El análisis valor por valor del cierre del viernes dibuja un mapa de ganadores y perdedores que refleja con precisión las fuerzas que mueven la bolsa española en este momento: la geopolítica energética, los aranceles, el turismo y la exposición al mercado estadounidense. Amadeus, la tecnológica de reservas de viajes con sede en Madrid, lideró las subidas con un +1,85% hasta los 72,40 euros, impulsada por unos resultados trimestrales que superaron las expectativas del consenso y por la percepción del mercado de que la compañía está relativamente aislada de los aranceles gracias a su modelo de negocio basado en licencias de software y no en exportación de bienes físicos. Acciona Energía se apuntó un +1,58% gracias al tirón del precio del petróleo, que encarece las alternativas fósiles y hace más competitivas las renovables. Repsol subió un +1,19% por la misma razón: cada dólar que sube el Brent se traduce directamente en un aumento de los márgenes de refino de la petrolera española. En el extremo opuesto, Aena encabezó las caídas con un -2,64% hasta los 196,80 euros, arrastrada por el temor a que la crisis del Hondius afecte al turismo canario durante la temporada de verano y por la incertidumbre sobre el impacto de los aranceles en el tráfico aéreo transatlántico. IAG, la matriz de Iberia y British Airways, cayó un -2,62% por razones similares. Inditex retrocedió un -2,58% hasta los 43,12 euros en un movimiento que los analistas atribuyen más a toma de beneficios tras las subidas de abril que a factores fundamentales específicos, aunque la exposición de la cadena textil gallega al mercado estadounidense —donde genera aproximadamente el 7% de sus ventas— también pesó en las valoraciones.
El sector bancario, que representa más del 30% de la capitalización del IBEX 35, cerró con pérdidas generalizadas que reflejan la preocupación por el impacto macroeconómico de los aranceles sobre la economía europea y, por extensión, sobre la calidad crediticia de las carteras de préstamos. Banco Sabadell lideró las caídas del sector con un -2,55%, agravado por la persistente incertidumbre sobre la OPA hostil de BBVA que lleva meses condicionando la cotización del banco catalán. BBVA cayó un -1,87%, CaixaBank un -1,64%, Bankinter un -1,42% y Santander un -1,23%. Solo Unicaja escapó del rojo con un tímido +0,02% que los operadores atribuyeron más a la falta de liquidez del valor que a un movimiento con significado. El euríbor a 12 meses, el índice de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España, cerró la semana en el 2,87%, prácticamente sin variación respecto al viernes anterior y en un nivel que los analistas del sector inmobiliario interpretan como una señal de que el mercado descuenta que el Banco Central Europeo no modificará los tipos de interés en su reunión del 5 de junio. La estabilidad del euríbor es una de las pocas noticias positivas para los hogares españoles en una semana dominada por la incertidumbre, porque cada décima de punto que sube el euríbor se traduce en un encarecimiento de entre 12 y 18 euros mensuales para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años.
El impacto de los aranceles de Trump sobre el sector automovilístico español es el factor que más preocupa a los inversores institucionales y el que tiene mayor potencial de transformar una corrección bursátil pasajera en una crisis industrial prolongada. SEAT, propiedad del grupo Volkswagen, mantiene desde marzo un ERTE en su planta de Martorell que afecta a 3.200 de los 15.000 trabajadores de la factoría, y la dirección de la compañía ha comunicado internamente que si los aranceles del 25% sobre automóviles europeos se confirman antes del 4 de julio, el expediente se extenderá a toda la plantilla y se replantearán los planes de producción del Cupra Tavascan y el SEAT León, dos modelos que dependen parcialmente de componentes fabricados en Martorell para su ensamblaje en plantas del grupo en México y Estados Unidos. La patronal ANFAC ha cifrado el impacto potencial de los aranceles en 8.200 millones de euros anuales de pérdida de exportaciones para el conjunto del sector automovilístico español, una estimación que incluye no solo la exportación directa de vehículos terminados a EEUU sino también la cadena de suministro de componentes que conecta las fábricas españolas con las plantas de ensamblaje norteamericanas. Las acciones de Volkswagen, la matriz de SEAT, cayeron un 3,14% en Fráncfort el viernes, y los analistas de Morgan Stanley rebajaron la recomendación del grupo alemán de «sobreponderar» a «neutral» citando expresamente el riesgo arancelario como factor determinante.
El petróleo se mantuvo el viernes en un equilibrio tenso que refleja la doble presión de las negociaciones nucleares de Mascate y la demanda global sostenida. El Brent, la referencia europea, cerró en 93,20 dólares el barril, prácticamente sin cambios respecto al jueves, en un nivel que los analistas de Goldman Sachs sitúan en el «rango alto del equilibrio» y que podría escalar hacia los 100 dólares si las conversaciones entre Irán y Estados Unidos fracasan definitivamente. El WTI americano cerró en 89,40 dólares, manteniendo el diferencial habitual de 3,80 dólares con el Brent. La OPEP+ mantiene su política de recortes de producción coordinados que ha sacado del mercado aproximadamente 3,66 millones de barriles diarios desde noviembre de 2022, y las fuentes del cártel consultadas no anticipan cambios en la próxima reunión ministerial de junio. El oro retrocedió hasta los 2.740 dólares la onza, un 0,8% por debajo del cierre del jueves, en un movimiento que los analistas interpretan como toma de beneficios parcial después de que el metal precioso alcanzara máximos históricos de 2.790 dólares el 28 de abril. A pesar del retroceso, el oro acumula una revalorización del 14,2% en lo que va de año, impulsado por las compras de bancos centrales de países emergentes —especialmente China, India y Turquía— que buscan diversificar sus reservas frente al dólar.
Grifols, la farmacéutica catalana especializada en hemoderivados que lleva meses en el ojo del huracán tras el informe del fondo bajista Gotham City Research publicado en enero de 2024, presentó el viernes antes de la apertura del mercado unos resultados del primer trimestre que los analistas calificaron de «mixtos con luces y sombras». Los ingresos crecieron un 8,2% interanual hasta los 1.780 millones de euros, impulsados por la demanda de inmunoglobulinas y albúmina en Estados Unidos y Europa, pero el beneficio neto se quedó en 84 millones, un 12% por debajo de las expectativas del consenso, debido al aumento de los costes de la materia prima —el plasma humano— y a los gastos extraordinarios derivados de la reestructuración de la deuda completada en febrero. La acción cayó un 2,36% hasta los 10,24 euros en una sesión de alta volatilidad que la convirtió en el quinto peor valor del IBEX. Los analistas de JP Morgan mantuvieron su recomendación de «neutral» pero revisaron al alza el precio objetivo de 9,50 a 11,00 euros argumentando que la tendencia operativa es positiva a pesar de la debilidad del beneficio neto. Acciona, por su parte, publicó una actualización estratégica en la que reconfirmó su objetivo de EBITDA para 2026 en el rango de 2.800 a 3.100 millones de euros, un dato que el mercado recibió con alivio y que explica el +0,55% de la cotización al cierre.
Las bolsas europeas cerraron el viernes con un tono generalizado de cautela que confirma que el nerviosismo no es exclusivo del parqué español sino que se extiende a todo el continente. El DAX alemán, el índice que más directamente refleja la exposición de la economía europea a los aranceles de Trump por el peso de la industria automovilística en la bolsa de Fráncfort, cayó un 1,32% hasta los 18.142 puntos, arrastrado por las pérdidas de Volkswagen (-3,14%), BMW (-2,87%) y Mercedes-Benz (-2,54%). El CAC 40 francés retrocedió un 1,09% hasta los 7.890 puntos, con LVMH y Kering como principales damnificados por la incertidumbre sobre el consumo de lujo en China y Estados Unidos. El FTSE MIB italiano cayó un 0,92%, el AEX holandés un 0,78% y el PSI portugués un 0,65%. El STOXX Europe 600, el índice que agrega las 600 mayores empresas cotizadas del continente, cerró con una pérdida del 0,89% que lo sitúa en territorio negativo en el acumulado del mes de mayo por primera vez desde febrero. Wall Street, que operó durante tres horas más que las bolsas europeas, cerró de forma mixta: el S&P 500 subió un tímido 0,12% gracias al tirón de las tecnológicas, mientras que el Dow Jones Industrial cayó un 0,34% y el Nasdaq avanzó un 0,45%, un comportamiento que refleja la rotación de los inversores americanos desde los sectores cíclicos hacia los tecnológicos de megacapitalización.
La clave para los mercados en las próximas jornadas será triple: la evolución de las negociaciones arancelarias tras el ultimátum del 4 de julio, el desenlace de las conversaciones nucleares de Mascate y el impacto sanitario de la llegada del Hondius a Tenerife. Los analistas de Bank of America Merrill Lynch publicaron el viernes una nota titulada «Mayo de 2026: la tormenta perfecta de riesgos» en la que identifican hasta siete factores de incertidumbre simultáneos para los mercados europeos: aranceles, Irán, hantavirus, sentencia del caso Koldo (por su impacto en la prima de riesgo española), elecciones andaluzas, política del BCE y resultados empresariales del segundo trimestre. La nota concluye que la probabilidad de una corrección superior al 10% en las bolsas europeas durante el mes de mayo es «significativamente elevada» y recomienda a los inversores reducir exposición a renta variable europea y aumentar posiciones en deuda pública alemana y oro como activos refugio. Para el lunes, los futuros del IBEX indicaban al cierre de la sesión americana una apertura ligeramente al alza (+0,3%), pero esa indicación está sujeta a los acontecimientos del fin de semana y podría cambiar radicalmente si el Hondius genera noticias negativas o si Trump publica algún mensaje en Truth Social que altere las expectativas arancelarias.
En el mercado de divisas, el euro se mantuvo relativamente estable frente al dólar en 1,0784, un nivel que refleja el equilibrio de fuerzas entre una economía europea amenazada por los aranceles y una economía americana cuyo crecimiento se está desacelerando por encima de lo esperado. La libra esterlina se depreció un 0,3% frente al euro hasta los 0,8612 después de que el Banco de Inglaterra publicara un informe sobre estabilidad financiera que advertía del impacto de los aranceles sobre las cadenas de suministro británicas, un problema agravado por el Brexit que sigue lastrando la competitividad del Reino Unido en el comercio de bienes con la UE. El yen japonés se apreció un 0,5% frente al dólar en un movimiento de búsqueda de refugio que los traders asiáticos protagonizaron durante la sesión de Tokio del viernes. En el mercado de deuda soberana, la prima de riesgo española se amplió ligeramente hasta los 82 puntos básicos respecto al bund alemán, un nivel todavía moderado pero que los analistas de Société Générale señalan como el «límite de confort» por debajo del cual el BCE no necesita intervenir y por encima del cual empezarían las conversaciones sobre activación del instrumento de transmisión de la política monetaria (TPI). España cierra la semana bursátil con más preguntas que respuestas, más riesgos que certezas, y con la vista puesta en un fin de semana que, por la acumulación de frentes abiertos, podría generar los titulares que definan el rumbo de los mercados durante el resto del mes.


