Según explicó el funcionario, la instalación de las torres metálicas que sostendrán el cableado es un proceso rápido, mientras que la mayor dificultad se concentra bajo tierra. "La instalación solo de la estructura metálica se hace en un día (torres); lo difícil es lo que está debajo de la tierra", afirmó Rodríguez, en referencia a las obras de cimentación necesarias para dar soporte a las cuatro estaciones proyectadas.
Las estaciones se ubicarán en cuatro puntos del centro de San Salvador: en las cercanías de la fábrica Melher, en un sector aledaño a la Universidad de El Salvador, en las proximidades del Centro de Gobierno —sede de varias dependencias del Órgano Ejecutivo— y en el Parque Cuscatlán, uno de los principales espacios verdes de la capital. Los cuatro puntos formarán parte del recorrido del nuevo sistema de transporte, según el detalle proporcionado por la cartera de Obras Públicas.
El aerocable se plantea como una modalidad de transporte que conecta puntos mediante cabinas suspendidas sobre cables, un modelo aplicado en otras ciudades de la región —como Medellín, La Paz o Ciudad de México— para atender zonas de alta congestión vehicular o topografía complicada. A diferencia de las líneas de autobuses, este sistema está pensado para trayectos cortos y de alta demanda en tramos de difícil circulación.
La obra se inscribe en el proceso de renovación urbana que el Órgano Ejecutivo ha impulsado en los últimos años en el centro histórico de San Salvador, área que durante décadas enfrentó deterioro urbano, congestión vehicular y desplazamiento del comercio formal, en particular en las inmediaciones de la Plaza Barrios, el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana.
Un cronograma y un costo aún sin detallar públicamente
Hasta la fecha, el Ministerio de Obras Públicas no ha detallado públicamente el cronograma completo de finalización del proyecto, el monto total de la inversión con cargo al Presupuesto General de la Nación ni si se contempla financiamiento de organismos multilaterales o de cooperación internacional. Esa información resulta relevante para la fiscalización que posteriormente pudiera ejercer la Corte de Cuentas de la República sobre la ejecución de fondos públicos.
Los proyectos de infraestructura de gran escala en el país han estado históricamente sujetos al escrutinio de la Asamblea Legislativa, especialmente cuando implican endeudamiento público o modificaciones presupuestarias. Cualquier eventual financiamiento externo para el aerocable requeriría, conforme al marco constitucional vigente, la ratificación de préstamos por parte del pleno en el Salón Azul, con la mayoría calificada que exige la Constitución para este tipo de compromisos.
El antecedente más cercano de un proyecto de transporte de esta naturaleza en el país es el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS), puesto en marcha en el tramo del bulevar de Los Héroes y ampliado por etapas, un proceso que generó controversia por los tiempos de ejecución y los costos de mantenimiento. La comparación permite dimensionar los plazos y desafíos técnicos que suelen enfrentar las obras de movilidad urbana en el área metropolitana.
El transporte público en el área metropolitana combina rutas de autobuses, microbuses y el sistema integrado SITRAMSS, y ha sido objeto de reclamos recurrentes de gremios de transportistas, usuarios y especialistas en movilidad urbana, que durante años han señalado la necesidad de modernizarlo. La viabilidad de un aerocable, según análisis técnicos difundidos en el pasado, depende de la densidad poblacional del trayecto, la demanda proyectada de pasajeros y la integración con otros modos de transporte, variables sobre las cuales la cartera no ha divulgado estudios de dominio público.
El propio Centro de Gobierno, que albergará una de las cuatro estaciones, ha sido escenario de una transformación funcional en los últimos años, con la relocalización de varias dependencias del Órgano Ejecutivo, lo que refuerza la lógica de conectar ese nodo institucional con el campus central de la Universidad de El Salvador y con el Parque Cuscatlán.
La ejecución de la obra coincide con un conjunto de proyectos de infraestructura vial y urbana impulsados por el Órgano Ejecutivo en distintas zonas del país, dentro de una estrategia que ha priorizado la seguridad ciudadana —sostenida por el régimen de excepción vigente desde 2022— como condición para la ejecución de obras en sectores antes afectados por la violencia.
De cara a los próximos meses, el Ministerio de Obras Públicas deberá informar sobre el avance de las cimentaciones subterráneas, etapa que Rodríguez calificó como la de mayor complejidad técnica, así como sobre las fechas estimadas para el montaje de las torres metálicas, que —según explicó— puede completarse en un plazo considerablemente más corto que el de las obras civiles asociadas a las estaciones.
