La trayectoria de Flora Pérez está unida a la historia de Inditex, el grupo textil que Amancio Ortega desarrolló en La Coruña a partir de una empresa previa, Confecciones Goa, y de la apertura de la primera tienda Zara en 1975. Pérez se incorporó a ese entramado a principios de los años ochenta, en una etapa en la que la compañía todavía operaba a escala local antes de convertirse en la multinacional cotizada que es hoy. La firma remite sus cuentas anuales al Registro Mercantil y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), organismo ante el que también se comunican las participaciones significativas de sus accionistas.
Su relación con Amancio Ortega se consolidó a lo largo de esa década. En 1984 nació la única hija en común de la pareja, Marta Ortega Pérez, actual presidenta no ejecutiva de Inditex desde 2022, cuando sucedió a Pablo Isla al frente del consejo. El matrimonio, sin embargo, no se formalizó hasta mucho después: Ortega y Pérez se casaron en agosto de 2001, en una ceremonia íntima celebrada en el pazo familiar de Anceis, en el municipio coruñés de Cambre, una vez resuelto el divorcio del empresario de su primera esposa, Rosalía Mera, cofundadora también del proyecto original y fallecida en 2013.
De la fundación sanitaria a la sociedad matriz
Flora Pérez preside la Fundación Amancio Ortega, la institución a través de la cual el matrimonio canaliza buena parte de su actividad filantrópica. Bajo su liderazgo, la fundación ha impulsado programas en el sistema sanitario público español, entre ellos sucesivas donaciones de equipos de radioterapia de última generación destinados a hospitales públicos para el tratamiento del cáncer, además de la financiación de una red de escuelas infantiles en Galicia y de centros de atención integral para personas mayores.
Este tipo de fundaciones patrimoniales vinculadas a grandes fortunas familiares tiene precedentes en España desde antes de la Transición: la Fundación Juan March, creada en 1955, marcó el modelo de estructura filantrópica paralela a un gran patrimonio empresarial. La Fundación Amancio Ortega se enmarca en esa tradición, con un peso destacado de sus donaciones en el ámbito sanitario, cuyo destino han confirmado los propios hospitales y consejerías autonómicas de Sanidad receptoras del equipamiento a través de sus comunicados.
Además de su papel en la fundación, Flora Pérez figura como consejera en Pontegadea Inversiones, la sociedad con la que la familia Ortega gestiona su participación accionarial en Inditex y una amplia cartera inmobiliaria internacional que, según la información difundida por la propia compañía, incluye edificios en ciudades como Londres, Nueva York o Madrid. La estructura ha diversificado en la última década hacia activos inmobiliarios de gran valor, reduciendo su dependencia exclusiva de la evolución bursátil del grupo textil.
Varios miembros de la familia de Flora Pérez han tenido también trayectoria dentro del grupo. Su hermano, Óscar Pérez Marcote, ejerció durante años como director general de Massimo Dutti, una de las cadenas que integran Inditex junto a Zara, Pull&Bear, Bershka, Stradivarius, Oysho y Zara Home, entre otras enseñas.
Raíces en la Galicia rural y vida discreta
Las raíces familiares de Flora Pérez se sitúan en comarcas coruñesas alejadas de los círculos de poder tradicionales de la ciudad, en zonas ligadas históricamente a la incipiente industria textil gallega de mediados del siglo XX, como Carballo, Arzúa y Bergantiños. Ese origen, apartado de las élites urbanas, ha sido descrito como un elemento que la acerca al propio perfil de Amancio Ortega, hijo de un ferroviario que comenzó a trabajar como recadero en una camisería coruñesa antes de fundar su propio negocio.
Pese a su relevancia patrimonial, Flora Pérez mantiene una vida cotidiana alejada de la exposición pública. Reside junto a Amancio Ortega en el barrio histórico de O Parrote, en el centro de La Coruña, frente a la ría, y frecuenta el mercado municipal y los paseos marítimos de la ciudad. Es también asidua a las competiciones hípicas que se celebran en el centro ecuestre de Casas Novas, en Arteijo, donde suele acompañar a su hija Marta y a sus nietos.
Esa discreción contrasta con el tamaño del patrimonio que gestiona la familia. Amancio Ortega ha figurado durante años entre las mayores fortunas del mundo según los índices que elabora anualmente la revista estadounidense Forbes, y la estrategia de Pontegadea ha reforzado su cartera de activos inmobiliarios en las principales capitales financieras en paralelo a los dividendos que percibe de Inditex.
Ni la Fundación Amancio Ortega ni Pontegadea Inversiones han realizado declaraciones públicas específicas sobre el perfil biográfico de Flora Pérez, en línea con la política de bajo perfil mediático que ha caracterizado tradicionalmente a la cúpula familiar, incluida Marta Ortega desde que asumió la presidencia no ejecutiva del grupo. Tampoco la propia interesada ha concedido entrevistas ni pronunciamientos públicos sobre su papel al frente de la actividad filantrópica del matrimonio.
No constan cambios previstos en la estructura de gobierno de Pontegadea ni de la fundación, cuya actividad continúa centrada en los ejes sanitario, educativo y asistencial que ha desarrollado en las últimas dos décadas. A falta de anuncios sobre modificaciones en su política de comunicación, es previsible que Flora Pérez mantenga el mismo perfil discreto que ha sostenido durante más de cuarenta años de vinculación con el proyecto empresarial iniciado por su marido en La Coruña.

