La DGEHM, dependiente del Ministerio de Economía, es la entidad encargada de fijar quincenalmente los precios de referencia de los combustibles que se comercializan en las estaciones de servicio del país. Se trata de un mecanismo de seguimiento del mercado de hidrocarburos: estos valores no son de aplicación obligatoria para los distribuidores, pero funcionan como indicador que el consumidor puede utilizar para comparar y que el propio Estado emplea como termómetro de la evolución del mercado.
El Salvador no cuenta con producción propia de crudo ni refinerías activas de gran escala, por lo que depende casi en su totalidad de la importación de combustibles refinados. Cualquier variación en los mercados internacionales —cotizados en dólares, la moneda de curso legal en el país desde la dolarización de 2001— se traslada con relativa rapidez a los surtidores. El anuncio de la DGEHM se produce en un escenario en que la cotización internacional del petróleo ha mostrado un comportamiento contenido durante buena parte de 2026.
Metodología basada en la Costa del Golfo
La DGEHM no detalló, según lo informado, si prevé que esta estabilidad se prolongue, dado que su metodología de cálculo se basa en el comportamiento de los mercados internacionales de referencia, principalmente la Costa del Golfo de Estados Unidos, de donde el país importa la mayor parte de sus derivados. Cualquier variación en esos mercados, ya sea por decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados, tensiones geopolíticas o cambios en la demanda global, podría alterar la tendencia en las próximas revisiones.
El marco normativo que rige la fijación de estos precios de referencia se sustenta en la Ley Reguladora del Depósito, Transporte y Distribución de Productos de Petróleo, así como en los reglamentos técnicos emitidos por el Ministerio de Economía, que facultan a la DGEHM para publicar quincenalmente los valores de referencia. Las fórmulas incorporan el precio internacional del crudo, los costos de flete, seguros y márgenes de distribución interna. Los ajustes quincenales de precios se comunican habitualmente mediante comunicados oficiales, sin que necesariamente requieran publicación en el Diario Oficial, reservada para modificaciones normativas al esquema de cálculo.
El costo de los combustibles ha sido históricamente un asunto de alta exposición política en El Salvador. Un antecedente reseñable se remonta al periodo 2022-2023, cuando los efectos de la invasión rusa de Ucrania sobre los mercados energéticos globales provocaron subidas abruptas en los precios de referencia salvadoreños, lo que llevó al Gobierno a implementar medidas de contención, como subsidios focalizados al transporte público y a ciertos sectores productivos. Aquel episodio contrasta con la estabilidad actual, que impacta de manera más previsible en los costos del transporte de carga y en el bolsillo de los hogares.
El Banco Central de Reserva (BCR), que además de sus funciones monetarias elabora estadísticas macroeconómicas, ha señalado en informes previos que la factura petrolera representa una parte significativa de las importaciones totales del país, por lo que la estabilidad en los precios de referencia contribuye a contener las presiones inflacionarias sobre el índice de precios al consumidor. El BCR ha documentado que las variaciones en los precios de los combustibles suelen tener un efecto de segunda ronda sobre el costo del transporte de mercancías y, por extensión, sobre los precios de bienes de consumo básico.
Para los consumidores, la estabilidad en los precios de referencia se traduce en una relativa previsibilidad en el gasto en transporte, un rubro que pesa de forma considerable en el presupuesto de los hogares de menores ingresos, en un país donde el transporte público convive con un uso extendido del automóvil particular y de las motocicletas para desplazamientos cotidianos.
Los gremios de transportistas y las asociaciones de distribuidores de combustibles no han emitido, hasta el momento, valoraciones públicas sobre este quinto periodo consecutivo sin variación. En ocasiones anteriores, el sector privado ha reclamado mayor transparencia en la metodología de cálculo de los precios de referencia, así como revisiones al esquema de márgenes de comercialización que aplican las distribuidoras, e incluso auditorías del mecanismo por instancias como la Corte de Cuentas de la República, encargada de fiscalizar el manejo de fondos públicos.
La próxima revisión de precios de referencia, correspondiente a la quincena que comenzará en los primeros días de agosto de 2026, determinará si la tendencia de estabilidad se extiende a un sexto periodo consecutivo o si los mercados internacionales introducen alguna variación que obligue a la DGEHM a ajustar los valores publicados. Hasta entonces, el organismo mantendrá su seguimiento habitual de los indicadores de inventario y de las cotizaciones internacionales que sirven de base para su metodología de cálculo.

