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Una nutricionista: “No existe un alimento que por sí solo lo regenere” el hígado

Luisa Muñoz Salvador, doctora en Nutrición, señala que verduras, frutos secos, pescado azul y aceite de oliva favorecen la función hepática.

Por Redacción de El Hemiciclo·
3 min de lectura
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El hígado, capaz de recuperar buena parte de su masa tras una lesión, necesita una dieta equilibrada para sostener esa capacidad regenerativa, según explica la doctora en Nutrición Luisa Muñoz Salvador. La especialista detalla qué alimentos favorecen la función hepática y cuáles la perjudican, y advierte de que el daño puede avanzar durante años sin síntomas visibles.

El hígado, situado bajo el lado derecho de la caja torácica, cumple funciones que ningún otro órgano sustituye: procesa los nutrientes de los alimentos, produce colesterol, genera bilis, sintetiza proteínas y elimina toxinas como el alcohol o ciertos medicamentos. "Es uno de los principales órganos encargados de procesar lo que comemos: transforma y almacena nutrientes, regula los niveles de azúcar y grasas en la sangre y ayuda a eliminar o transformar sustancias que el organismo no necesita", explica Muñoz Salvador.

A diferencia de los pulmones, el páncreas o los riñones, que apenas se adaptan a la pérdida de tejido, el hígado conserva una notable flexibilidad celular. Cuando una parte del órgano resulta dañada, el sistema inmunitario y una red de señales dentro y entre las células hepáticas activan el proceso de regeneración, que puede devolver al órgano prácticamente su masa original en función de la extensión de la lesión.

Ese margen de recuperación no exime de vigilancia. La doctora advierte de que el deterioro hepático puede progresar sin manifestarse:

"El hígado puede sufrir daño durante mucho tiempo sin dar síntomas claros. Cuando aparecen, pueden incluir cansancio, molestias en la parte derecha del abdomen, pérdida de apetito o, en fases más avanzadas, coloración amarillenta de la piel y los ojos", advierte Luisa Muñoz Salvador, doctora en Nutrición.

Entre los factores que más deterioran el órgano, la especialista señala el consumo de alcohol, una alimentación desequilibrada y el exceso calórico asociado al sobrepeso, que favorece la acumulación de grasa hepática. También alerta sobre un riesgo menos conocido: "Hay que tener cuidado con la automedicación y con ciertos suplementos o productos 'detox', ya que algunos pueden causar daño hepático".

Frente a la idea de un remedio milagroso, Muñoz Salvador es tajante: "No existe un alimento que por sí solo lo regenere: lo que sí podemos hacer es favorecer su salud mediante una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado azul y aceite de oliva". Según cita la especialista, un mayor consumo de frutos secos se asocia a menor riesgo de hígado graso no alcohólico, mientras que el pescado azul —sardinas, trucha— aporta ácidos grasos omega-3 que ayudan a reducir la inflamación hepática. El aceite de oliva, añade, contribuye a reducir las enzimas del hígado y a mejorar la resistencia a la insulina.

Entre las verduras recomendadas, la nutricionista destaca el brócoli, la coliflor, la alcachofa y las de hoja verde, y apunta que el café tomado con moderación y sin exceso de azúcar se ha relacionado con beneficios para la salud hepática. En conjunto, defiende una dieta basada en alimentos frescos y poco procesados como vía para mantener un peso saludable y evitar la grasa acumulada en el órgano.

En el lado opuesto sitúa la comida rápida, los aperitivos azucarados y la bollería industrial, propios de la llamada dieta occidental, que distintas investigaciones han relacionado con un mayor riesgo de enfermedad del hígado graso. El consumo habitual de comida rápida —cuando supone un 20% o más de las calorías diarias— se ha vinculado especialmente con esa enfermedad en personas con diabetes tipo 2 u obesidad, debido a su alto contenido en grasas saturadas y azúcares añadidos.

La alimentación como factor de salud metabólica conecta con otras líneas de investigación clínica recientes, como la que analiza si un fármaco biológico reduce un 30% las crisis de Epoc pese al uso de inhaladores. "Una dieta equilibrada, basada sobre todo en alimentos frescos y poco procesados, ayuda no solo a mantener un peso saludable, sino también a evitar la acumulación de grasa en el hígado y a favorecer su correcto funcionamiento", resume Muñoz Salvador.

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