La proyección atribuye a PP y Vox el 50,1% del voto conjunto, un umbral que marcaría distancia respecto al resultado de las últimas generales del 23 de julio de 2023. El crecimiento del bloque conservador convive con una competencia interna cada vez más intensa: Vox pasaría a 65 escaños, 32 más que en 2023, con el 17,9% de los sufragios y una tasa de fidelidad del 91%, la más alta detectada en el sistema de partidos, y un electorado descrito como joven y mayoritariamente masculino, con fuerte peso de la preocupación por la inmigración.
El PP conservaría el liderazgo del espacio con el 32,2% de los votos y tres diputados más que en 2023, aunque su fidelidad caería del 80% al 73%. Según el modelo, el 14,2% de quienes votaron a Alberto Núñez Feijóo en 2023 optaría ahora por Santiago Abascal, un trasvase que no se produce en sentido inverso con la misma intensidad y que dejaría un saldo neto cercano a los 925.000 votos hacia Vox. Los populares mantienen una base más envejecida y de mayor peso entre las clases acomodadas.
La fuga socialista hacia la abstención
El deterioro del PSOE tendría un origen distinto al de la izquierda minoritaria: más de 1,2 millones de votantes de 2023 se desplazarían hacia la abstención, no hacia el bloque de derecha. El partido retendría, no obstante, un suelo sociológico reconocible entre los mayores de 55 años, el electorado identificado históricamente con el socialismo y quienes mantienen una vinculación más estrecha con las políticas de bienestar, una estructura que amortigua parte del desgaste sin evitarlo.
Sumar quedaría en 10 escaños, 21 menos que en 2023, mientras Podemos recuperaría dos diputados hasta sumar también dos. El 40% de quienes votaron a Sumar en las últimas generales repetiría su papeleta, mientras un 20% migraría hacia Podemos y otro 20% hacia el PSOE, con el resto disperso. La fragmentación del espacio a la izquierda del PSOE se mantendría como uno de los obstáculos para articular una alternativa, un panorama que la demoscopia ya reflejaba en la debacle de los partidos a la izquierda del PSOE.
Entre las formaciones nacionalistas, ERC bajaría a seis escaños y Junts a cinco, mientras Bildu conservaría seis y el PNV cinco; BNG, Coalición Canaria y UPN retendrían un diputado cada una. La suma del bloque que sostiene a Sánchez se situaría en 142 escaños, lejos de los 176 necesarios para la investidura, con una probabilidad de mayoría suficiente que el modelo cifra en apenas el 0,5%.
Para dimensionar el vuelco, conviene recordar que las encuestas no equivalen a resultados: en las generales del 23 de julio de 2023 los sondeos de la campaña apuntaron a una mayoría amplia de PP y Vox que no se materializó, y Sánchez logró revalidar la investidura con los apoyos de sus socios. El sistema electoral de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, con reparto por provincias mediante la fórmula D'Hondt, condiciona que un mismo porcentaje de voto se traduzca en escaños muy distintos según su distribución territorial.
Irrupciones de Adelante Andalucía y Aliança Catalana
El Votómetro incorpora dos novedades entre las formaciones minoritarias: Adelante Andalucía y Aliança Catalana obtendrían un escaño cada una. La primera daría el salto al escenario nacional después de protagonizar una de las grandes sorpresas de las pasadas elecciones autonómicas andaluzas. El modelo cifra en el 6% el riesgo de bloqueo parlamentario, con ninguno de los dos bloques en condiciones de formar gobierno, frente al 93,5% asignado a una mayoría de PP y Vox. La proyección se difunde mientras persiste la incertidumbre sobre si Sánchez agotará la legislatura o se producirá un adelanto electoral.


