Cotrina, con tres décadas de trayectoria en la dirección de comerciales y el negocio audiovisual, explicó que el origen del proyecto se remonta a 2014, cuando realizó una peregrinación a Medjugorje por invitación de su esposa. Hasta ese momento, según relató, no mantenía un vínculo particular con el tema religioso. Durante ese viaje asegura haber atravesado una experiencia espiritual que lo reconectó con su fe, y de regreso en Panamá surgió la idea de documentar lo que había presenciado.
La producción comenzó a tomar forma cuando conoció al sacerdote Francisco Ángel Verar Hernández, quien viaja a Medjugorje desde 1983 y conocía de cerca a los videntes. Tras varios meses de conversaciones, el religioso aceptó sumarse, lo que permitió articular el enfoque documental en torno a los testimonios recabados en distintos países.
El documental sigue a ese sacerdote mientras recopila testimonios sobre los hechos que, según los videntes, ocurren en Medjugorje, y los plantea como un llamado a la conversión de la humanidad. El material combina esos relatos con entrevistas a sacerdotes y otros participantes, además de pequeñas recreaciones bíblicas filmadas con jóvenes en la ciudad de Panamá.
El rodaje se extendió por Bosnia y Herzegovina, Israel, Italia, Brasil, Honduras, Perú, Colombia, Ecuador, Panamá, México y España, e incluyó entrevistas con tres de los seis videntes vinculados a las apariciones que se atribuyen a la Virgen María.
"Nos tomó ocho años poder realizarla", relató Erik Cotrina, director de El Último Llamado de María, en entrevista con La Prensa.
Cotrina indicó que la versión en portugués ya tuvo su estreno en Brasil y que está prevista una exhibición en Uruguay el 20 de octubre, además de conversaciones en curso para llevar la película a otros países durante noviembre. La cinta, de 100 minutos de duración, está dirigida principalmente a un público familiar.
El director precisó que, más allá de la experiencia cinematográfica, busca generar un espacio de reflexión sobre la fe, la familia y la vida cotidiana. El estreno en salas se suma a una cartelera local donde conviven otras producciones culturales panameñas, como la exposición de Isabel De Obaldía en el Museo del Canal sobre la memoria histórica del país.
"Nos encantaría, sobre todo, una conversión", expresó Cotrina al referirse a la reacción que espera provocar entre los espectadores que acudan a las salas de Cinépolis en Panamá.
