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Rolando Medina publica «Morfeo», un poema sobre el régimen de excepción

El crítico de cine y escritor difundió un texto que interpela el silencio social ante las detenciones bajo la medida vigente desde marzo de 2022.

Por Redacción de El Hemiciclo· San Salvador·
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El escritor y crítico de cine salvadoreño Rolando Medina publicó «Morfeo», un poema breve que interpela el silencio social ante las detenciones masivas practicadas bajo el régimen de excepción, vigente en El Salvador desde marzo de 2022.

El poema utiliza la figura de Morfeo, el dios griego del sueño, como metáfora de una sociedad que, según el autor, prefiere no despertar ante realidades incómodas. El texto arranca con una pregunta —si los sueños de esa figura mitológica son feos— para enlazarla con un escenario en el que, en la lectura de Medina, miles de personas permanecen privadas de libertad sin que la nación en su conjunto reaccione. La pieza circuló principalmente en espacios culturales y digitales dedicados a la crítica y la creación literaria.

El régimen de excepción fue decretado por la Asamblea Legislativa el 27 de marzo de 2022, tras un fin de semana con un repunte de homicidios atribuidos a estructuras de pandillas. Aprobada en el Salón Azul con el respaldo de la fracción legislativa oficialista, la medida suspende garantías constitucionales como el derecho a la defensa desde el momento de la detención y la inviolabilidad de las comunicaciones. Desde entonces ha sido prorrogada de forma consecutiva mes tras mes, sin que el Órgano Ejecutivo haya anunciado una fecha de finalización.

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) ha documentado en sucesivos informes denuncias de detenciones arbitrarias y casos de personas fallecidas bajo custodia estatal desde el inicio de la medida. El Órgano Ejecutivo, por su parte, ha defendido de forma reiterada el régimen como responsable de la reducción sostenida de homicidios, dato con el que la Presidencia ha situado al país entre los de menor tasa de homicidios de América Latina.

El poema de Medina se inserta en una tradición de la literatura salvadoreña que ha abordado momentos de violencia estatal o social como materia central de la creación artística. Desde los testimonios de la guerra civil (1980-1992) hasta las narrativas sobre la violencia de pandillas de las últimas dos décadas, la producción literaria del país ha funcionado con frecuencia como registro paralelo al de la narrativa oficial. El precedente más notorio es la obra de Roque Dalton, cuya escritura convirtió la denuncia de la represión estatal en materia poética durante los años previos al conflicto armado.

La obra no se limita a una denuncia frontal, sino que emplea recursos poéticos —la personificación del sueño, la pregunta retórica, el distanciamiento mitológico— para plantear una reflexión sobre la responsabilidad colectiva, una estrategia que permite abordar temas políticamente sensibles desde el terreno de la sugerencia. Medina no ha detallado públicamente si el texto forma parte de un proyecto editorial mayor o si se trata de una publicación independiente vinculada a su trabajo habitual como crítico cultural.

Un debate que llega desde la literatura

Hasta el momento no se ha registrado un pronunciamiento público del Órgano Ejecutivo ni de la Asamblea Legislativa sobre el poema. La irrupción de la creación literaria como espacio de debate en torno al régimen de excepción no es un fenómeno aislado: otros escritores y artistas salvadoreños han abordado el tema en los últimos años mediante ensayos, crónicas y piezas audiovisuales, en un ecosistema cultural que convive con la percepción, extendida entre parte de la población según sondeos difundidos por medios locales, de que la reducción de la violencia ha mejorado la vida cotidiana en comunidades antes controladas por pandillas.

El marco legal salvadoreño permite prorrogar el régimen de excepción de forma mensual mediante decreto legislativo, un mecanismo utilizado de manera ininterrumpida desde 2022. La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ha recibido a lo largo de estos años recursos de exhibición personal y de inconstitucionalidad vinculados a la medida, sin que se haya reportado una resolución que la declare contraria a la Constitución.

En el plano internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha instado al Estado salvadoreño a garantizar el debido proceso a las personas detenidas bajo el régimen. El Gobierno ha sostenido, frente a ese escrutinio, que las prórrogas cuentan con respaldo mayoritario en la Asamblea Legislativa y con una alta aceptación en la opinión pública. El contraste entre la narrativa de seguridad ciudadana recuperada y las denuncias de posibles abusos constituye el trasfondo en el que se inscribe el texto de Medina.

De cara a los próximos meses, el debate sobre la vigencia del régimen de excepción seguirá marcado por las prórrogas mensuales que debe aprobar la Asamblea Legislativa y por los informes periódicos que la PDDH y la CIDH elaboran sobre su aplicación. La producción cultural y literaria, como muestra el caso de "Morfeo", se perfila como uno de los canales por los que el país procesa, casi cuatro años después del decreto inicial, las implicaciones sociales de una medida que continúa vigente sin fecha de finalización anunciada.

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