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Copernicus: los océanos sumaron en 2025 calor igual a 40 veces el consumo mundial de energía

«El océano se está transformando ante nuestros ojos», afirmó Pierre Bahurel, director general de Mercator Ocean International, en el décimo informe del programa europeo.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Los océanos absorbieron durante 2025 unos 23 zettajulios adicionales de energía, cantidad equivalente a unas cuarenta veces el consumo energético de toda la humanidad en ese mismo año, según el décimo Informe sobre el Estado del Océano del Servicio Marino de Copernicus de la Unión Europea. El estudio, elaborado por Mercator Ocean International con aportaciones de 125 científicos de Europa y del resto del mundo, constata que el calentamiento oceánico se ha acelerado desde 1960.

Un zettajulio equivale a 10²¹ julios, una unidad empleada para expresar cantidades extraordinariamente grandes de energía, como el calor acumulado por los mares. El documento sostiene que ese ritmo de absorción no se mantiene estable, sino que crece de forma sostenida desde hace más de seis décadas, y que buena parte de ese calor no se percibe en la temperatura superficial del agua.

El director general de Mercator Ocean International, Pierre Bahurel, resumió el hallazgo central con la frase que encabeza el informe.

"El océano se está transformando ante nuestros ojos: el calentamiento, la subida del nivel del mar y la degradación de los ecosistemas son señales interconectadas de un cambio significativo y a largo plazo", señaló Pierre Bahurel, director general de Mercator Ocean International.

Para Panamá, con dos litorales —el Pacífico y el Caribe— y una economía que depende en gran medida del tránsito marítimo a través del Canal, las conclusiones del informe europeo no son un asunto lejano. La ruta interoceánica y las comunidades costeras del istmo figuran entre las infraestructuras expuestas a los efectos que describe el documento: la subida del nivel del mar, la mayor frecuencia de fenómenos extremos y la alteración de los ecosistemas marinos que sostienen la pesca artesanal en ambas costas.

Los investigadores no se limitaron a medir la temperatura superficial. Combinaron esas observaciones con mediciones del contenido de calor hasta unos 40 metros de profundidad y comprobaron que una porción significativa de esa energía permanece oculta bajo la superficie, de modo que las lecturas superficiales no reflejan por sí solas la magnitud real del calentamiento. Esa metodología resulta pertinente para aguas como las del Caribe panameño, donde el calor acumulado en capas subsuperficiales puede alimentar fenómenos tropicales que afectan las rutas marítimas regionales.

El informe documenta que el nivel medio global del mar aumentó a un ritmo de 3.8 milímetros anuales entre 1999 y 2025, velocidad que se aceleró hasta 4.2 milímetros por año en el período más reciente, entre 2012 y 2025. Paralelamente, los océanos se volvieron aproximadamente un 17% más ácidos entre 1985 y 2025, un proceso que erosiona los arrecifes de coral y las conchas de moluscos, especies de valor comercial en las costas panameñas del Pacífico.

El 84.4% de los arrecifes, expuesto al blanqueamiento

Entre enero de 2023 y septiembre de 2025, el 84.4% de los arrecifes de coral del planeta estuvo expuesto a niveles de estrés térmico capaces de provocar blanqueamiento, superando el anterior episodio mundial de blanqueamiento masivo. El dato resulta relevante para Panamá, que alberga formaciones coralinas en el archipiélago de Bocas del Toro, en el Caribe, y en el golfo de Chiriquí, en el Pacífico, zonas señaladas como sensibles al aumento sostenido de la temperatura del agua.

A ello se suma otro fenómeno con implicaciones directas sobre la cadena alimentaria marina: casi el 5% del océano mundial ha experimentado, durante las últimas tres décadas, cambios persistentes en los patrones estacionales de crecimiento del fitoplancton, los organismos microscópicos que sustentan buena parte de las cadenas tróficas y cumplen un papel esencial en los flujos de carbono oceánicos. Una alteración de esos ciclos puede repercutir en la disponibilidad de especies pesqueras de las que dependen comunidades costeras del istmo.

El informe europeo dedica una sección específica a los pequeños Estados insulares en desarrollo, grupo de países —entre ellos varios vecinos del Caribe— que el documento identifica como particularmente vulnerables al calentamiento y a la subida del nivel del mar. Desde 1960, todas sus zonas económicas exclusivas han registrado calentamiento oceánico, y el 65% de su superficie marítima está expuesta a una aceleración de la subida del nivel del mar desde 1999, según los datos recogidos por Copernicus.

La directora del Informe sobre el Estado del Océano, Karina von Schuckmann, subrayó el valor acumulado de una década de seguimiento sistemático.

"Diez años después, el Informe Copernicus sobre el Estado del Océano ofrece mucho más que una serie de instantáneas anuales", señaló Karina von Schuckmann, directora del informe, quien destacó que la observación sostenida y los modelos permiten identificar qué está cambiando, dónde y por qué, y anticipar sus consecuencias.

El propio documento ofrece como ejemplo las olas de calor marinas registradas en 2024 en el Mediterráneo y el mar Negro, algunas de más de treinta días de duración y con temperaturas superiores en más de 4.6 grados centígrados a la media. La temperatura media del Mediterráneo se situó ese año 1.23 grados por encima de su referencia de largo plazo, y su cuenca oriental registró las condiciones de ola de calor marina más extremas desde 2002.

La preocupación por las economías costeras no es nueva en el continente, donde organismos internacionales han advertido de manera reiterada sobre la exposición de las poblaciones del litoral al cambio en los patrones oceánicos. El propio Servicio Marino de Copernicus se inscribe en un esfuerzo global de vigilancia que incluye episodios de alcance geopolítico, como la ley china de 'unidad étnica' y otros asuntos internacionales que la observación científica documenta con series sostenidas en el tiempo.

Copernicus plantea que el monitoreo oceánico continuo es indispensable no solo para documentar estos cambios, sino para mejorar los sistemas de alerta temprana y preparar infraestructuras y comunidades frente a riesgos futuros. El informe, firmado por 125 científicos de Europa y otras regiones, concluye que el aumento del contenido de calor oceánico se ha acelerado de manera sostenida desde 1960, un patrón que, según sus autores, exige vigilancia continua para anticipar transformaciones cada vez más profundas en los océanos del planeta.

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