La defensa vincula ese deterioro a la operación militar estadounidense del 3 de enero, en la que Flores y Maduro fueron capturados en Caracas y trasladados a Nueva York. De acuerdo con los abogados, la ex primera dama venezolana llegó al centro de detención con heridas en la frente y otras lesiones, y permaneció en régimen de aislamiento durante sus primeros tres meses de reclusión. Entre las secuelas que atribuyen al encierro figuran también una pérdida considerable de peso y la caída de dos molares.
Los defensores sostienen que, previo a su detención, la afección cardíaca de Flores era "estable" y se controlaba con una única inyección mensual, un cuadro que habría empeorado de forma sustancial tras su ingreso en prisión. El equipo médico del centro habría planteado a la detenida someterse a un cateterismo, procedimiento sobre el que ella solicitó mayor información antes de decidir.
"(La prisión) dista mucho de ser un lugar ideal para recuperarse de una intervención cardíaca", sostienen los abogados de Cilia Flores en las actas judiciales presentadas ante el tribunal de Nueva York.
La solicitud de excarcelación responde a la oposición de la Fiscalía estadounidense, que argumentó ante el tribunal que Flores representa un riesgo de fuga "extremo" y un "peligro para el público" de concedérsele la libertad condicional. Los abogados rechazan ese riesgo al tratarse, señalan, de una mujer de 69 años "con una afección cardíaca no tratada que se enfrenta a un procedimiento invasivo y, probablemente, a una intervención posterior".
La defensa también refuta que su clienta pudiera costear una huida, al carecer de fondos para sufragar su propia defensa legal, extremo que, afirman, Flores "ha expresado bajo pena de perjurio en una declaración jurada". Ambos acusados pidieron, además, la desestimación del caso alegando inmunidad soberana, la figura que protege a jefes de Estado de ser juzgados por tribunales extranjeros por actos oficiales.
El juicio conjunto contra Flores y Maduro tiene previsto su inicio el 1 de junio de 2027. La causa los acusa de conspiración para la importación de cocaína y posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, dentro de una trama de narcoterrorismo y corrupción que, según la acusación, se extiende por más de dos décadas. La captura de ambos en enero se inscribe en la presión militar y diplomática de Washington sobre Caracas, que incluyó la retirada de reconocimiento al chavismo tras las disputadas elecciones de julio de 2024.
El expediente traslada a una corte de Nueva York un pulso político que recorre la región, en paralelo a otras causas internacionales abiertas por Estados Unidos, como la reciente ley china de 'unidad étnica' que habilita perseguir a críticos fuera de sus fronteras. De ser hallada culpable, Flores enfrentaría una pena mínima obligatoria de cuarenta años de prisión y un máximo de cadena perpetua.