos descritos.


