Coexport calificó el resultado como uno de los mejores desempeños de la última década para el sector exportador. Según el gremio, el acumulado enero-julio de 2026 solo es superado por el registrado en el mismo período de 2022, cuando las exportaciones se vieron impulsadas por un contexto de precios internacionales al alza tras la pandemia. Las cifras provienen del ente emisor, que funge como fuente primaria de la balanza comercial del país.
La diferencia entre el crecimiento en volumen (10.7%) y en valor (4.4%) indica que el país exportó más mercancía física a precios promedio más moderados que en ciclos anteriores, un patrón que suele asociarse a la evolución de los precios de materias primas y a la composición de la oferta exportadora. Esa brecha entre kilogramos y dólares puede reflejar tanto ganancias de volumen como presiones a la baja en las cotizaciones internacionales de ciertos rubros agroindustriales.
El peso persistente del mercado estadounidense
Estados Unidos continúa siendo, por amplio margen, el principal socio comercial de El Salvador en materia de exportaciones, con $1,322.81 millones del total despachado en el período, una proporción cercana a un tercio del valor global. Esta concentración no es nueva: desde la entrada en vigencia en El Salvador del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR) en 2006, el mercado estadounidense ha sido el destino dominante de la oferta exportable salvadoreña, particularmente en textiles, confección y productos agroindustriales.
Coexport destacó que, más allá de Estados Unidos, mercados como México, Canadá y China mostraron las tasas de crecimiento más significativas en el período, aunque en términos absolutos su peso siga siendo menor que el del mercado estadounidense. La diversificación de destinos ha sido durante los últimos años una meta reiterada tanto por el sector privado organizado como por sucesivas administraciones del Órgano Ejecutivo, en un esfuerzo por reducir la dependencia de un solo comprador ante eventuales shocks arancelarios o cambios en la política comercial de Washington.
El gremio subrayó también el dinamismo de sectores que tradicionalmente no encabezan las estadísticas de comercio exterior salvadoreño, como maquinaria, agroindustria y metalmecánica, que estarían ganando terreno dentro de la canasta exportadora. De confirmarse en los meses siguientes, este giro apuntaría a una diversificación productiva más allá de los rubros históricamente predominantes, como la maquila textil y el café, cuya participación relativa se ha reducido en las últimas dos décadas frente a la competencia de otros países centroamericanos y asiáticos.
El desempeño exportador se produce en un contexto de recuperación gradual del comercio exterior salvadoreño tras los años de contracción vinculados a la pandemia de covid-19 y la posterior desaceleración global, cuando el encarecimiento de insumos y el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales afectaron a buena parte de las economías centroamericanas. El repunte de 2026 se suma a señales de estabilización en otros indicadores macroeconómicos, aunque la comparación interanual debe leerse con cautela dados los efectos de base de años previos.
Para las autoridades económicas y el sector privado, el sector exportador constituye una de las principales fuentes de generación de empleo formal y de divisas en una economía altamente dependiente de las remesas familiares, que según cifras del BCR representan una proporción sustancial del producto interno bruto. El fortalecimiento de las exportaciones se ha planteado en distintos foros empresariales como un mecanismo complementario para reducir esa dependencia y diversificar las fuentes de ingreso de divisas del país.
Coexport, que agrupa a empresas exportadoras de distintos sectores productivos, ha sido históricamente uno de los interlocutores del sector privado ante el Órgano Ejecutivo en materia de política comercial, participando en discusiones sobre acuerdos de libre comercio, facilitación aduanera y competitividad logística. El gremio ha abogado por la modernización de puertos y aeropuertos y por la reducción de trámites que, según ha señalado, encarecen los costos de exportación frente a competidores regionales como Guatemala, Honduras y Costa Rica.
El comportamiento de las exportaciones salvadoreñas se enmarca también en la dinámica del comercio intrarregional, donde el Mercado Común Centroamericano —vigente desde 1960— facilita el intercambio de mercancías entre los países del istmo sin las mismas barreras arancelarias que rigen con terceros mercados. Guatemala y Honduras figuran habitualmente entre los principales destinos de exportación salvadoreña dentro de la región, aunque el material disponible no detalla su peso específico en el acumulado de este año.
De cara a los próximos meses, el desempeño del sector dependerá en buena medida de la evolución de la demanda estadounidense, así como de factores externos como la política arancelaria de Washington y el comportamiento de los precios internacionales de materias primas agrícolas. El BCR publica sus estadísticas de comercio exterior con periodicidad mensual, por lo que los datos correspondientes a agosto y los meses subsiguientes de 2026 permitirán determinar si la tendencia observada entre enero y julio se sostiene hasta el cierre del año.

