Normandin-Parker, graduada de la Universidad de California en Los Ángeles, había reservado un viaje con una amiga para regresar a casa la noche de los hechos. Según los documentos judiciales citados por el bufete, la amiga se enfermó y vomitó dentro del carro, lo que llevó al conductor, identificado como Vu Tran, a orillarse en la autopista y ordenar a ambas mujeres, que se encontraban ebrias, que descendieran del vehículo.
Tras dejarlas en la vía, Tran no solicitó ayuda para las jóvenes, según los abogados de la familia. En cambio, se apartó para llamar a Uber y exigir que se le cobrara a Normandin-Parker una tarifa de limpieza por el incidente. Minutos después, la joven fue atropellada por otro vehículo y murió en el lugar.
El juez Stone, al fundamentar el fallo, señaló que Tran pudo haber tomado una salida de la autopista para dejar a las pasajeras en un lugar seguro, algo que no hizo. El árbitro sostuvo que el conductor priorizó su vehículo sobre la integridad de las jóvenes.
"Tran mostró mucha más preocupación por su carro nuevo que por sus pasajeras", señaló el juez Richard Stone en su resolución.
Uber alegó durante el proceso que Tran era un contratista independiente y que, por tanto, la empresa no debía responder legalmente por sus decisiones. El árbitro rechazó ese argumento y determinó la responsabilidad de la compañía por los hechos ocurridos durante el trayecto contratado a través de su plataforma. El arbitraje, vía alternativa para resolver disputas fuera de los tribunales mediante un árbitro cualificado, estuvo a cargo de un juez jubilado.
"Confió en que Uber la llevaría a casa"
Los padres de la joven expresaron que su hija actuó conforme a las recomendaciones que la propia empresa hace a sus usuarios: evitar conducir tras haber consumido alcohol y confiar en el servicio para llegar a casa de forma segura.
"Emily hizo todo lo que Uber recomienda a los usuarios: tomó la decisión responsable de no conducir y confió en que Uber la llevaría a casa sana y salva", declararon los padres de Emily Normandin-Parker.
Los padres añadieron que esa confianza le costó la vida a su hija. El bufete que los representó indicó que Uber había ofrecido inicialmente un acuerdo extrajudicial de $10 millones a cambio de que la familia se comprometiera a no divulgar información sobre el caso, propuesta que fue rechazada antes de que el asunto llegara a la instancia de arbitraje.
La disputa sobre la responsabilidad de las plataformas por la actuación de sus conductores no es exclusiva de Estados Unidos. En Panamá, la justicia ha condenado en años recientes conductas de particulares en el ámbito del transporte y otros servicios, como refleja la reciente condena a 8 años de cárcel a un exrepresentante y una extesorera de junta en Colón, aunque el caso de California gira en torno a la responsabilidad legal de la empresa por los actos de un contratista.
Uber manifestó su desacuerdo con la decisión del árbitro de atribuirle responsabilidad legal por lo sucedido. La empresa señaló en un comunicado que ha reforzado con los años sus protocolos de seguridad mediante nuevas tecnologías y políticas, "incluidas directrices adicionales para que los conductores eviten dejar a los pasajeros en lugares inseguros".
