Julio y Flor conectaron de manera casi inmediata al entrar en la casa, y ese vínculo derivó en un romance que captó buena parte del interés del público durante las primeras semanas de emisión. Sin embargo, ciertos comentarios de los propios concursantes y algunos comportamientos incongruentes terminaron por delatar que la relación estaba planeada de antemano, según trascendió del propio programa.
El sistema de cámaras que vigilan cada rincón de la casa —seña de identidad del formato desde su llegada a España en el año 2000— permitió detectar el acuerdo entre ambos. Según la reconstrucción del episodio, el objetivo habría sido generar notoriedad, prolongar su estancia en el concurso el mayor tiempo posible y capitalizar después esa exposición en los platós de televisión.
La producción decidió la expulsión inmediata por la vía disciplinaria, un mecanismo reservado a las infracciones más graves del reglamento interno del programa. Milá, presentadora habitual del formato en aquella etapa, se mostró especialmente dura al comunicarles la decisión ante las cámaras: «Sus actitudes han ido totalmente en contra de la esencia del programa y por ello hemos decidido expulsarles», les trasladó.
«Vuestro comportamiento desvirtúa por completo el espíritu y los principios más básicos del concurso. Habéis jugado sucio y habéis mentido, y eso no se puede hacer. Se entra a jugar, no a engañar», les dijo Mercedes Milá, entonces presentadora de 'Gran Hermano'.
Los concursantes intentaron defenderse ante la acusación, aunque la evidencia recabada por la organización dejaba poco margen a la justificación. Milá remató su intervención con una reflexión sobre los incentivos que mueven a buena parte de los aspirantes a entrar en la casa más famosa de la televisión española.
«Todos sabemos que el que entra en Gran Hermano va a vivir mucho mejor cuando salga de aquí y va a ganar dinero. Nadie lo dice, pero es así. Es una manera de ganar 200.000 euros y comprarse un chalet», afirmó Milá.
'Gran Hermano' desembarcó en España en el año 2000 y durante años lideró la parrilla, aunque su audiencia se ha reducido con el paso de las ediciones en un contexto de fragmentación del consumo televisivo y competencia de las plataformas de streaming. El formato ha mantenido su presencia en la actualidad del entretenimiento, en una franja donde conviven asuntos que trascienden lo televisivo, como recogió la reciente polémica en torno a las advertencias sobre la inteligencia artificial rechazadas por Donald Trump.
Tras la expulsión, no ha vuelto a saberse públicamente nada más ni de Julio ni de Flor.

