Oubiña, natural de Cambados (Pontevedra) y una de las figuras más mediáticas del narcotráfico gallego de finales del siglo XX, pretendía convertirse en guía y protagonista de la excursión. Su intención, según la promoción que él mismo difundía, era relatar en primera persona lo que definía como «una historia jamás contada», recorriendo en barco los puntos de la ría vinculados a décadas de contrabando de tabaco y tráfico de hachís. La actividad se presentaba como «una experiencia única» por lugares que, aseguraba Oubiña, «marcaron una época» en Galicia.
El itinerario previsto arrancaba en el puerto de O Grove y contemplaba paradas y pasos por la isla de Cortegada, Carril, la desembocadura del río Ulla, Rianxo, A Pobra do Caramiñal, Ribeira y Aguiño, además de las islas de Rúa, Sálvora y Ons, esta última con parada para comer. El recorrido incluía también Pedras Negras y San Vicente do Mar antes de regresar al punto de partida, un trazado que atraviesa buena parte de los antiguos escenarios del contrabando en la ría de Arousa.
El expediente y la normativa turística
La Xunta ha analizado la propuesta difundida por Oubiña y ha concluido que reúne todos los elementos característicos de un paquete turístico —transporte, itinerario cerrado y comida incluida—, un producto que solo puede comercializar una agencia de viajes debidamente habilitada. La actividad turística en Galicia está regulada por la Ley 7/2011 de Turismo de Galicia, que reserva la comercialización de este tipo de servicios combinados a las empresas inscritas en el registro autonómico correspondiente, un marco que exige la habilitación previa de quien organiza y vende la travesía al público.
El procedimiento sancionador previsto en la normativa autonómica incluye un trámite de alegaciones en el que el interesado puede presentar su defensa antes de que la Administración resuelva de forma definitiva. La incoación del expediente puede derivar, según la gravedad de la infracción que finalmente se constate, en multas económicas y en el requerimiento de retirada de la publicidad del producto de los canales empleados, así como en la exigencia de cese de la comercialización si esta se realiza sin habilitación.
La Xunta, que ha justificado su actuación en que la iniciativa «no cumple los requisitos legales», no ha detallado si la apertura del expediente conlleva la suspensión inmediata del crucero anunciado para el 29 de agosto. Oubiña no ha realizado, de momento, declaraciones públicas sobre la decisión ni ha trascendido si mantiene su intención de celebrar la travesía o si baraja asociarse con una agencia registrada para encuadrar el proyecto dentro del marco legal.
Una figura del narcotráfico gallego de los ochenta
Laureano Oubiña fue una de las caras más conocidas del narcotráfico gallego, el fenómeno que convirtió a las Rías Baixas en una de las principales puertas de entrada de hachís a Europa durante los años ochenta y noventa. Detenido y juzgado en varias ocasiones, cumplió condena por delitos relacionados con el tráfico de drogas. Su figura ha sido objeto de reportajes, documentales y producciones audiovisuales que popularizaron su historia mucho más allá de Galicia, una notoriedad mediática que el propio Oubiña pretendía capitalizar con el crucero.
El proyecto convertía en reclamo turístico escenarios ligados directamente a un fenómeno que dejó una profunda huella de muertes y destrucción social en las comarcas costeras de Pontevedra durante los años del narcotráfico. En localidades como Cambados, O Grove o Vilagarcía de Arousa, la actividad del tráfico y el consumo de drogas asociado marcaron a toda una generación, un pasado cuya explotación comercial ha sido cuestionada de forma recurrente por colectivos vinculados a las víctimas.
La memoria de aquel periodo ha alimentado en las últimas décadas la aparición de rutas y actividades no siempre regladas que exploran los antiguos escenarios del contrabando. La lucha contra el narcotráfico en Galicia tuvo hitos históricos como la Operación Nécora en 1990, que llevó ante la Audiencia Nacional a varios de los principales capos gallegos y situó el fenómeno en el foco de la atención pública nacional, un episodio que forma parte del relato colectivo sobre aquellos años.
El expediente sigue ahora su tramitación administrativa ordinaria. Oubiña dispone del trámite de alegaciones para defender su posición antes de que la Xunta dicte una resolución definitiva, que podría llegar antes o después de la fecha anunciada para la travesía. De confirmarse la infracción, la Administración podría imponer las sanciones previstas en la ley turística y exigir la retirada de la promoción de la actividad de los canales en los que Oubiña la difundía.


