Iraheta sostuvo que su trayectoria dentro del partido y el trabajo con la militancia serán el sostén principal de una candidatura que, según sus propias palabras, no dependerá de una estructura de financiamiento robusta para competir. La candidata recordó que en 2015 realizó una campaña con recursos limitados y destacó que en aquel momento se convirtió en la mujer más joven en llegar a la Asamblea Legislativa.
"Yo sí sé hacer milagros, porque soy mujer y las mujeres sabemos administrar el dinero, las mujeres sabemos hacer de un dólar maravillas", expresó la candidata presidencial, en una declaración con la que vinculó la gestión de los recursos de campaña con su condición de mujer en la política partidaria.
El anuncio se produce en un contexto en el que ARENA atraviesa un periodo de reconfiguración interna tras perder peso electoral frente a Nuevas Ideas, el partido oficialista que ha concentrado la mayoría de las 60 curules de la Asamblea Legislativa desde las elecciones legislativas de 2021 y que revalidó su control mayoritario en los comicios de 2024. Fundada en 1981, ARENA gobernó el país entre 1989 y 2009, con cuatro presidencias consecutivas.
Un sistema de partidos reconfigurado
ARENA, junto con el FMLN, ha visto reducida de manera sostenida su representación en el Salón Azul desde la irrupción de Nuevas Ideas. Ambos partidos tradicionales, que se disputaron el control legislativo entre sí desde los Acuerdos de Paz de 1992, perdieron la mayoría de curules en las elecciones legislativas de 2021, un resultado que se profundizó en los comicios de 2024. El precedente marca un contraste con el bipartidismo que ordenó la vida política salvadoreña durante casi tres décadas.
Las elecciones presidenciales de 2027 abrirán un nuevo ciclo en el que el oficialismo buscará mantener el control del Órgano Ejecutivo tras el segundo mandato consecutivo del presidente Nayib Bukele. Su reelección en 2024 fue posible después de que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia habilitara en 2021 una interpretación que permitió la candidatura presidencial consecutiva, en un fallo que sectores de oposición y organismos internacionales cuestionaron por su apego al texto constitucional vigente desde 1983.
El financiamiento de las campañas electorales en El Salvador está regulado por el Código Electoral y supervisado por el Tribunal Supremo Electoral, que exige a los partidos políticos la rendición de cuentas sobre el origen y el destino de los fondos utilizados en la propaganda. La Ley de Partidos Políticos, vigente desde 2013, establece además mecanismos de fiscalización sobre las finanzas partidarias, si bien organizaciones de la sociedad civil han señalado de forma reiterada vacíos en la transparencia del financiamiento privado que reciben las distintas fracciones legislativas.
La estrategia de campaña austera que plantea Iraheta se inscribe en un escenario en el que la capacidad de movilización de bases se ha vuelto un factor central para las fuerzas de oposición que buscan conservar representación frente a un oficialismo con amplios recursos institucionales. El planteamiento de la candidata apunta a compensar con militancia lo que otras estructuras resuelven con músculo financiero.
Desde otras fracciones legislativas no se han registrado hasta el momento pronunciamientos públicos sobre las declaraciones de la candidata, en un ambiente en el que la atención parlamentaria se concentra en la agenda impulsada por Nuevas Ideas y en la gestión del régimen de excepción, vigente de forma ininterrumpida desde marzo de 2022 mediante sucesivas prórrogas aprobadas por la Asamblea Legislativa.
El Tribunal Supremo Electoral deberá convocar formalmente el proceso electoral de 2027 en los plazos que establece el calendario electoral, lo que abrirá el periodo oficial de inscripción de candidaturas presidenciales y de fiscalización del financiamiento de campañas. Será en ese marco donde ARENA deberá precisar los términos de la candidatura de Iraheta y los recursos con que contará para competir frente al oficialismo.

