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PP y Vox firman coalición en Andalucía media hora antes de la investidura de Moreno

Moreno Bonilla y Gavira rubricarán el 'Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía' treinta minutos antes del pleno, en el primer ejecutivo conjunto de ambas formaciones en una comunidad autónoma

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Juanma Moreno Bonilla será investido presidente de la Junta de Andalucía respaldado por un acuerdo de gobierno de coalición con Vox, el primero que ambas formaciones suscriben en el plano autonómico en España. El líder del PP-A y Manuel Gavira, coordinador de Vox en Andalucía, rubricarán el documento —denominado 'Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía'— apenas treinta minutos antes de que arranque el pleno de investidura en el Parlamento andaluz, en Sevilla.

Una firma al borde del pleno: qué revela el cronograma

La decisión de rubricar el acuerdo programático media hora antes del inicio de la sesión de investidura no tiene precedente en la práctica parlamentaria andaluza reciente. El Reglamento del Parlamento de Andalucía no exige que un acuerdo de gobernabilidad se deposite con antelación a la sesión, pero los usos consolidados desde la Transición aconsejaban tenerlo cerrado con días de margen para evitar cualquier imprevisto de última hora. Comprimir ese plazo hasta los treinta minutos implica asumir que cualquier obstáculo de última hora —una discrepancia en la redacción, una renuncia de un candidato a consejero— habría comprometido la propia investidura.

Según las posiciones públicas expresadas por ambas delegaciones durante la negociación, los nudos principales han residido en el reparto de carteras ejecutivas y en la redacción de los compromisos en materia de inmigración y políticas sociales, dos áreas donde las distancias entre PP y Vox son estructuralmente más pronunciadas que en los acuerdos de legislatura —sin entrada en el gobierno— que Vox ha suscrito en otras comunidades. Optar por una coalición formal, con cargos de Vox dentro del Consejo de Gobierno y no como socio externo de investidura, eleva el grado de compromiso institucional y la exposición política de ambas partes de manera cualitativa.

El mapa electoral del 19-J que hizo inevitable este encaje

Los resultados de las elecciones andaluzas del 19 de junio de 2022 dejaron una aritmética sin alternativa razonable para el PP-A. El partido de Moreno Bonilla obtuvo 58 escaños en el Parlamento de Andalucía, una marca histórica para el PP en la comunidad, pero insuficiente para la mayoría absoluta, fijada en 55 votos en una cámara de 109 diputados. Vox, con 14 escaños, es la única formación cuyo apoyo permite a Moreno superar ese umbral sin recurrir a partidos del centroizquierda. El PSOE-A sumó 30 escaños y Por Andalucía —coalición integrada por Izquierda Unida, Más País y otras formaciones— obtuvo 14. Ciudadanos quedó sin representación, consumando el derrumbe que la formación naranja ha registrado en todas las cámaras autonómicas desde 2021.

La aritmética descarta cualquier otra fórmula de gobierno para el PP sin cruzar líneas programáticas que su electorado no toleraría. Una abstención o apoyo del PSOE-A habría exigido concesiones incompatibles con el eje ideológico del PP-A, y un gobierno en minoría sin acuerdo habría abocado a Moreno a la parálisis presupuestaria desde el primer ejercicio. El precedente es el propio primer gobierno Moreno: investido en enero de 2019 gracias a los votos de Ciudadanos y el apoyo externo de Vox —poniendo fin a 36 años consecutivos de hegemonía socialista en Andalucía—, aquel ejecutivo demostró que la gobernabilidad requería encajes formales y no solo tolerancias tácticas puntuales.

Qué significa en derecho público que Vox entre en el Consejo de Gobierno

Desde el punto de vista del derecho público autonómico, una coalición de gobierno formal implica que los cargos de Vox tendrán rango de consejeros o altos directivos con todas las atribuciones derivadas: potestad reglamentaria en su área, gestión directa del presupuesto asignado y obligación de comparecer ante el Parlamento andaluz para rendir cuentas. El Estatuto de Autonomía de Andalucía, aprobado mediante la Ley Orgánica 2/2007, regula en su Título IV la figura del presidente y del Consejo de Gobierno sin establecer restricción alguna sobre la composición política del ejecutivo autonómico más allá de la necesidad de superar la investidura parlamentaria. Eso significa que el acuerdo es constitucionalmente impecable, pero políticamente inédito en este nivel territorial.

El antecedente más próximo en la política española se sitúa, en sentido ideológico inverso, en el gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos constituido en enero de 2020: el primero a nivel estatal desde la Transición. En el plano autonómico, las coaliciones han sido más frecuentes —la Generalitat de Cataluña ha funcionado bajo distintas fórmulas de coalición en varias legislaturas, y el País Vasco conoció gobiernos de coalición PNV-PSE durante años—, pero nunca entre PP y Vox. El de Andalucía cierra el ciclo que comenzó a dibujarse en Castilla y León tras las elecciones de febrero de 2022, donde PP y Vox negociaron también un acuerdo de gobierno, y convierte a la comunidad más poblada de España en el primer territorio donde ambas formaciones comparten efectivamente el poder ejecutivo.

Áreas de tensión programática: competencias, inmigración y políticas de igualdad

El contenido íntegro del 'Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía' no había sido publicado en el momento del cierre de esta información. A partir de las posiciones expresadas públicamente por ambas formaciones durante la campaña y la negociación, los ejes de fricción son identificables. Vox ha exigido compromisos en materia de control de la inmigración irregular, una competencia que en sentido estricto corresponde al Estado —Ministerio del Interior y Secretaría de Estado de Migraciones— y no a la comunidad autónoma, lo que convierte cualquier compromiso en este ámbito en una declaración de intenciones políticas sin traslación directa en la gestión autonómica. También ha reclamado reformas en las políticas de igualdad de género y en los contenidos del sistema educativo, dos áreas donde sí existe margen competencial autonómico.

El PP-A, por su parte, ha tratado de preservar el perfil de partido de gobierno amplio que le permitió alcanzar los 58 escaños, incluyendo votos procedentes de electores de centroizquierda desencantados con el PSOE-A. Moreno ha sostenido en declaraciones públicas que el acuerdo no implicará un giro en materias como la violencia de género —cuya ley autonómica el PP-A ha respaldado— ni en la gestión de los servicios públicos esenciales. Esa tensión entre el discurso de moderación del PP y las exigencias simbólicas y programáticas de Vox constituirá el principal campo de prueba del ejecutivo desde sus primeras semanas.

La política hídrica andaluza añade otro capítulo de potencial fricción interna. Andalucía concentra una parte muy relevante de la superficie agrícola irrigada de España —según datos del Ministerio de Agricultura—, y los debates sobre la gestión de las confederaciones hidrográficas y los caudales ecológicos afectan directamente a sectores económicos estratégicos de la comunidad. En este ámbito, el ejecutivo central tiene la última palabra institucional, lo que convierte cualquier desacuerdo entre socios de coalición en una presión política de difícil resolución interna.

PSOE-A y Por Andalucía ante la nueva legislatura

El secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, ha calificado el acuerdo de retroceso democrático y ha anunciado que la formación ejercerá una oposición firme desde la primera sesión parlamentaria. Por Andalucía ha subrayado que la entrada de Vox en el gobierno andaluz convierte a la comunidad en laboratorio político de la ultraderecha, en línea con el argumentario que las izquierdas europeas han desplegado ante el avance de formaciones como Fratelli d'Italia en Italia o el Rassemblement National en Francia. Ninguna de las dos fuerzas ha planteado, sin embargo, una impugnación jurídica del acuerdo, cuya legalidad no está en cuestión.

Desde la perspectiva del PP nacional, el pacto en Andalucía coloca a Alberto Núñez Feijóo —que tomó las riendas del partido en abril de 2022— ante una disyuntiva de comunicación política de calado. Feijóo ha argumentado reiteradamente que su objetivo es alcanzar mayorías propias que hagan innecesario el concurso de Vox. El gobierno de coalición en Andalucía, la comunidad más poblada de España según el padrón municipal del INE, complica ese discurso ante un electorado de centroderecha al que el PP aspira a ampliar hacia posiciones más moderadas de cara al ciclo electoral nacional que se abre en 2023.

Investidura, nombramiento real y primer presupuesto: el calendario que viene

Una vez celebrado el pleno de investidura y obtenida la mayoría necesaria —simple en primera votación, o absoluta en segunda si no se alcanza en la primera, conforme al procedimiento regulado en el Estatuto de Autonomía de Andalucía—, Moreno Bonilla recibirá el nombramiento formal mediante real decreto, en el que el rey actúa como jefe del Estado y garante institucional del proceso. A continuación se publicará en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) la composición del nuevo Consejo de Gobierno, que determinará cuántas consejerías y qué áreas de gestión corresponden a Vox. Ese reparto concreto es la pieza que mejor permitirá calibrar el peso real de la formación de Abascal dentro del ejecutivo y la coherencia entre lo pactado por escrito y la estructura de poder resultante.

El primer banco de pruebas sustantivo del nuevo gobierno será la elaboración y presentación de los Presupuestos Generales de la Junta de Andalucía para 2023, que deberán negociarse internamente entre los socios de coalición antes de su remisión al Parlamento. La ley de hacienda pública andaluza establece que el proyecto presupuestario debe presentarse en el Parlamento antes del 1 de octubre del año anterior al ejercicio, lo que deja al nuevo ejecutivo un margen de meses para definir las prioridades de gasto que traducirán el acuerdo programático en política real. La negociación de esas cuentas, dentro y fuera de la coalición, será la primera prueba de resistencia de un modelo de gobierno que no tiene precedente en esta comunidad.

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