El incendio se originó en los días previos en el entorno de Peñas de Riglos, un enclave de gran valor paisajístico y ecológico en el Prepirineo oscense, conocido por sus formaciones rocosas y su papel como refugio de aves rapaces protegidas. Desde entonces, el fuego ha avanzado de forma irregular condicionado por la orografía abrupta de la zona, que ha dificultado el acceso terrestre de las brigadas y ha obligado a priorizar la actuación de los medios aéreos en las primeras fases.
La superficie calcinada se mantenía estabilizada este domingo en torno a las 16.600 hectáreas, según los servicios de emergencia, una cifra que sitúa el episodio como el segundo más grave de la historia reciente de Aragón. El Gobierno autonómico lo ha descrito como el más grave de los últimos años, tanto por la extensión afectada como por la complejidad del terreno, que incluye pendientes pronunciadas, roquedos y masas forestales de difícil acceso.
Para esta jornada de domingo se ha incorporado un dispositivo reforzado con efectivos y medios aéreos procedentes de Francia, en el marco de los mecanismos de cooperación transfronteriza para emergencias que rigen entre ambos países en la vertiente pirenaica. A ellos se suman refuerzos de otras comunidades autónomas, coordinados a través del sistema estatal de gestión de emergencias, que permite la movilización de medios de extinción entre territorios cuando la magnitud del siniestro supera la capacidad de la comunidad afectada.
La investigación sobre el origen y la reacción vecinal
El origen del fuego es objeto de investigación por parte de los agentes de la Guardia Civil especializados en incendios forestales, integrados en el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona). No se ha confirmado oficialmente una causa mientras prosiguen las diligencias. La indignación vecinal se ha dejado sentir en los municipios afectados, donde algunos residentes han reclamado penas severas para el eventual responsable: «Ojalá se pudra en la cárcel el que lo ha provocado», expresó uno de ellos.
El Código Penal contempla en su artículo 352 penas de uno a cinco años de prisión para el incendio forestal, agravables cuando concurren circunstancias como el peligro para la vida de las personas o la afección a espacios naturales protegidos. Peñas de Riglos forma parte de un entorno incluido en la Red Natura 2000, la red europea de espacios protegidos amparada en la Directiva Hábitats de 1992, lo que añade una dimensión ambiental relevante: la zona alberga poblaciones de aves rapaces como el buitre leonado o el quebrantahuesos, sensibles a la alteración de sus hábitats de nidificación.
El Gobierno de Aragón, presidido por Jorge Azcón (PP), ha mantenido activado el nivel más alto del Plan de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales (Infoaragón) desde los primeros días del siniestro, lo que ha permitido movilizar de forma coordinada recursos autonómicos, estatales y, en esta última fase, internacionales. El Ejecutivo autonómico ha trasladado su agradecimiento a los efectivos desplazados desde Francia y desde otras comunidades, en un gesto enmarcado en la tradición de asistencia mutua entre territorios y países vecinos ante emergencias de gran magnitud.
La Unidad Militar de Emergencias (UME), creada en 2005 para intervenir en catástrofes de gran escala, participa asimismo en las labores de extinción, en coordinación con los servicios autonómicos y con la Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior, organismo encargado de canalizar las peticiones de ayuda internacional cuando un incendio supera la capacidad de respuesta nacional. Las autoridades autonómicas han insistido en que la prioridad este domingo es consolidar los perímetros ya controlados y evitar reactivaciones ante posibles cambios de viento y temperatura.
Un verano de calor extremo y precedentes recientes
El episodio se produce en un verano marcado por olas de calor sucesivas en la Península Ibérica. Los expertos en gestión forestal vienen advirtiendo de que el abandono rural y la acumulación de biomasa en los montes, unidos a temperaturas más altas y sequías más prolongadas, elevan el riesgo de incendios de comportamiento errático y difícil control. Aragón ha sufrido en las últimas dos décadas varios incendios de gran magnitud, precedentes que sirvieron para reforzar los protocolos de coordinación entre comunidades y para impulsar la asistencia mutua con Francia en la vertiente pirenaica, dada la proximidad geográfica y la similitud de riesgos a ambos lados de la frontera.
De cara a los próximos días, el operativo se centrará en confirmar la completa extinción del incendio y en iniciar la evaluación de daños forestales, agrícolas y ganaderos en los municipios afectados. El Gobierno de Aragón ha señalado que estudiará medidas de apoyo para los propietarios de terrenos y explotaciones dañadas, en línea con los mecanismos activados tras anteriores grandes incendios en la comunidad, mientras la investigación judicial sobre el origen del fuego continúa su curso.


