Según el mensaje difundido por la empresa, la decisión de detener «de forma permanente» las operaciones fue comunicada primero al personal, en un gesto que la compañía enmarcó como reconocimiento a la relación construida con sus trabajadores durante más de siete décadas de presencia en el mercado local. La firma no precisó públicamente el número de empleos afectados ni el volumen de su operación.
El cierre representa el fin de una de las trayectorias industriales más longevas del sector textil salvadoreño, un rubro que durante décadas ha sido pilar de las exportaciones del país y generador de empleo formal, particularmente entre mano de obra femenina en zonas urbanas y periurbanas del área metropolitana de San Salvador.
La industria textil y de confección se sumó en los últimos años a un contexto de presiones para el sector: encarecimiento de insumos importados, competencia de mercados asiáticos y centroamericanos con costos laborales más bajos, y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro tras la pandemia. En años anteriores, otras maquilas y fábricas del rubro han cesado operaciones en El Salvador citando razones similares, entre ellas costos operativos crecientes y la reubicación de líneas de manufactura hacia países de la región con incentivos más atractivos.
La actividad textil y de confección ha sido históricamente uno de los motores de las exportaciones salvadoreñas hacia Estados Unidos, amparadas en el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR), vigente desde 2006, que otorga condiciones arancelarias preferenciales a productos originarios de la región. El rubro se ha mantenido entre los principales generadores de divisas por exportación del país, junto con el café y los servicios de tercerización, según los informes que publica de forma periódica el Banco Central de Reserva (BCR).
Qué obliga el Código de Trabajo
El proceso de liquidación de personal, en caso de concretarse el cierre en la fecha anunciada, deberá ajustarse a lo dispuesto en el Código de Trabajo salvadoreño, que establece los procedimientos de notificación, el cálculo de la indemnización correspondiente a los años de servicio y los plazos que las empresas deben respetar frente a sus empleados, así como prestaciones adicionales según lo pactado en contratos colectivos, si los hubiera. El Ministerio de Trabajo y Previsión Social es la instancia competente para supervisar procesos de cierre empresarial y liquidación de personal.
Hasta el momento no consta un pronunciamiento oficial de esa cartera sobre el caso de IUSA. Tampoco se han pronunciado todavía las organizaciones sindicales del sector textil, que en el pasado han exigido al Órgano Ejecutivo y al Ministerio de Trabajo garantías reforzadas frente a cierres empresariales, ni cámaras empresariales como la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador. La reacción de estas partes resultará determinante para dimensionar el impacto laboral y económico del anuncio.
La Asamblea Legislativa ha discutido en distintas legislaturas reformas orientadas a fortalecer la Ley de Zonas Francas Industriales y de Comercialización, con el objetivo declarado de retener inversión manufacturera y frenar la salida de empresas del sector. No consta, hasta la fecha de esta publicación, que dichas reformas hayan incidido en la decisión de IUSA.
La Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC), adscrita al Ministerio de Economía, es la entidad encargada de publicar de forma periódica los indicadores de empleo y desempleo del país. Sus cifras permitirán en los próximos meses medir con mayor precisión el impacto que este cierre tendría sobre el mercado laboral formal salvadoreño.
De cara a las próximas semanas se espera que trasciendan más detalles sobre el número exacto de trabajadores afectados, el proceso de liquidación acordado y si existe alguna gestión en curso, ya sea de parte de las autoridades laborales o de la propia empresa, orientada a mitigar el impacto del cierre en las comunidades donde IUSA ha mantenido plantas de producción durante más de siete décadas. El 30 de noviembre de 2026 es la fecha fijada por la compañía para el cese definitivo.

