La decisión de la Fed, tomada por unanimidad el miércoles con los mercados europeos ya cerrados, devuelve los tipos al nivel que tenían en diciembre de 2025. El movimiento llega en un contexto de tensión abierta entre Warsh y el presidente Donald Trump, que ha reclamado reiteradamente una rebaja de tipos para estimular el crecimiento y aliviar el coste de la deuda pública estadounidense.
La elección de Warsh al frente del banco central estadounidense había generado dudas en los mercados sobre su grado de independencia respecto a la Casa Blanca. La subida, adoptada por unanimidad del comité de política monetaria, sitúa al nuevo presidente en la senda de combate a la inflación que ya marcó su antecesor.
"Lo cierto es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo", aseveró Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, tras el anuncio de la subida de tipos.
La medida se enmarca en un ciclo de endurecimiento monetario que también protagoniza el Banco Central Europeo, que la semana pasada decidió igualmente elevar sus tipos de referencia. Este jueves le corresponde pronunciarse al Banco de Inglaterra, y este viernes será el turno del Banco de Japón, en una secuencia que alinea a los principales bancos centrales en la misma dirección restrictiva tras varios trimestres de políticas dispares.
La independencia de la Fed frente al poder ejecutivo es un pilar histórico de su mandato. El precedente que ilustra la tensión se remonta a comienzos de los años setenta, cuando el presidente Richard Nixon presionó al entonces presidente de la Fed, Arthur Burns, para mantener bajos los tipos ante las elecciones de 1972, un episodio que la literatura económica asocia a la espiral inflacionista de aquella década.
El Tesoro coloca deuda con el bono al 3,969%
En paralelo, el Tesoro Público español celebra este jueves su última subasta de septiembre, una emisión de obligaciones del Estado con la que el organismo dependiente del Ministerio de Economía espera colocar entre 5.000 y 6.000 millones de euros. La cita llega con el rendimiento del bono español a diez años moderándose hasta el 3,969% en el mercado secundario, en un entorno de tipos al alza que encarece la financiación de los Estados a medio y largo plazo.
El petróleo cotizaba a la baja en la apertura europea. El Brent, de referencia en el Viejo Continente, bajaba un 1,5%, hasta los 104,1 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, se abarataba un 1,1%, hasta los 101,2 dólares. El retroceso se produjo después de que el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, anunciara que Arabia Saudí reiniciará "muy pronto" la actividad del oleoducto Este-Oeste, blanco de un reciente ataque perpetrado por Irak.
En el terreno empresarial, Ezentis comunicó antes de la apertura de la Bolsa española un beneficio atribuido de 2,4 millones de euros en el primer semestre del año, lo que supone su regreso a las ganancias tras las pérdidas de casi 1,3 millones registradas en el mismo periodo de 2025.
Árima Real Estate celebra este jueves una junta general extraordinaria de accionistas para aprobar el primer dividendo de su historia, de 0,837 euros por acción, con la intención de abonarlo este viernes. Se trata del primer reparto de beneficios de la socimi desde su constitución.
IAG lidera las subidas del selectivo
En los primeros compases de la sesión, IAG encabezaba los ascensos del Ibex 35 con una subida del 1,89%, seguida de Rovi (+1,29%), Aena (+1,28%) y Solaria e Indra, ambas con avances del 1,07%. En el lado opuesto, las mayores caídas correspondían a Colonial (-0,59%), Repsol (-0,58%), Cellnex (-0,24%) y Telefónica (-0,19%).
El resto de las plazas europeas abrían también en positivo: Londres y Milán subían cerca de un 0,5% a las 9.06 horas, París avanzaba en torno a un 0,4% y Fráncfort ganaba más de un 0,5%. En el mercado de divisas, el euro recuperaba posiciones frente al dólar, hasta un tipo de cambio de 1,1477 dólares por euro, mientras los inversores esperaban los datos del IPC de la eurozona correspondientes a agosto y las cifras estadounidenses de subsidios por desempleo y permisos de construcción.
El endurecimiento monetario coincide con un momento de intensa actividad regulatoria para las empresas españolas, que afrontan además la obligación de aprobar su plan de movilidad antes del 5 de diciembre las compañías de más de 200 empleados, otro frente normativo que se suma a la agenda de los departamentos financieros.
La sesión del jueves consolida un patrón que se repite en las principales economías desarrolladas: el fin del dinero barato que caracterizó buena parte de la última década llega de forma simultánea a Estados Unidos, la eurozona y, previsiblemente, al Reino Unido y Japón. Tras la Fed y el BCE, la decisión del Banco de Inglaterra este jueves y la del Banco de Japón el viernes cerrarán la ronda de reuniones de esta semana.


