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Un análisis vincula el uso de WhatsApp y TikTok a la crisis migratoria de Ceuta

El analista de inteligencia José María Gil Garre sostiene que grupos de mensajería y vídeos virales habrían facilitado la llegada de migrantes durante seis semanas.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Ceuta afronta una situación de fuerte presión migratoria que las autoridades locales califican de colapso, con unas 5.000 personas todavía en la ciudad autónoma y 862 menores bajo tutela, según los últimos datos aportados por el Ejecutivo ceutí.

Según ese análisis, existirían grupos logísticos organizados a través de WhatsApp que habrían servido para compartir indicaciones sobre rutas, horarios y puntos de paso hacia el perímetro fronterizo. Bajo esta lectura, la aplicación habría actuado como canal de coordinación operativa entre personas que buscaban cruzar hacia territorio español, un fenómeno que no sería inédito en la gestión de flujos migratorios en la frontera sur, donde el uso de mensajería cifrada para organizar intentos de entrada ya se documentó en episodios anteriores.

TikTok habría cumplido, según el mismo análisis, una función complementaria: la amplificación de contenidos que mostraban intentos de cruce, generando un posible efecto de llamada entre potenciales migrantes en origen. Los vídeos, de corta duración y amplio alcance algorítmico, habrían circulado con instrucciones o testimonios que, de confirmarse su impacto real, plantearían interrogantes sobre el papel de las plataformas digitales en fenómenos migratorios masivos y sobre los mecanismos de moderación que aplican estas empresas.

La delegación del Gobierno en Ceuta no ha realizado hasta el momento valoraciones públicas específicas sobre el peso de las redes sociales en la coordinación de los movimientos migratorios de las últimas semanas, y ha centrado sus comunicados en la gestión asistencial y en el reparto de menores no acompañados hacia otras comunidades autónomas. La consejera de Asuntos Sociales de la Ciudad Autónoma ha insistido en que los recursos disponibles están desbordados, una situación que, según fuentes municipales, se agrava por la llegada continuada de personas.

El Ministerio del Interior, por su parte, no ha confirmado públicamente los detalles de ningún análisis sobre coordinación digital de flujos migratorios. En el marco de otras crisis fronterizas, fuentes de seguridad del Estado han reconocido con anterioridad que las redes sociales y la mensajería instantánea forman parte habitual del ecosistema de información que utilizan tanto los migrantes como las redes de tráfico de personas para planificar sus movimientos.

El precedente de 2021 y el marco jurídico

La crisis migratoria en Ceuta no es un fenómeno nuevo. La ciudad autónoma, con una frontera terrestre con Marruecos de apenas ocho kilómetros vallados, ha sido escenario de sucesivos episodios de presión desde la década de 1990. El hito de referencia es mayo de 2021, cuando en apenas 48 horas llegaron a nado o a través del espigón de El Tarajal más de 8.000 personas, en un episodio que generó una crisis diplomática con Rabat y que derivó en el análisis de las devoluciones practicadas por España a la luz de la jurisprudencia europea sobre derechos humanos.

El marco jurídico aplicable se rige por la Ley Orgánica 4/2000, de Extranjería, y por la normativa europea de asilo y migración, que establece los criterios para la acogida de menores no acompañados y el reparto de responsabilidades entre administraciones. Los 862 menores contabilizados por las autoridades ceutíes deberían, conforme a la legislación de protección jurídica del menor, quedar bajo la tutela de la Ciudad Autónoma hasta que se resuelva su situación administrativa o se articule su traslado a otras comunidades, un mecanismo que en los últimos años ha generado fricciones competenciales entre gobiernos autonómicos y el Ejecutivo central.

Respecto a las plataformas digitales, la Unión Europea cuenta desde 2023 con el Reglamento de Servicios Digitales (DSA), que obliga a las grandes plataformas —entre ellas TikTok y Meta, propietaria de WhatsApp— a mitigar riesgos sistémicos derivados del uso de sus servicios, incluida la posible instrumentalización para actividades relacionadas con el tráfico de personas o la incitación a cruces fronterizos irregulares. La Comisión Europea puede abrir procedimientos de supervisión reforzada si detecta indicios de incumplimiento, aunque hasta la fecha no constan sanciones específicas vinculadas a episodios migratorios en la frontera española.

Organizaciones como Save the Children o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han advertido reiteradamente sobre la vulnerabilidad de los menores no acompañados en contextos de llegadas masivas, y han subrayado la necesidad de recursos suficientes para garantizar su protección efectiva. Estas entidades han reclamado en el pasado una mayor coordinación entre comunidades autónomas para el reparto de menores, apelando al principio de solidaridad interterritorial recogido en la normativa de protección a la infancia.

El Ministerio del Interior publica mensualmente los datos de llegadas irregulares a través del Balance de la Lucha contra la Inmigración Irregular, que permite comparar los flujos actuales con los de años anteriores. Según esos balances, la ruta hacia Ceuta y Melilla ha representado históricamente un porcentaje menor del total de llegadas a España en comparación con la ruta canaria, aunque los episodios de presión puntual, como el actual, concentran una atención mediática y política notable respecto a su peso relativo en el conjunto de los flujos anuales.

El uso de plataformas digitales por parte de redes de tráfico de migrantes ha sido objeto de análisis por parte de Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, que en informes previos ha señalado el recurso creciente a estas herramientas para publicitar rutas y servicios, en ocasiones de manera encubierta bajo apariencia de contenido de entretenimiento, un patrón que coincidiría con la descripción que hace el análisis divulgado sobre el papel de TikTok en la crisis ceutí.

A partir de ahora, la atención se centrará en la evolución de las cifras de acogida en Ceuta y en si el Gobierno central articula un mecanismo de traslado urgente de menores hacia otras comunidades, como ya ocurrió en episodios anteriores mediante convenios de colaboración excepcionales. También quedará por ver si las autoridades españolas o comunitarias solicitan formalmente a Meta o a TikTok información sobre la actividad detectada en sus plataformas, en aplicación del marco de cooperación previsto en el Reglamento de Servicios Digitales, y si ese posible requerimiento arroja luz sobre el alcance real de la coordinación digital señalada por el análisis.

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