Teherán sostiene contar con información de que Washington se prepara para reanudar operaciones de combate contra la República Islámica tras obtener “el visto bueno” de países de Oriente Medio en una reunión celebrada en Europa, según el comunicado difundido por medios locales. El Ejército iraní no precisó qué gobiernos habrían dado ese respaldo ni cuándo se habría producido la reunión.
"Advertimos de que cualquier ataque de Estados Unidos contra Irán provocará bombardeos continuados y devastadores contra todas las bases e intereses estadounidenses en toda la región, sin excepción", indicó el Ejército iraní en el comunicado.
El texto castrense extendió la advertencia a los aliados regionales de Washington, a los que acusó de complicidad si se suman a lo que califica de agresión contra Irán.
"Si los países de la región se alinean con la agresión del Gran Satán (Estados Unidos) contra un Irán poderoso y soberano, todos ellos serán considerados cómplices de este mal y ya no podrán esperar ninguna moderación ni indulgencia por parte de las poderosas fuerzas armadas de Irán", aseguraron las Fuerzas Armadas iraníes.
A principios de agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había postergado la reanudación de operaciones de combate a gran escala luego de que Arabia Saudí y Catar manifestaran temor a que Irán bombardeara instalaciones petroleras y de gas de la zona como represalia. Esta semana, el mandatario afirmó que todavía no ha decidido si retomará los ataques masivos contra la República Islámica, según declaró al medio Axios.
La advertencia iraní se produce mientras Teherán mantiene sus condiciones para retomar el diálogo. Semanas atrás, el gobierno iraní exigió el fin del bloqueo naval como paso previo, según recogió El Hemiciclo cuando informó de que Irán mantiene sus condiciones para volver a negociar con Estados Unidos.
El enfrentamiento se enmarca en la tensión entre ambos países desde la revolución islámica de 1979 y la ruptura de relaciones diplomáticas, con episodios de máxima presión como el asesinato del general Qasem Soleimani en un ataque estadounidense en Bagdad en enero de 2020. El estrecho de Ormuz, paso obligado para buena parte del petróleo que sale del golfo Pérsico, sigue siendo el punto de fricción más sensible, dado que cualquier escalada allí repercutiría en el precio internacional del crudo.
Ninguna de las dos partes ha fijado fecha para una posible reanudación de hostilidades a gran escala. La declaración iraní de este domingo queda como la advertencia más reciente en un conflicto que, según el propio Trump, sigue sin una decisión definida sobre su curso.
