|
PortadaEl SalvadorDeportesEconomía
MERCADOS SV
Cargando cotizaciones…
Última hora

Sin piezas nuevas en las últimas 24 horas

El fin del TPS reabre en El Salvador el debate sobre un plan de retorno

El estatus migratorio otorgado en 2001 tras los terremotos afronta un horizonte de cancelación en EE.UU., con miles de salvadoreños pendientes de su futuro legal.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

El Estatus de Protección Temporal (TPS) que Estados Unidos concedió a salvadoreños desde 2001 vuelve al centro del debate nacional ante la posibilidad de su cancelación, con la interrogante de si el país está preparado para absorber un eventual retorno masivo de connacionales.

El TPS salvadoreño nació como una medida humanitaria excepcional. A comienzos de 2001, dos terremotos de gran magnitud sacudieron el territorio salvadoreño y dejaron miles de muertos, cientos de miles de viviendas destruidas y un golpe severo a una economía todavía en reconstrucción tras el conflicto armado de la década de 1980. Ante ese escenario, el gobierno estadounidense determinó que no era seguro exigir el retorno de los salvadoreños en su territorio y les otorgó una protección temporal renovable, que desde entonces se ha convertido en pieza central de la relación migratoria entre ambos países.

El primer intento de poner fin al beneficio se produjo el 8 de enero de 2018, cuando la administración de Donald Trump anunció la cancelación del TPS para los salvadoreños y fijó un plazo de 18 meses para que los beneficiarios ajustaran su estatus o retornaran. Según información difundida entonces, la medida alcanzaba a unos 200,000 salvadoreños. El anuncio generó incertidumbre en las comunidades salvadoreñas en Estados Unidos y motivó litigios judiciales que, en su momento, suspendieron temporalmente la aplicación de la cancelación.

El número de beneficiarios ha rondado históricamente esa cifra de alrededor de 200,000 personas, aunque el dato exacto varía con cada renovación y depende de los registros del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés). La condición temporal del estatus ha mantenido a ese universo de personas en una situación de renovación periódica durante más de dos décadas.

Un beneficio ligado a las remesas

El TPS ha tenido efectos económicos directos para El Salvador, ligados sobre todo al flujo de remesas familiares. Los envíos desde el exterior constituyen una de las principales fuentes de ingresos del país y, de acuerdo con los reportes del Banco Central de Reserva (BCR), representan cada año una porción muy relevante del Producto Interno Bruto nacional, con impacto en el consumo de los hogares, la vivienda y la educación. Buena parte de esos recursos procede de connacionales radicados en Estados Unidos, entre ellos los protegidos bajo esta figura.

Un eventual fin definitivo del TPS no solo implicaría el retorno de decenas de miles de personas, sino también una posible contracción del flujo de remesas, con efectos sobre el gasto de las familias que dependen de esos envíos. En el debate público salvadoreño se ha advertido que el país no cuenta con una política pública integral que aborde de forma estructurada la reinserción laboral y social de un contingente de retornados de esa magnitud.

El marco que rige el TPS en Estados Unidos otorga amplia discrecionalidad al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para determinar, cada cierto periodo, si persisten las condiciones que originaron la protección. Esa revisión periódica ha sido el mecanismo mediante el cual sucesivas administraciones han extendido o intentado cancelar el beneficio, lo que ha generado un patrón de incertidumbre recurrente para los beneficiarios salvadoreños a lo largo de los años.

La discusión sobre un plan de nación frente al fin del TPS no es nueva. Ya en 2018, ante el primer anuncio de cancelación, distintos sectores —sociedad civil organizada, gremios empresariales y algunos diputados de la Asamblea Legislativa— plantearon la necesidad de diseñar programas de empleo, vivienda y capacitación técnica para los salvadoreños que debieran regresar. La implementación de esas iniciativas ha sido, según diversas valoraciones, limitada frente a la magnitud del reto.

Hasta el momento, Casa Presidencial no ha divulgado una estrategia específica de contingencia ante un escenario de cancelación total del TPS. Organizaciones de la sociedad civil han insistido en que corresponde al Órgano Ejecutivo, en coordinación con el Órgano Legislativo, definir con claridad los mecanismos de reinserción económica y social para quienes eventualmente deban regresar al país.

En el terreno legislativo, el tema ha sido abordado de manera intermitente en el Salón Azul, sin que se registre hasta la fecha una ley marco que regule de forma integral la atención a la población retornada bajo estas circunstancias. Diputados de distintas fracciones han señalado en ocasiones anteriores la necesidad de una instancia permanente sobre migración y retorno, aunque tales propuestas no han cristalizado en normativa vigente.

El precedente más cercano en la experiencia salvadoreña es el retorno de excombatientes y desplazados tras los Acuerdos de Paz de 1992, cuando el país debió absorber a una población significativa en un contexto de reconstrucción institucional y económica. Aquel proceso, apoyado por programas de reinserción productiva financiados con cooperación internacional, dejó lecciones sobre la importancia de la planificación anticipada frente a movimientos poblacionales de gran escala.

Organizaciones de migrantes salvadoreños en Estados Unidos han reiterado su llamado a que el gobierno mantenga canales de diálogo directo con las autoridades migratorias estadounidenses y, a la vez, han exigido a Washington preservar la protección temporal mientras no existan garantías plenas de seguridad y estabilidad económica para un retorno ordenado.

De cara a los próximos meses, el futuro del TPS salvadoreño dependerá de las decisiones que adopte el DHS en sus revisiones periódicas y de la evolución de la política migratoria estadounidense. En El Salvador, el debate sobre un plan de nación que anticipe ese escenario continúa pendiente de traducirse en una hoja de ruta con plazos, financiamiento y responsables institucionales definidos.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Nación →El Salvador se mantiene número uno de Concacaf en fútbol playa
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo