Un acuerdo que institucionaliza una relación previa
ASIMA y Proyecto Hombre Baleares llevaban años colaborando de forma estrecha, y el convenio firmado este viernes viene a dar forma estable y jurídica a esa relación. El documento se enmarca en la línea de actuación que ASIMA mantiene desde hace tiempo apoyando a entidades sociales que trabajan con los colectivos más vulnerables de las Islas Baleares, según recoge el propio texto del acuerdo.
El pacto establece un marco general de colaboración para desarrollar y promover actuaciones conjuntas de responsabilidad social corporativa orientadas al bienestar de la sociedad balear, e impulsa la implicación activa del tejido empresarial representado por la patronal en proyectos de carácter social.
El marco jurídico: la ley de mecenazgo
La fórmula elegida —un convenio de colaboración empresarial en actividades de interés general— se apoya en la normativa fiscal española sobre mecenazgo. La Ley 49/2002, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, regula expresamente en su artículo 25 este tipo de acuerdos, mediante los cuales una empresa colaboradora aporta ayuda económica a una entidad beneficiaria a cambio de que esta difunda su participación; dicha aportación es deducible en el impuesto de sociedades. La reforma introducida por el Real Decreto-ley 6/2023, en vigor desde enero de 2024, elevó los porcentajes de deducción por donativos, reforzando el atractivo fiscal de estas colaboraciones.
Del voluntariado a la contratación
Entre los mecanismos previstos por el convenio figuran el voluntariado corporativo, las colaboraciones puntuales, los patrocinios y, de forma más directa, la facilitación de oportunidades laborales a personas en fase de recuperación de adicciones. Este último punto conecta con uno de los retos históricos de las políticas de reinserción en España: la inserción laboral como fase final —y con frecuencia la más difícil— de los procesos terapéuticos, en la que la ausencia de una salida profesional estable eleva el riesgo de recaída.
Las palabras de los firmantes
El presidente de ASIMA, Francisco Martorell, defendió el alcance del acuerdo al señalar que representa «una oportunidad para seguir fortaleciendo el compromiso social del tejido empresarial de Mallorca». Martorell animó a las empresas asociadas a implicarse «activamente en iniciativas que generan un impacto real en la vida de las personas, ya sea a través del voluntariado corporativo, colaboraciones, patrocinios o facilitando oportunidades laborales a quienes están reconstruyendo su proyecto de vida».
El presidente de la patronal añadió que con ello se contribuye «también a sensibilizar al mundo empresarial sobre la importancia de la responsabilidad social corporativa y a poner en valor la extraordinaria labor que desarrolla Projecte Home Balears en nuestra comunidad». Por parte de la entidad social, el presidente Jesús Mullor participó en la firma, aunque el material disponible no recoge declaraciones textuales suyas sobre el contenido o el alcance del acuerdo.
Quiénes son las dos entidades
ASIMA, la Asociación de Industriales de Mallorca, es una de las patronales sectoriales con mayor implantación en la isla y agrupa a empresas del polígono industrial homónimo y de otros sectores productivos mallorquines. Proyecto Hombre, por su parte, es una red de entidades presente en distintas comunidades autónomas desde finales de los años ochenta, especializada en la prevención, el tratamiento y la reinserción de personas con problemas de adicción; su delegación balear opera en las islas desde hace más de dos décadas.
Un modelo de corresponsabilidad público-privada
La colaboración entre patronales y entidades del tercer sector no es una novedad en Baleares ni en el resto de España, donde cámaras y asociaciones empresariales han suscrito acuerdos con organizaciones dedicadas a la discapacidad, la exclusión social o la violencia de género en las últimas décadas. Este tipo de convenios se inscriben en un contexto en el que las administraciones autonómicas, con recursos limitados, han fomentado históricamente la corresponsabilidad del sector privado en la financiación de programas sociales, especialmente tras la crisis económica de 2008, que obligó a muchas entidades a diversificar sus fuentes de ingresos más allá de la subvención pública. La propia Ley 43/2015, del Tercer Sector de Acción Social, reconoce a estas organizaciones como agentes de interés general y promueve su cooperación con el sector empresarial.
Qué queda por precisar
El material disponible no detalla la duración del convenio, si contempla una dotación económica específica ni el número de empresas de ASIMA comprometidas con programas concretos de contratación. Tampoco se han fijado públicamente plazos para la puesta en marcha de las primeras iniciativas conjuntas ni mecanismos de seguimiento o evaluación de su impacto.
Próximos pasos
Los primeros indicios de la aplicación práctica del convenio —contrataciones concretas, programas de voluntariado activados o patrocinios formalizados— podrían conocerse en los próximos meses, coincidiendo con la reactivación plena del tejido industrial mallorquín tras el periodo estival. Queda pendiente que ambas entidades concreten calendario, dotación y objetivos medibles que permitan evaluar el alcance real del acuerdo firmado este viernes.


