La negativa tuvo consecuencias visibles sobre el terreno. En Loma Margarita, el campamento se instaló en pleno corazón de una zona residencial. En los Jardines de la Hípica, sobre terrenos del Ministerio de Defensa junto al Muelle de Poniente, ocurrió lo mismo. El asentamiento de Los Rosales quedó pegado a una guardería y a varias viviendas, y para llegar al hospital los ceutíes deben pasar por el de Loma Colmenar. El de Sidi Embarek también linda con zonas habitadas.
Este martes, trabajadores y residentes se concentraron para rechazar el traslado de inmigrantes a un espacio próximo a depósitos de combustible. La única alternativa para alejarlos de los barrios habría sido instalarlos en el monte Hacho o en el monte Anyera, los dos grandes espacios naturales despoblados de la ciudad, donde no se ha levantado un solo asentamiento.
Varios campamentos han quedado junto a infraestructuras estratégicas. El del Muelle de Poniente se encuentra pegado a los depósitos petrolíferos de la empresa Ducar, una zona de alta seguridad conectada a los muelles para el suministro de combustible a los barcos. El Gobierno construye además otro asentamiento junto al Cuartel de Caballería, contiguo a los antiguos depósitos de Cepsa, y los inmigrantes habrían intentado entrar en la desalinizadora situada entre las playas del Trampolín y Benítez, que según la misma información ya estaría ocupada.
Ante esa proximidad a recursos sensibles, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha pedido al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a la Autoridad Portuaria de Ceuta y a Puertos del Estado que suspenda por motivos de seguridad la instalación de 16.000 metros cuadrados prevista para acoger a un millar de personas en el puerto ceutí.
Según la información, mientras Vivas multiplicaba llamadas y reuniones para advertir de la gravedad de la situación, la respuesta desde Moncloa oscilaba entre el silencio y la petición directa de que dejara de insistir.
«No llame más que ya se está poniendo pesadito», respondieron desde Moncloa a Vivas tres días antes de la crisis
El episodio se suma a la controversia por la cesión del Castillo de San Carlos a Marruecos el mismo día en que estalló la crisis fronteriza, y llega después de que el Ejecutivo defendiera su gestión al elevar a 10.000 las plazas de acogida y fijar un mando único a fin de año. El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, había acusado a Pedro Sánchez de «indolencia arrogante» ante lo que calificó de «invasión» en Ceuta.
El desgaste político de la crisis ya se refleja en las encuestas: el CIS situó al PSOE en el 31% tras los disturbios, dos puntos por debajo de julio.


