Gómez había planteado públicamente que su salida del cargo sería la consecuencia de un descenso de categoría. La directiva federativa, sin embargo, optó por mantenerlo al frente del proyecto pese a cumplirse ese escenario que el propio entrenador había señalado como condición para su continuidad.
El descenso a la Liga B supone que la Selecta disputará su próximo ciclo de competición regional en una categoría inferior dentro de la estructura de la Concacaf, un retroceso que contrasta con el discurso de renovación con el que la FESFUT presentó el proyecto del técnico colombiano tras su llegada al banquillo.
La ratificación llega poco después de que Bukele confirmara al «Bolillo» Gómez pese al 6-0 ante Guatemala, un resultado que ya había encendido las alarmas sobre el nivel competitivo del equipo mayor antes del tramo decisivo de la Liga de Naciones.
La decisión de mantener al técnico ha profundizado el desencuentro entre un sector de la afición y la cúpula de la FESFUT, que enfrenta cuestionamientos sobre los criterios usados para evaluar el desempeño del cuerpo técnico y sobre la toma de decisiones deportivas que afectan la proyección internacional del combinado nacional.
El descontento se produce en un momento en que el fútbol salvadoreño ha buscado protagonismo internacional en otras disciplinas, como el fútbol playa, donde El Salvador se mantiene número uno de Concacaf, un contraste que alimenta las comparaciones sobre la gestión de los distintos seleccionados nacionales.
La rotación de técnicos sin resultados sostenidos ha sido una constante en la historia reciente de la Selecta, que no clasifica a una Copa del Mundo desde España 1982 y que en los últimos ciclos ha visto pasar a varios entrenadores extranjeros sin revertir el estancamiento en las competiciones de la Concacaf.
La continuidad de Gómez se da justo antes de que la Selecta debute ante Martinica en la Liga de Naciones de Concacaf, el primer compromiso oficial tras el descenso de categoría y una prueba inmediata para un proyecto que arranca con parte de la grada en contra.
El compromiso ante Martinica, programado para este viernes, será el primer examen de la nueva etapa y el punto de partida para medir si la permanencia del técnico colombiano logra revertir el descenso de categoría que motivó la ruptura entre la afición y la federación.

