El testamento del diseñador fijó un calendario preciso: entre los 12 y los 18 meses posteriores a su muerte debía ejecutarse una primera cesión del 15% del capital, con la puerta abierta a una participación mayor más adelante o incluso a una eventual salida a Bolsa. Armani dejó por escrito qué compradores consideraba idóneos —LVMH, L'Oréal y EssilorLuxottica— además de admitir la entrada de otros inversores de «igual categoría», según recoge el propio documento.
La fórmula que gana peso en las últimas semanas no es la de un comprador único, sino la de un reparto entre los tres grupos señalados por el fundador. Según informó Financial Times, Armani mantendría reuniones en las próximas semanas con LVMH, L'Oréal y EssilorLuxottica para sondear una venta minoritaria conjunta, aunque la operación seguiría sin cerrarse y dependería de que las partes acuerden precio y condiciones.
Marsocci abordó la cuestión ante los periodistas durante el desfile de Giorgio Armani en Milán.
«No está escrito en piedra que tenga que ser un solo inversor», explicó Giuseppe Marsocci, consejero delegado de la compañía.
Preguntado por la posibilidad de repartir ese 15% entre tres grupos, el CEO aseguró que aún no se ha tomado ninguna decisión, y tampoco quiso confirmar si la casa ha explorado vías con inversores distintos de los tres nombres del testamento. Sí precisó que la compañía pretende respetar el calendario marcado por Giorgio Armani, lo que sitúa el cierre de esta primera operación dentro de la ventana de entre 12 y 18 meses tras su fallecimiento.
La reorganización no se limita al capital. Este mes la firma nombró a Dario Vitale, procedente de Versace, como responsable creativo de Emporio Armani y de los accesorios de Giorgio Armani, un movimiento que se suma a la llegada de Silvana Armani, sobrina del fundador, como directora creativa desde septiembre de 2025. Marsocci ha señalado precisamente los accesorios como una de las principales bazas de crecimiento del grupo en esta nueva etapa.
El desfile con el que Armani cerró la Semana de la Moda de Milán llevó por título Evolución, una colección firmada por Silvana Armani que revisita los códigos de la casa —el negro, la sastrería de inspiración masculina, los guiños a los años ochenta— pero introduce el algodón, un tejido que Giorgio Armani apenas había utilizado, y convierte la mariposa en símbolo recurrente de la nueva etapa.
La combinación de continuidad familiar y apertura a capital externo dibuja el escenario que el propio fundador anticipó antes de morir: una compañía que mantiene su identidad creativa bajo control familiar mientras negocia con gigantes del lujo y la cosmética la entrada de socios financieros capaces de sostener su expansión internacional. Marsocci ha defendido ese equilibrio entre herencia y renovación como la hoja de ruta de la firma, condicionado a que las partes alcancen un acuerdo sobre el precio y el resto de los detalles.

