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Endesa y el festival Cruïlla amplían su acuerdo de suministro 100% renovable por cuarto año

El certamen barcelonés del Parc del Fòrum mantiene su modelo de electrificación integral sin generadores de combustible fósil.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Endesa y el Festival Cruïlla han renovado el acuerdo de colaboración energética que convierte al certamen musical barcelonés en el único gran festival del Estado que opera íntegramente con electricidad de origen renovable y sin generadores de combustibles fósiles.

Cuatro años de electrificación: de la prueba piloto al modelo consolidado

Cuando Endesa y Cruïlla sellaron su primer acuerdo, la propuesta era técnicamente arriesgada: alimentar con electricidad de red —certificada como renovable— la totalidad de los equipos de sonido, iluminación, catering, logística y servicios auxiliares de un macrofestival con aforos de decenas de miles de personas por jornada. Los grandes eventos al aire libre han dependido históricamente de grupos electrógenos diésel, cuya autonomía y potencia resultaban más fáciles de gestionar que las exigencias de una conexión a red estable en un recinto no permanente. El Parc del Fòrum, con su infraestructura de explanadas y pabellones, reunía las condiciones de acceso a la red de distribución que hacían viable el experimento.

En aquel primer año, la iniciativa se presentó como una prueba de concepto dentro de los compromisos de sostenibilidad de Endesa para sus actividades de patrocinio cultural. Lo relevante no era únicamente la decisión de suministrar electricidad verde, sino la supresión física de los generadores diésel: una apuesta que implicaba invertir en adecuación eléctrica del recinto, dimensionar la potencia contratada para los picos de demanda —que en un festival se concentran en los momentos de mayor afluencia y uso simultáneo de escenarios— y contar con respaldo técnico en tiempo real. Que el modelo se haya repetido cuatro veces indica que las incidencias quedaron dentro de márgenes operativos aceptables.

Qué significa 'energía 100% renovable' en términos regulatorios

La certificación de origen renovable en España se articula a través de las Garantías de Origen (GO), un instrumento regulado por la Directiva 2018/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo —conocida como RED II, transpuesta al ordenamiento español mediante el Real Decreto 376/2022— que acredita que por cada kilovatio-hora consumido se ha inyectado en la red un kilovatio-hora procedente de fuentes renovables. La gestión del sistema corresponde a la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC), que emite, transfiere y cancela los certificados. No se trata, por tanto, de que el recinto reciba físicamente la electricidad generada por un parque solar o eólico concreto: el sistema eléctrico es un pool, y la trazabilidad es contable y registral, no física.

Este matiz no invalida el modelo, pero es relevante para comprender su alcance real. La compra de Garantías de Origen financia la generación renovable y garantiza que el equivalente energético consumido en el festival existe como producción limpia dentro del sistema. Endesa, que cuenta con una cartera renovable que incluye parques eólicos, hidroeléctricos y solares distribuidos por toda la Península, puede respaldar ese certificado con producción propia. La CNMC publicó en su informe de supervisión del mercado eléctrico de 2023 que España alcanzó ese año una cobertura renovable de en torno al 50% de la demanda eléctrica nacional, por encima de la media de la Unión Europea, según datos de Eurostat para el mismo ejercicio.

El consumo energético de un macrofestival: magnitudes y comparativa

Los grandes festivales de música generan una demanda eléctrica que, aunque concentrada en pocos días, resulta comparable a la de núcleos urbanos medianos durante ese mismo periodo. Certámenes de referencia europea como Glastonbury (Reino Unido) o Rock Werchter (Bélgica) han publicado memorias de sostenibilidad en las que cifran su consumo total en varios centenares de megavatios-hora por edición, con picos de potencia instantánea que pueden superar el megavatio por escenario principal en momentos de máxima carga técnica. Cruïlla no ha publicado datos desagregados de consumo en sus memorias públicas disponibles, por lo que no es posible ofrecer aquí una cifra verificada; sin embargo, el tamaño del recinto y el número de escenarios permiten inferir que el orden de magnitud se sitúa en el rango de decenas a pocos centenares de megavatios-hora por edición.

La eliminación de los generadores diésel tiene un impacto en emisiones que va más allá del CO₂. Los motores de combustión interna utilizados en grupos electrógenos también emiten óxidos de nitrógeno (NOₓ) y partículas en suspensión, contaminantes con efectos directos sobre la salud en entornos urbanos. El Parc del Fòrum está ubicado en el litoral barcelonés, una zona de alta densidad poblacional donde la calidad del aire es objeto de seguimiento por parte del Ajuntament de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya. Desde esa perspectiva, la supresión de generadores no es solo un argumento de marketing verde, sino una medida con incidencia real en la contaminación local durante los días del festival.

Antecedentes: la descarbonización de eventos masivos en Europa

La electrificación de grandes eventos al aire libre no tiene un precedente único ni una fecha fundacional clara, pero el impulso institucional se intensificó a raíz del Acuerdo de París de 2015 y, en el ámbito europeo, del Pacto Verde presentado por la Comisión Europea en diciembre de 2019. En el caso de España, la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de Cambio Climático y Transición Energética, introdujo obligaciones de reducción de emisiones para distintos sectores, aunque no estableció requisitos específicos para eventos culturales. La presión regulatoria, por tanto, no ha sido el motor principal del cambio en el sector festivalero: lo han sido los compromisos voluntarios de patrocinadores corporativos y la demanda de imagen de sostenibilidad por parte de los propios organizadores.

El precedente más directo en el Estado español es el propio historial de Cruïlla desde 2022. Fuera de España, el festival de Roskilde (Dinamarca), uno de los más grandes de Europa del Norte, viene aplicando desde hace más de una década estrictos protocolos de sostenibilidad energética, aunque su modelo de suministro varía según la disponibilidad de infraestructura local. En el Reino Unido, Glastonbury anunció en 2019 la eliminación progresiva de generadores diésel, un proceso aún en transición según sus propias comunicaciones. Cruïlla ocupa, en ese mapa, una posición singular en el sur de Europa, donde la infraestructura renovable es abundante pero la implantación de estos modelos en el sector del entretenimiento masivo sigue siendo incipiente.

La posición de las partes: Endesa, Cruïlla y el sector

Endesa ha enmarcado este acuerdo dentro de su estrategia de sostenibilidad corporativa, que el grupo —filial de la italiana Enel— ha articulado en torno a compromisos de neutralidad de carbono para 2040 en su actividad global, según la documentación publicada por la matriz. Para la compañía, el patrocinio de Cruïlla cumple una doble función: visibilidad de marca en un entorno culturalmente valorado y demostración aplicada de que su cartera renovable puede dar servicio a demandas no convencionales. No es irrelevante señalar que Endesa ha sido objeto en los últimos años de escrutinio regulatorio por su posición dominante en el mercado de distribución eléctrica en determinadas comunidades autónomas, lo que hace que las iniciativas de imagen positiva tengan también una dimensión reputacional en el contexto regulatorio.

Desde la organización del festival, la dirección de Cruïlla ha reiterado en comunicaciones anteriores que la sostenibilidad energética forma parte de su propuesta de valor diferencial en un mercado festivalero cada vez más competitivo. La decisión de mantener el modelo durante cuatro ediciones consecutivas —con los sobrecostes operativos que implica la adecuación eléctrica del recinto frente a la simplicidad logística de los generadores— sugiere que el retorno en términos de notoriedad y captación de patrocinadores justifica la inversión. El sector de la gestión de eventos en España no ha articulado hasta la fecha una posición colectiva formal sobre la transición energética, aunque asociaciones como ANEM (Asociación de Promotores Musicales) han incluido la sostenibilidad en algunas de sus comunicaciones institucionales recientes.

Qué viene después: hitos, plazos y replicabilidad del modelo

La renovación del acuerdo para la edición de 2025 consolida un modelo que, si se mantiene sin incidencias técnicas relevantes, podría aspirar a convertirse en referencia exportable para otros festivales del Estado. El calendario inmediato apunta a la celebración del festival en el Parc del Fòrum durante el verano, con la infraestructura eléctrica ya dimensionada por los cuatro años de rodaje previos. El reto pendiente no está tanto en la generación renovable —abundante en España— como en la gestión de picos de demanda y en la garantía de suministro en tiempo real sin la red de seguridad que ofrecen los generadores de respaldo.

A medio plazo, la replicabilidad del modelo depende de tres factores convergentes: la disponibilidad de infraestructura de red en los recintos donde se celebran grandes festivales —muchos de ellos en entornos rurales o periurbanos con acceso limitado a la red de distribución—, la voluntad de los patrocinadores energéticos de asumir los costes de adecuación, y la eventual regulación pública que incentive o exija la transición. La Directiva Europea de Eficiencia Energética (EED, refundición de 2023) amplía las obligaciones de auditoría y eficiencia a un mayor número de empresas, pero no alcanza específicamente al sector de eventos. En ausencia de regulación sectorial, el avance dependerá de la presión de mercado y de la visibilidad que casos como Cruïlla generen entre los organizadores de otros certámenes.

La pregunta que queda abierta —y que ninguna de las partes ha respondido públicamente con datos verificables— es si el sobrecoste operativo del modelo electrificado respecto al diésel convencional está siendo absorbido íntegramente por Endesa como parte del patrocinio, o si se repercute parcialmente en el presupuesto del festival. La respuesta a esa pregunta determinaría en qué medida el modelo es replicable por organizadores sin un patrocinador energético de esa escala, y cuál sería el coste real de la transición para el sector festivalero español en su conjunto.

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