El pronunciamiento del MARN llega después de que, durante tres días consecutivos, residentes de varias zonas del AMSS describieran haber escuchado retumbos cuyo origen no lograban identificar. La dispersión geográfica de los reportes —desde el sector poniente, cercano al cerro San Jacinto, hasta colonias del área central como Satélite y Vista Hermosa— generó consultas ciudadanas sobre un posible vínculo con actividad sísmica o volcánica.
Según el informe técnico del ministerio, la revisión de los sismogramas generados por las estaciones instaladas en el AMSS y sus alrededores no evidenció ninguna señal compatible con un sismo de origen local ni con procesos volcánicos que pudieran explicar los sonidos reportados por la población. El MARN precisó que el monitoreo se realizó con la red de estaciones que opera de forma permanente en la zona metropolitana, entre las que se incluyen los puntos de Piamonte, Boquerón, Finca Barrera, la Universidad de El Salvador (UES) y el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), hoy integrado a la institución.
El dato más específico del informe corresponde al 26 de agosto, cuando, aproximadamente a las 9:00 de la mañana, varias de esas estaciones registraron tres señales de manera simultánea. El MARN aclaró, sin embargo, que las características técnicas de esas señales no son consistentes con un sismo local ni con actividad volcánica, lo que descarta —según la lectura de la institución— que se trate de manifestaciones geológicas convencionales.
«Hasta este momento, no se identifica una condición de riesgo geológico relacionada con estos sonidos. Desde nuestro Observatorio de Amenazas mantenemos un monitoreo permanente para detectar cualquier cambio», afirmó el MARN en su comunicado. La institución atribuyó la vigilancia continua a esa unidad especializada, encargada del seguimiento de fenómenos naturales en el territorio salvadoreño.
El comunicado no ofrece, por ahora, una explicación alternativa sobre el origen de los retumbos escuchados por la población, y se limita a descartar la hipótesis geológica como causa directa. Esa ausencia de una atribución concreta deja un margen de incertidumbre que, previsiblemente, seguirá generando consultas mientras no se identifique con precisión el origen de los sonidos. El ministerio no descartó que factores de naturaleza distinta a la sísmica o volcánica pudieran estar detrás de los reportes, aunque no ofreció detalles adicionales.
Un observatorio que centraliza el monitoreo de amenazas
El MARN es la entidad responsable, conforme a su marco legal, de la vigilancia de amenazas naturales en El Salvador, incluidas las de origen sísmico, volcánico, hidrometeorológico y geológico. Su Observatorio de Amenazas centraliza la información proveniente de las distintas redes de monitoreo instaladas en el territorio nacional, entre ellas la red sismológica que durante años operó bajo la denominación de SNET, absorbida administrativamente por el ministerio tras la reorganización de las competencias ambientales y de gestión de riesgos en el país.
El AMSS concentra la mayor densidad poblacional del país y ha sido escenario en el pasado de episodios de preocupación ciudadana ante sonidos o vibraciones no explicadas de inmediato. El territorio salvadoreño se ubica sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y sobre la zona de subducción centroamericana, condición que lo convierte en un área de sismicidad frecuente y que explica la sensibilidad de la población ante cualquier fenómeno atribuible a causas geológicas.
La memoria colectiva salvadoreña asocia estos episodios con eventos de alto impacto. El terremoto del 10 de octubre de 1986 golpeó directamente a la capital, y los sismos del 13 de enero y del 13 de febrero de 2001, este último con epicentro cercano al AMSS, dejaron miles de viviendas dañadas y modificaron la percepción del riesgo en el área metropolitana. Ese antecedente contribuye a que los reportes de retumbos activen de inmediato la consulta a las autoridades técnicas.
La institución reiteró su compromiso de informar oportunamente a la población en caso de que el monitoreo permanente detecte alguna condición que represente un riesgo, a través de sus canales oficiales. El MARN no adelantó un plazo ni un mecanismo adicional de seguimiento específico para este caso, más allá de la vigilancia rutinaria que mantiene sobre la red de estaciones del AMSS.
Mientras no se determine con exactitud el origen de los retumbos, el caso permanece abierto en cuanto a explicación causal, aunque cerrado en lo relativo al riesgo geológico inmediato, según la lectura oficial del ministerio. El seguimiento quedará supeditado a los registros del Observatorio de Amenazas, que continuará operando de forma permanente sobre la red sismológica metropolitana.

