La circular azul es un mecanismo de cooperación internacional que emite la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) para ubicar y recabar información sobre personas de interés judicial, sin que ello equivalga a una orden de captura con fines de extradición, función que corresponde a la circular roja. Su activación indica que el hombre ya figuraba en el radar de las autoridades antes de su ubicación en Santander.
El capturado queda a disposición de la justicia para que se defina su situación procesal. En Colombia, conforme a la Ley 906 de 2004, el paso siguiente es la audiencia ante un juez de control de garantías, instancia en la que el indiciado pasa formalmente a la condición de imputado si el fiscal del caso así lo solicita y el juez lo avala.
El hombre es buscado por hechos presuntamente ocurridos en la capital, lo que explica la coordinación entre autoridades de Bogotá y Santander para su ubicación y traslado. No se ha precisado el número de la causa ni el despacho judicial que adelanta la investigación, datos que suelen conocerse una vez se surte la primera audiencia ante el juez de control de garantías.
La Fiscalía General de la Nación es la entidad competente para adelantar la investigación penal y, de hallar mérito, formular la imputación correspondiente. Mientras no se surta esa diligencia, el capturado conserva la presunción de inocencia que ampara a toda persona vinculada a un proceso penal en el ordenamiento colombiano, incluso cuando pese sobre ella una circular de alcance internacional.
El operativo se inscribe en la cooperación entre cuerpos de seguridad regionales y organismos internacionales para ubicar a personas requeridas por la justicia en distintas ciudades, una dinámica que ha marcado la agenda de seguridad del país en semanas recientes, como en el atentado contra el exalcalde de Jamundí que reavivó la alerta por violencia selectiva.

