Rodríguez evitó cualquier mención directa a un calendario electoral concreto y centró su intervención en reclamar un marco de negociación bilateral con Washington. La vía sería el diálogo para "dirimir las diferencias existentes" entre ambos gobiernos, una fórmula que elude precisar qué concesiones estaría dispuesto a asumir Caracas ni qué contrapartidas exigiría la Casa Blanca.
"Estamos dispuestos a garantizar elecciones en igualdad para todos", afirmó Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU.
El tono del discurso contrasta con la presión que Washington ha mantenido sobre el chavismo desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. El encuentro entre ambas delegaciones, descrito como histórico, se produjo a apenas 16 kilómetros de la prisión donde permanece Nicolás Maduro, un detalle geográfico que ilustra la asimetría de la negociación en curso entre los dos países.
El crudo venezolano ha sido durante los últimos años el eje de las conversaciones entre Caracas y Washington. Estados Unidos ha alternado sanciones y licencias temporales a compañías como Chevron para operar en los campos venezolanos, condicionando cada relajación de las restricciones a gestos políticos del chavismo, entre ellos compromisos electorales que hasta ahora no se han traducido en una convocatoria efectiva con garantías reconocidas internacionalmente.
"Debemos dirimir las diferencias existentes a través del diálogo", sostuvo Rodríguez ante los delegados reunidos en Nueva York.
La ausencia de fecha para los comicios repite un patrón observado en anteriores rondas de negociación entre el chavismo y la oposición, mediadas en distintos momentos por Noruega. Los acuerdos de Barbados de 2023, que sí incluyeron compromisos temporales, terminaron en la inhabilitación de candidatos opositores y en un proceso electoral cuyos resultados oficiales fueron cuestionados por observadores internacionales y por buena parte de la comunidad diplomática occidental.
El discurso de Rodríguez coincide con otros movimientos diplomáticos en la sede de la ONU esta semana, entre ellos la llegada de Xi Jinping a Estados Unidos con el objetivo de que Trump deje de vender armas a Taiwán, un frente más entre los varios que Washington gestiona en paralelo. Sin fecha ni garantías verificables, la promesa electoral de Caracas queda pendiente de que la negociación con la Casa Blanca la traduzca en una convocatoria.



