El cambio de formato, aprobado por el Comité Ejecutivo de la UEFA en 2022 y estrenado en la campaña 2024-25, sustituyó las tradicionales ocho fases de grupos de cuatro equipos por una liga única de 36 clubes en la que cada uno disputa ocho partidos frente a rivales distintos. El objetivo declarado por el organismo con sede en Nyon (Suiza) era aumentar el número de enfrentamientos entre grandes clubes históricos, algo que con el antiguo sistema de grupos resultaba improbable antes de las eliminatorias.
Los ocho primeros clasificados de la tabla única acceden directamente a los octavos de final, mientras que los equipos situados entre el noveno y el vigésimo cuarto puesto disputan una eliminatoria previa a doble partido para completar el cuadro. Los doce últimos quedan eliminados de toda competición europea, sin posibilidad de descender a la Europa League, tal y como recoge el reglamento de competiciones de clubes de la UEFA vigente desde la reforma.
En España, la emisión de la Champions League, la Europa League y la Conference League corresponde en exclusiva a Movistar Plus+, filial de Telefónica. Según fuentes del sector audiovisual, el operador renovó los derechos por un periodo que se extendería hasta la temporada 2030-31, consolidando un modelo en el que todos los partidos de cada jornada se emiten en directo a través de una decena de canales específicos, sin que ningún encuentro quede fuera de la oferta televisiva. El seguimiento se ofrece además en streaming mediante la aplicación del operador, disponible para dispositivos móviles, tabletas y televisores inteligentes.
La concentración de los derechos en una sola plataforma en España se remonta a la temporada 2015-16, cuando el entonces Canal+ —posteriormente integrado en Movistar+— comenzó a hacerse con la práctica totalidad de los derechos futbolísticos europeos. Este esquema rompe con la práctica habitual en otras grandes ligas del continente, donde los derechos suelen repartirse entre varios operadores, y se ha mantenido en España con distintas renovaciones desde entonces.
Desde el punto de vista económico, la Champions League continúa siendo la competición de clubes más lucrativa del mundo. La UEFA distribuye entre los participantes una bolsa que combina un pago fijo por participación, un componente variable ligado a los resultados deportivos y un reparto por valor de mercado televisivo de cada federación, articulado en torno al coeficiente histórico de los clubes. Los detalles del reparto para esta edición no han sido desglosados de forma oficial por el organismo.
Un formato que divide al fútbol europeo
El sistema de fase de liga ha generado un intenso debate desde su implantación. Sindicatos de futbolistas como la FIFPRO han advertido reiteradamente de la saturación del calendario, al aumentar el número mínimo de partidos por equipo respecto al antiguo formato de grupos, que garantizaba seis encuentros frente a los ocho actuales. La propia UEFA ha defendido el cambio como respuesta a la demanda de clubes y patrocinadores de un torneo con mayor atractivo competitivo y comercial en sus primeras rondas.
El formato exige a los equipos alternar desplazamientos por todo el continente, desde el norte de Europa hasta ligas de Europa del Este, lo que añade una exigencia logística distinta a la del antiguo esquema de grupos cerrados. Los clubes españoles inscritos afrontan la competición con el objetivo de mejorar los puestos alcanzados la pasada temporada, en la que el sistema de liga completó su segundo año de vigencia.
El precedente más reciente de una reforma de calado en la máxima competición continental se remonta a 1992, cuando la antigua Copa de Europa por eliminatorias dio paso a la Liga de Campeones con su primera fase de grupos, una transformación que también buscó multiplicar los partidos entre grandes clubes y los ingresos televisivos. La reforma de 2024 es la modificación estructural más profunda desde entonces.
La final de esta edición pondrá fin a un calendario que se extiende hasta finales de mayo de 2027. Antes de esa cita, los equipos deberán superar las ocho jornadas de la fase de liga, la eventual eliminatoria de acceso a octavos y las rondas clásicas de cuartos, semifinales y final a partido único, cuya sede fue designada por el Comité Ejecutivo de la UEFA con la antelación habitual de varias temporadas.
El estreno de esta edición llega en un contexto en el que la UEFA continúa evaluando ajustes al formato de cara al futuro, sin que por el momento se haya anunciado ninguna modificación sustancial respecto al esquema de 36 equipos. Los próximos meses despejarán si el calendario competitivo se mantiene estable o si el organismo europeo introduce cambios adicionales, en un escenario condicionado por el calendario internacional de selecciones y por la expansión del Mundial de Clubes de la FIFA.

