El relleno sanitario en construcción se levanta en el cantón San Francisco Angulo, en el municipio de Tecoluca, una zona del Bajo Lempa históricamente señalada por su cercanía a fuentes de agua subterránea y superficial que abastecen a comunidades rurales de San Vicente. Según los pobladores, a medida que la maquinaria pesada ha ido perforando el terreno para conformar la fosa que albergará los desechos sólidos, ha comenzado a brotar agua desde el subsuelo.
De confirmarse ese hallazgo mediante estudios técnicos, el dato resultaría relevante porque, por normativa ambiental salvadoreña, los rellenos sanitarios deben ubicarse en terrenos con condiciones geológicas e hidrológicas que minimicen el riesgo de contaminación de acuíferos. La preocupación de los vecinos, expresada a partir de lo observado en la obra, es que la construcción avanza pese a esas señales de agua.
Qué exige la ley ambiental salvadoreña
La Ley de Medio Ambiente y su reglamento especial en materia de desechos sólidos exigen que todo proyecto de esta naturaleza cuente con un Estudio de Impacto Ambiental aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Esa instancia debe verificar, entre otros aspectos, la profundidad del nivel freático, la permeabilidad del suelo y la existencia de sistemas de impermeabilización que eviten la filtración de lixiviados hacia las fuentes de agua.
El Código Municipal y la propia Ley de Medio Ambiente establecen además mecanismos de consulta ciudadana y difusión pública de los estudios de impacto ambiental antes de la ejecución de proyectos de esta envergadura, con el propósito de que las comunidades afectadas presenten observaciones durante el proceso de evaluación. En la información disponible hasta ahora no consta que dicho proceso de consulta se haya documentado en el caso de San Francisco Angulo.
El municipio de Tecoluca forma parte de una región agrícola y ganadera del Bajo Lempa que depende en buena medida de pozos artesanales y mantos acuíferos poco profundos para el consumo humano y el riego de cultivos. Esa dependencia hídrica es la que, según los pobladores, alimenta la inquietud por las consecuencias ambientales a mediano plazo si no se adoptan medidas de mitigación adecuadas.
Cyeemsal figura como la empresa mexicana responsable de la ejecución de la obra, según las versiones recogidas en la zona.
Un desafío de dos décadas en el manejo de desechos
El manejo de desechos sólidos ha sido un desafío recurrente para los municipios salvadoreños desde hace más de dos décadas. En 2001 entró en vigor el reglamento especial que buscaba erradicar los botaderos a cielo abierto y sustituirlos por rellenos sanitarios técnicamente diseñados, tras años de denuncias sobre la contaminación generada por vertederos municipales improvisados en distintas cabeceras departamentales. La transición, sin embargo, ha sido desigual: numerosos municipios continúan disponiendo sus desechos en sitios que no cumplen plenamente los estándares técnicos exigidos por el MARN.
La construcción de un nuevo relleno sanitario en San Vicente respondería, según la información disponible, a la necesidad de ofrecer una alternativa de disposición final para los desechos generados por Tecoluca y municipios circunvecinos, ante el agotamiento o la falta de capacidad de los sitios actualmente en uso en la región.
La Corte de Cuentas de la República, como ente fiscalizador de la administración pública, tiene entre sus competencias la revisión del uso de fondos y del cumplimiento de procesos en proyectos de infraestructura que involucren participación estatal o municipal. No se ha reportado, hasta la fecha, ninguna auditoría específica sobre esta obra en San Vicente.
De cara a los próximos meses, la evolución del proyecto dependerá en buena medida de si el MARN se pronuncia públicamente sobre los hallazgos hídricos reportados por los pobladores y de si se realizan verificaciones técnicas independientes sobre la idoneidad geológica del terreno. La comunidad de Tecoluca, mientras tanto, permanece a la espera de información oficial que despeje las dudas sobre el impacto que la obra podría tener en sus fuentes de agua.

